jueves, 13 de enero de 2022
DICHA
miércoles, 12 de enero de 2022
NG MUI
Poco después del año 1700 en China nació Ng Mui, quien se convertiría en monja budista Shaolín posteriormente. Debido a problemas políticos ella y otros monjes se vieron obligados a abandonar su templo y dispersarse por el sur de China, eran perseguidos por los gobernantes de la dinastía Qing. En el escape se vio sola en tierras extrañas, hambre y cansancio aumentaban, pero lo que la distrajo fue la inmensa vulnerabilidad que sentía porque como mujer era más baja y mucho más débil que sus compañeros monjes. Pero su carácter y filosofía aprendida en el templo la hizo convertir está nueva situación en una real oportunidad. Dado que era aventajada en el ejercicio del Kung fú agregó sus observaciones acerca de cómo la naturaleza proporciona lo suficiente a cada uno y también a los más débiles. Vio cómo una débil y vulnerable enredadera puede asfixiar a un gigante árbol o cómo las hormigas pueden doblegar a su presa 1000 veces más grande. Así combinó el arte de defensa aprendido y la astucia de los animales. Nace de esta manera el "Weng Chun Bak Hok Pai" arte marcial originado en el kung-fu y con metodologías que la misma Ng Mui observó en la naturaleza. Hoy el arte marcial "Weng Chun Bak Hok Pai" se conoce como "Grulla Blanca" un arte marcial completo.
Posteriormente y en otra parte Christiaan Barnard, médico sudafricano que realizó el primer trasplante de corazón en un humano escribió "La batalla de la vida no siempre la gana la persona más fuerte, o la más ligera, porque, tarde o temprano, la gana la que cree poder hacerlo."
Hasta el día de hoy, Wing Chun es el único estilo de Kung Fu creado por una mujer.
HEROISMO
1945, 2° Guerra Mundial, el fotógrafo de guerra Joe O'Donnell captura en su máquina fotográfica a un niño de 10 años llevando en su espalda a su pequeño hermano en Nagasaki. Se ve al pequeño con una postura bastante erguida, denotando influencia militar. Años más tarde, un entrevistador japonés habló con el artista sobre ese momento: “Vi a un niño de unos diez años caminando. Llevaba un bebé en la espalda. En aquellos días en Japón a menudo los niños jugaban con sus hermanitos en sus espaldas, pero este chico era claramente diferente. Pude ver que había venido a este lugar por una razón. No llevaba zapatos. Tenía la cara dura. La pequeña cabeza de su hermanito se inclinó hacia atrás como si el bebé estuviera profundamente dormido. El muchacho permaneció allí durante cinco o diez minutos."
domingo, 26 de diciembre de 2021
SÍNDROME DE COTARD
El fenómeno zombie aparece en la cultura popular de muchas maneras,
desde las historias de ficción hasta los casos reales de rituales vudú. Incluso
la psicología se las ha tenido que ver con ellos, al tener que hacer frente a una
rara enfermedad mental; el síndrome de
Cotard o síndrome del walking dead
o muerto viviente. Es una de las enfermedades menos frecuentes que se conocen. En
la mayor parte de los casos, los afectados creen que les falta una parte de
cuerpo, un brazo, una pierna, la nariz o directamente niegan su existencia. Pero
los casos más graves sufren delirios de negación que les hacen creer que
realmente están muertos. Que su cuerpo ya no funciona y son sólo unos muertos
andantes, o que directamente no existen y lo que ven a su alrededor es producto
de una ilusión. Sienten que sus órganos internos, corazón, intestinos, se han
parado definitivamente o que ya no los tienen directamente, ni sangre ni
cerebro. Incluso pueden sentir que se están pudriendo por dentro, llegando a
oler su propia carne en putrefacción y sentir los gusanos deslizándose bajo su
piel. A veces los pacientes están tan convencidos de que ya están muertos que
piensan que son inmunes y que nada les puede hacer daño ni sentir dolor, como
si fuesen almas en pena. En estos casos pueden llegar a autolesionarse y poner
en riesgo su integridad.
Las personas que lo sufren son pacientes con un nivel muy alto de sufrimiento, explica en BBC Mundo Jesús Ramírez, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México. “Esto se debe a que han perdido el aparato racional y lógico que tenemos todos”. Ya sea un síndrome como tal o simplemente un conjunto de delirios asociados a otras patologías, este tipo de alucinaciones aparecen en pacientes que padecen esquizofrenia, estados de depresión psicótica, enfermedad de Párkinson, enfermedades cerebrovasculares e infecciones cerebrales. Sin embargo, según Ramírez, "la mayoría de los pacientes que sufren estas enfermedades no van a presentar el síndrome de Cotard."
De hecho, en sus años de experiencia solo ha visto 14 casos con este tipo de delirios entre las decenas de miles de pacientes que ha visto.
El escritor John le Carré lo toca lateralmente en su libro “Llamada para el muerto”.
“Su instinto debió de impulsarla
a defender y resguardar los tesoros de su vida,
construir en torno a ella
los símbolos de una existencia normal.”
El síndrome de Cotard suele estar relacionado con muchas causas como depresiones graves, psicosis o esquizofrenia. Se asocia también con el síndrome de Capgrás, que afecta a nuestra capacidad para identificar a la gente, creyendo que se trata de dobles o impostores. Y también se puede dar como consecuencia de lesiones que hayan afectado a ciertas partes del cerebro como el lóbulo parietal. En todo caso se relaciona con las secciones de la mente que controlan el reconocimiento de los rostros y de nuestro entorno, y las emociones que nos producen.
Los pacientes creen que ya no están en el mundo de los vivos porque no son capaces de asociar recuerdos ni sentimientos a su entorno. Por desgracia aún no se ha descubierto ningún tratamiento eficaz. Los médicos suelen administrar medicamentos antidepresivos y tratamientos de choque electroconvulsivos. Otro de los efectos que produce es el aislamiento absoluto del entorno y las relaciones humanas, que los psicólogos intentan paliar con sesiones de terapia para que los pacientes puedan recuperar su vida personal y social. Actualmente se siguen dando casos de síndrome de Cotard por todo el mundo. En 1996 en Escocia, un hombre sufrió un accidente de moto que le produjo lesiones en la cabeza. Tras recibir el alta, su madre se trasladó a vivir con él a Sudáfrica. El hombre estaba convencido de que había muerto durante su hospitalización, y que el espíritu de su madre le había guiado hasta el infierno, porque sólo allí podía hacer tanto calor. En 2003 unos psiquiatras griegos trataron a un paciente que creía que su cabeza estaba vacía. Afirmaba que había nacido sin cerebro y que por eso tenía trastorno del desarrollo intelectual. Intentó quitarse la vida varias veces porque decía que no merecía la pena vivir en su estado. En Colombia se registró hace unos años el caso de una mujer, que tenía un largo historial de depresión. Un día vio humo salir de su boca, y lo asoció con su alma escapando de su cuerpo. Se miraba en el espejo y veía que sus ojos no tenían vida. Sentía el olor de su cuerpo descomponiéndose y el cosquilleo de los gusanos devorándole. Creía que se había convertido en un zombi como castigo divino por haber intentado quitarse la vida. No se conocen las causas de este problema, pero Ramírez señala que hay anomalías neurobiológicas que pueden provocar “una experiencia subjetiva altamente anormal”, como puede serlo por ejemplo la pérdida de la memoria emocional que haga que el afectado sienta una falta extrema de familiaridad con una situación de su vida, de su cuerpo o de su identidad. También se requiere de una falla de los mecanismos lógicos que se conocen como el sistema de evaluación de creencias; porque una persona puede tener problemas despersonalización, pero no llegar a la conclusión de que está muerta.
El síndrome de Cotard es una de las enfermedades más misteriosas que se conocen. Su origen se pierde en lo más profundo de nuestros pensamientos.
Y convierte la vida de quien lo sufre en un auténtico infierno.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
EL TEMA DE LA TERNURA
Cuando Freud teorizaba sobre el amor, la imagen del amor era indisociable del amor romántico y en esta imagen se fundían la idealización pasional, el amor y la sexualidad. De este modo, cuando Freud construye la metapsicología del amor (metapsicología se llama a un conjunto de propuestas psicoanalíticas de Sigmund Freud, mayoritariamente describe cómo se organiza y funciona la mente humana) recurre al mito de Narciso -una historia de amor que culmina en muerte- para hablar del amor. La dinámica amorosa se establece en torno de los procesos de idealización y de los intentos de restauración del estado narcísístico. Estar enamorado consiste en un “transbordar de libido narcisista” sobre el objeto, que es elevado a nivel del ideal. El enamoramiento representa una vía inmediata de acceso al ideal y a la omnipotencia narcisista. El investimiento libidinal del objeto amado torna el Yo enamorado frágil y dependiente del amado. El trabajo de idealización otorga al objeto virtudes y perfecciones imaginarias, dejando “ciego” al Yo enamorado. Y en la medida en que el objeto es ubicado en el lugar del ideal, el amante se convierte en un humilde siervo del objeto idealizado. A través de la idealización del objeto de amor, y de la aspiración de unirse a él, el Yo pretende la fusión narcisística, la plenitud. El amor, por su naturaleza narcisista, aspira a un reencuentro con los primeros objetos, perdidos para siempre. El enamoramiento tiene un carácter ilusorio, ya que, por un lado, proyecta en el objeto los propios ideales narcisísticos, atribuyéndole perfecciones inexistentes, y por otro lado, seduce imaginariamente con una completitud irrealizable. De este modo, la metapsicología del amor fundada en el narcisismo enfatiza el carácter imposible e ilusorio de la plena realización amorosa, constituyendo una magistral metáfora de la pasión romántica.
La teoría freudiana del amor incluye, en 1921, el ingrediente de la ternura, responsable por la persistencia del sentimiento amoroso, más allá de la simple atracción sensual. En Psicología de las masas y análisis del Yo, Freud considera que el estar enamorado es el resultado de la confluencia del amor sensual y de la ternura, y que gracias a la contribución de la corriente tierna, es posible medir el grado de enamoramiento.
En el Apéndice del mismo texto, Freud hace un extenso análisis sobre la noción de ternura como pulsión sexual inhibida en su meta, contrapuesta a la sensualidad, que corresponde a las pulsiones sexuales directas o sin inhibición. Aunque en la Psicología del amor, en 1912, la ternura haya sido considerada como la corriente más antigua, vinculada a los cuidados parentales, Freud retoma en 1921 la noción de ternura esbozada en los Tres Ensayos para una teoría sexual, en que el sentimiento tierno era un derivado de la represión de la sexualidad. Así, en Psicología del amor, Freud consideraba que “De esas dos corrientes (tierna y sensual), la tierna es la más antigua. Proviene de la primera infancia, se ha formado sobre la base de los intereses de la pulsión de autoconservación y se dirige a las personas que integran la familia y a las que tienen a su cargo la crianza del niño".
La persona amada, concluye Freud, es el objeto de las aspiraciones sexuales, enfatizando solo uno de los polos de esta confluencia de afectos. Posteriormente, toda la configuración amorosa edípica sucumbe a la represión, y las aspiraciones sexuales quedarán reprimidas e inconscientes, restando solamente, en relación a los primeros objetos de amor, los lazos de ternura. Así, el sentimiento de ternura provendría de las aspiraciones sexuales incestuosas, constituyendo una pulsión inhibida en su meta, producto de la acción de la represión.
Freud reconocía una mezcla de sentimientos tiernos y deseos sexuales en un momento anterior al drama adípico y a la castración, en el comienzo de las relaciones del infante con las personas encargadas de su cuidado. ¿Cuál sería el origen de la ternura infantil anterior a la castración, si todavía no hubo motivos para la inhibición de la meta sexual? La noción de inhibición supone la existencia de obstáculos que impiden a la pulsión de alcanzar su objetivo de forma directa “encontrando una satisfacción atenuada en actividades o relaciones que pueden ser consideradas como aproximaciones más o menos distantes de la meta primitiva". La inhibición es considerada como un principio de sublimación, porque en ambas la pulsión se aleja del objetivo sexual directo. Pero mientras la sublimación substituye el objetivo sexual por otro socialmente valorizado, la inhibición no abandona totalmente su meta originaria, contentándose con aproximaciones a esta y satisfacciones atenuadas. Por eso, la pulsión inhibida nunca alcanzaría una cabal satisfacción, ya que el placer obtenido sería siempre “menor” o “disminuido” en relación a la satisfacción del objetivo originario.
Freud oscila entre una concepción de ternura como pulsión inhibida, en la descripción de la vida sexual adulta, y una idea de ternura infantil, cuyo origen no podría ser teorizado como inhibición.
Ferenczi, Balint y Winnicott desarrollan una concepción de ternura que no deriva de la inhibición de lo pulsional ni presupone la interdicción de lo sexual.
Sándor Ferenczi creó la noción de lenguaje de la ternura o estadio de la ternura, considerando que niños en este estadio no podrían abstenerse de la ternura, sobre todo materna.
Michael Balint desarrolla la idea de un deseo pasivo de ternura irreductible a lo pulsional, cuya satisfacción genera una sensación de calmo y tranquilo bienestar.
Donald Woods Winnicott aborda la construcción de la capacidad amorosa en un largo proceso de intercambios entre el individuo y el ambiente, teorizando sobre los cuidados amorosos maternos, que permiten la satisfacción de las necesidades psíquicas primarias, propiciando los estados calmos del bebé. Sin desconocer las diferencias teóricas entre los autores, las nociones de “necesidades psíquicas primarias” y “deseo pasivo de ternura”.
Estas necesidades psíquicas, que producen, cuando satisfechas, estados calmos y experiencias de bienestar, podrían ser resignificadas como “necesidad infantil de ternura”, ya que aunque el bebé nada sepa sobre la necesidad que lo aflige, cuando no recibe una adecuada provisión de ternura materna, sufre daños en la constitución de su integración yoica. Esta “necesidad infantil de ternura” deriva de la dependencia del bebé de los cuidados del adulto para su sobrevivencia y su organización psíquica. Así, si tenemos que suponer alguna base para la “necesidad infantil de ternura”, esta no sería la satisfacción de las pulsiones de autoconservación ni la inhibición de las pulsiones sexuales, sino el estado de desamparo. Como dice Freud, el “estado de desamparo produce las primeras situaciones de peligro y crea la necesidad de ser amado, de que el hombre no se librará más".
lunes, 13 de septiembre de 2021
ALMA
Todos los seres naturales estamos
compuestos por materia y forma,
y para que estas existan una requiere
de la otra. No hay forma sin materia
y no hay materia sin forma.
Son imprescindibles para la constitución
de cualquier ser. La forma sin la materia
sería la idea fuera de la cosa y para
Aristóteles, la idea siempre está en la cosa.
Aristóteles afirma que el mundo es real
y quetambién lo son la pluralidad y el devenir.
Así pretende oponerse a Parménides y
también a Platón introduciendo el concepto
de devenir o desarrollo (génesis) dentro de la
misma substancia. La substancia primera
es lo que devine, lo que se desarrolla, lo
perfeccionamiento o crecimiento,
es un ser precario, sujeto de nacer y perecer.
Para sostener esto, Aristóteles afirma
que la sustancia es la esencia de la cosa,
la substancia segunda, la especie y es eterna.
Aun que esta no puede existir fuera de
la materia. Todo lo que deviene debe
poseer también materia, la cual recibe
esa forma, como sujeto último de la misma.
Aristóteles distingue entre Materia próxima
que es, por ejemplo, el bronce o la carne
y los huesos y la Materia primera que es
algo indeterminado carente de forma,
cualidades o extensión e incapaz de
existir independientemente. Lo que
deviene o se engendra es el individuo
concreto, el compuesto de materia y
forma. Materia y forma son eternas
pero no pueden existir independientemente
sino tan solo como el compuesto de ambas.
viernes, 27 de agosto de 2021
LA CAVERNA DE PLATÓN
Morfeo
Matrix
“¿Sabes? Sé que este filete no existe.
Sé que cuando me lo meto en la boca,
es Matrix la que le está diciendo a mi cerebro…
es bueno, y jugoso. Después de nueve años,
¿sabes de qué me doy cuenta?
La ignorancia es la felicidad.”
Cypher
Matrix
Un día uno de estos prisioneros fue liberado, el que al ver a sus compañeros de prisión por primera vez quedó muy confundido, pasó también delante de la pared y pudo ver la llama que iluminaba el fondo de la cueva, creyó que por fin veía el sol que era el que propiciaba la existencia de todo su mundo. Cuando empezó a ver las cosas que nunca había pensado que existieran llegó a dudar de sí mismo, tal vez era locura se dijo porque fuera de la cueva una luz aún más fascinante lo deslumbró, por fin era capaz de mirar directamente al Sol.
Después de su viaje fuera de la caverna y percibir otra realidad, el prisionero vuelve al interior de dicha caverna para intentar liberar a sus compañeros. Pero cuando estos escuchan sus relatos extraordinarios acerca de otra realidad, no lo toman en serio y se ríen de él. Afirman que sus ojos se han estropeado al salir de la cueva, acostumbrados a la oscuridad. Este hombre no se rinde y lucha por convencerlos para intentar romper sus cadenas y hacerles subir hacia la luz, pero estos, en su tozudez, lo excluyen e incluso serían capaces de matarlo si tuvieran la oportunidad.
"El que no recuerde algunas cosas no hace
Leonard Shelby
Memento
apariencias, con lo que simplemente nos llega a través de los sentidos. Nuestra obligación
es usar la ciencia y la educación para tener un espíritu crítico y poder llegar más allá, hasta descubrir la verdadera naturaleza de las cosas y la realidad que guardan ellas mismas.
Hijo --- ¿No duermes?
Padre -----No puedo dormir
Hijo --- Defíname qué es el bien --- le pregunté un día
Padre ----- ¿Definir el bien? ¿Sabes lo que pretendes? Suena como otra palabra cualquiera; pero no es una palabra, es algo vivo, acaso más vivo que nosotros mismo. Espera... diría que el bien es una alegría que ya sentimos antes de hacerla; que la sentimos cuando la estamos ejecutando; que la sentiremos después que haya sido hecha; alegría que nos acompañará cuando la recordemos y aun después, cuando la hayamos olvidado. Es una alegría que existe entes de venir nosotros a la vida y continúa después de haberla abandonado. ¡Es más grande que nosotros!”
Mi Padre
Pedro Prado
La interpretación antropológica, afirma que el hombre es prisionero en tanto vive en el mundo sensible y sus valores. Su liberación es descubrir el mundo de las ideas. Convertido en filósofo, trasciende las ataduras del cuerpo y del mundo sensible y asciende al de las ideas aspirando siempre a la más alta de todas, el Bien. Las connotaciones políticas y éticas hacen hincapié en la necesidad de que, una vez conocido el mundo ideal, el hombre libre debe bajar a rescatar a sus hermanos cautivos y no quedarse en la mera contemplación de las ideas, incluso a riesgo de la incomprensión y el castigo como le ocurrió a Sócrates al querer enseñar el camino de la verdad al resto de los hombres. Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler. Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo.
Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que solo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas.
Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que “todos saben” en vez de buscar la verdad por uno mismo.
Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.