sábado, 16 de febrero de 2019

YEMAS AMARILLAS Y ANARANJADAS

“El hambre suele producir poemas inmortales. 
La abundancia, únicamente indigestiones y torpezas” 

Hippolyte Taine


Los huevos son uno de los alimentos fundamentales en la alimentación de miles de millones de personas. Los hay de varios animales y tipos, pero en el consumo habitual nos topamos con yemas de diferentes colores y tonos, no todas las yemas tienen el mismo color, unas son amarillas, amarillas clara u oscuras o anaranjadas en distintas tonalidades.


A veces un naranja que parece rojo hace pensar que cuanto más intenso y oscuro sea el color, más nutritivo es el huevo, pero eso no tiene por qué ser verdad.
En realidad, detrás de este pensamiento hay mucho de marketing y poco de realidad. La coloración de la yema del huevo no lo hace más nutritivo ni depende del tipo de gallina u otro animal, sino del tipo de alimento que coma y del color del mismo.

La alimentación de la gallina, el viejo truco para modificar el color
La yema varía de color en función de los pigmentos liposolubles (que se disuelven en grasa) presentes en la alimentación del animal. No obstante, como los consumidores suelen preferir las yemas de color naranja intenso, es habitual aumentar artificialmente la cantidad de pigmentos que se les proporcionan.
Por ejemplo, cuando se alimenta a base de maíz a las aves, los huevos suelen tomar una coloración amarilla oscura. Lo mismo ocurre con las zanahorias, que "tiñen" los huevos de naranja.

Aunque el color de la yema no modifica sus valores nutricionales, tal vez podríamos decir que cuanto más intenso es el mismo, más sabroso es el sabor. Eso hace que los huevos de gallinas que comen maíz estén mucho más cotizados, al igual que los de las gallinas llamadas camperas, aunque nutricionalmente sean iguales.


viernes, 15 de febrero de 2019

LA ÚLTIMA FRASE DE SÓCRATES

“Las almas ruines sólo se dejan conquistar mediante regalos”

Sócrates


Pero ya es hora de irse: yo a la muerte, vosotros a la vida. 
Quien después se encamine hacia un estado mejor, 
será desconocido por todos nosotros,  …”

Sócrates



Socratés. El gran filosofo de Grecia, que vivió en el siglo V antes de nuestra era, fue condenado a morir por la ingestión de un preparado  de cicuta, acusado de no reconocer a los dioses griegos y de corromper a la juventud con sus pensamientos.

Sócrates acató la sentencia, y tomó el veneno de cicuta, después de ingerirlo, anduvo por la habitación en donde estaba preso, hasta que el veneno comenzó a apoderarse de su cuerpo, cuando no pudo caminar mas, se tumbó, sus discípulos lo contemplaban sin poder hacer nada, Sócrates se tapó la cara con una sabana, pero poco antes de morir, se quito la sabana de la cabeza y le dijo a su discípulo Critón: "Le debemos un pollo a Esculapio, así es que págaselo y no te descuides."


Amanece.
La nave de Delos había arribado la víspera.
Se ha terminado la tregua sagrada, y la ejecución ya es lícita.

Los discípulos van llegando con la tristeza de saberse en el último día del maestro; la cárcel los recibe por última vez. Fedón y el bueno de Apolodoro, Critóbulo y su padre el rico y generoso Critón, Hermógenes y Epígenes, el cínico Antístenes, que tanto aprenderá en ese día; Ctesipo y Menéxeno, Simias , Cebes y Fedondas, los tres tebanos; Euclides y Terpsión, megarenses ambos, y el primer creador de esa escuela que sirvió de cenáculo a los socráticos en el momento de miedo y cobardía que siguió a la muerte del maestro. Todos están allí. Faltan tal vez algunos cobardes, y Platón está enfermo y no ha podido acudir.

Sócrates está desatado, pues en su último día el reo recibe consideraciones especiales. Se frota la pierna, dolorída por las cadenas que ha soportado todo el tiempo que en la prisión ha tenido que esperar a la ejecución de la sentencia. Su mujer Xantipa, sentada junto a él, prorrumpe en gritos al ver entrar a cada grupo de los amigos. Son esos gritos que en los países mediterráneos se oyen siempre, sin ningún pudor, en los entierros: «¡Ay, Sócrates, que es la última vez que hablas! ¡Ay, que por última vez ves a tus amigos!»
Sócrates no puede sufrirlo más y le ruega a Critón, que como hombre rico que era se habría hecho acompañar de sus esclavos, que se lleven a la infeliz Xantipa, la cual tenía: dice Platón, a su hijo más pequeño en brazos. Hay que observar que esta conducta no era entonces tan dura como nos parece a nosotros, ya que la mujer distaba de estar a la misma altura social que el marido, y, por otra parte, bastaba con que los amigos llegasen para que la mujer desapareciera, conforme a la costumbre en Atenas.
Se retiró la mujer, conducida por los esclavos de Critón. Sócrates comienza sus últimos razonamientos.

Sócrates se incorporó en su asiento, apoyó los pies en el suelo y después de tender, con su habilidad de siempre, las redes de que usaba para llevar la conversación adonde quería, comenzó a exponer su doctrina.
Se trataba de no confundir la buena disposición con que el filósofo debe ir al encuentro de la muerte, con el suicidio. No en vano Sócrates moría en un punto en que el despego del vivir podía convertirse en una peligrosa epidemia. Era necesario llenar la vida de espontaneidad religiosa, para que no venciese la muerte.
Es probablemente el Sócrates histórico el que en nombre de la religión tradicional se opone al misterio que dice que el cuerpo es una cárcel o tumba del alma, y que lo mejor que podemos hacer es huir de ella y buscar la verdadera resurrección y libertad. Es ética tradicional, vieja religión, lo que Sócrates en Platón toma del pitagorismo y enarbola como razón suprema.

Los dioses (dice) son nuestros amos; nosotros somos tan suyos como si fuéramos su rebaño y ellos nuestros pastores. No podemos, pues, disponer de nosotros mismos ni hacernos daño.
Era en la religión heredada donde Sócrates buscaba la razón suprema para resistir a la desesperación que iba a invadir el alma antigua. Y esto, sin dejar de afirmar, desconcertadamente, que el filósofo debe acudir gozoso a la muerte. Sus discípulos no comprenden todavía bien las dos cosas: si la muerte es deseable, ¿por qué no buscarla? si no lo es, ¿cómo se explica la serenidad ante ella?
Sócrates estaba allí, como en todo lo demás de su vida, en un equilibrio tan difícil, que resultaba incomprensible aun para sus más fieles discípulos. En el fondo, su filosofía consistía esencialmente en ese desprecio del instinto que nos liga desesperadamente a la vida.

Sócrates acató la sentencia, y tomó el veneno de cicuta, después de ingerirlo, anduvo por la habitación en donde estaba preso, hasta que el veneno comenzó a apoderarse de su cuerpo, cuando no pudo caminar mas, se tumbó, sus discípulos lo contemplaban sin poder hacer nada, Sócrates se tapó la cara con una sabana, pero poco antes de morir, se quito la sabana de la cabeza y le dijo a su discípulo Critón:” Le debemos un pollo a Esculapio, así es que págaselo y no te descuides.”
“Pero ya es hora de irse (dice Sócrates): yo a la muerte, vosotros a la vida. Quien después se encamine hacia un estado mejor, será desconocido por todos nosotros,…”



PAN Y CIRCO

“Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa”

Demócrates


PANEM ET CIRCENSES”. Locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal.



En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses como forma de mantener al pueblo distraído de la política.

Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.

DUELO ONCOLÓGICO

“La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, 
en dormir sin miedo 
y despertarme sin angustia” 

Françoise Sagan




Para muchas personas sanas o enfermas, el cáncer es una enfermedad física, social y psicológicamente aplastante. Los pacientes se autoperciben indefensos y desarmados y es un problema de salud que afecta todas las áreas de la vida. En la actualidad se considera que el cuidado del paciente oncológico debe responder a una visión integradora que conjuntamente valore resultados clínicos y psicosociales. Esta nueva visión ha llevado al desarrollo e investigación de una de las áreas de especial interés en oncología clínica que es la calidad de vida, concepto ampliamente utilizado que sigue teniendo una diversidad conceptual, y que debe tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones terapéuticas. Una atribución que con frecuencia se presenta en los pacientes, es asociar el cáncer con tratamientos dolorosos y finalmente con la muerte.


Se plantea, además, que frente al diagnóstico se comienza a vivir un proceso de duelo asociado a la pérdida de la salud. El duelo es una “reacción adaptativa natural ante cualquier tipo de pérdida” y se inicia desde el momento en el que se comunica el diagnóstico y en el que se deben asumir diferentes cambios. La pérdida de la salud se produce alrededor de diferentes esferas, como lo son la libertad, el bienestar físico y la paz interior, y a su vez, implica vivir otras pérdidas, como son la de seguridad, status social, estabilidad emocional, autonomía, privacidad, independencia y autoestima. El duelo oncológico se constituiría en un mecanismo de reconstrucción psíquica fundamental, pues le permite al paciente estructurar una respuesta a los desafíos orgánicos, cognitivos, sociales y emocionales a los cuales se ve enfrentado.

EDIPO, FREUD Y EL DESTINO

“Solo a través de la alegría y la tristeza, 
una persona sabe algo de sí misma y de su destino"

Goethe


Edipo cae bajo el peso de una maldición que inicialmente hace de él la marioneta de un destino que ignora. Si bien y evidentemente Edipo no conocía el mensaje freudiano, eso no le impide ser responsable y culpable. No sabía, pero no saberlo no le impedía quererlo.




La infelicidad, los avatares de la vida, la repetición de los sucesos, empujan a los seres humanos a pensar que las cosas están tramadas, y que en alguna parte hay “un mal de ojo”, no se cree en el azar. El sujeto no le otorga un gran lugar al azar, pero sí “un casi religioso” al destino.

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR


“La magia está en cada rincón, sólo hay que observar atentamente” 




La magia sucede en la comunicación; en el lenguaje entre humanos. Pero en esta historia del sembrador, la magia se encuentra en la naturaleza. Millones de años antes de que existiesen agricultores, las semillas caían de las plantas, se esparcían, eran comidas por los pájaros, se ahogaban entre zarzas; y, aunque sólo una quedase viva, fructificaba y daba ciento por uno. Eso es magia!

BUENA ESCRITURA

“Y cada día que pasa me parece más lógico y más necesario 
que vayamos a la literatura (seamos autores o lectores) 
como se va a los encuentros más esenciales de la existencia, 
como se va al amor y a veces a la muerte, 
sabiendo que forman parte indisoluble de un todo, 
y que un libro empieza y termina mucho antes y mucho después
 de su primera y de su última página.”

Julio Cortázar




Uno de los legados que nos deja la buena escritura y la buena redacción es que justamente podemos basarnos con veracidad en que los hechos contados son reales, con apego a la realidad y desde esa perspectiva, discriminar las diversas intensiones, opiniones, y elementos aportados en segundas y terceras lecturas. La historia de Cleopatra por ejemplo tiene dos interpretaciones, una romana; resaltando algunos aspectos de su personalidad que más bien pretende desprestigiar a esta griega, la última gobernante de Egipto y con suficientes encantos para seducir a dos altos militares (el César)  romanos. Y la otra; la versión griega que resalta aspectos completamente diferentes, como su inteligencia o su autodeterminación y carácter.  
                               
Por la escritura y la buena escritura, podemos entender que los libros sagrados son más que una novela, sin la buena escritura La Biblia, La Torá o El Corán no serían lo mismo.

El hecho de escribir bien es universal, egipcios, griegos, romanos, persas, las culturas chinas,…etc. ya lo hacían. Nada de este conocimiento sería tal si no hubiese sido escrito de buena forma. Para qué hablar de la literatura en su conjunto, los libros científicos por ejemplo, todos basan su legitimidad en ser la más fidedigna y clara en cuanto a la interpretación de los hechos en todos los niveles de una simple prosa.

Como ejemplo podemos analizar la prosa de Pessoa, al leerla detalladamente se captan las distintas capas que encierra el contenido. 

“Lo que realmente me indignaba de mí mismo en esos momentos de dudosa duda, en que yo sabía desde mucho antes que no habría solución ninguna, era la intromisión del factor social en el juego desequilibrado de mis decisiones. Nunca pude dominar el influjo de lo hereditario y de la educación infantil. Siempre pude rechazar los conceptos estériles de nobleza y de posición social; nunca los pude olvidar. Son en mí como una cobardía que detesto, contra la que me rebelo, pero que me ata con lazos extraños a la inteligencia y la voluntad.”

Fernando Pessoa