domingo, 16 de enero de 2022

FASCISMO

“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los
totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas“

Albert Camus


Charles Maurras en el siglo XIX desarrolló una ideología nacionalista y racista que pretendía el regreso a la monarquía con el movimiento Acción Francesa, pero fue en Italia donde se desarrolló el verdadero fascismo. Es poco conocido que el fascismo tiene sus orígenes en un poeta; Gabriele D’Annunzio, quien fue un escritor italiano. Fue soldado durante la primera guerra mundial, época en la que reforzó su visión ultra nacionalista, y luego reconocido como héroe. Al terminar la guerra los aliados (ganadores) se repartieron las regiones conquistadas, cosa nada grata para Italia, se sintieron ofendidos al no recibir lo que creían que les correspondía, sobre todo una región de Croacia llamada Dalmacia. D’Annunzio no se quedó de brazos cruzados y con unos 2 mil soldados tomó por la fuerza la ciudad de Fiume (donde de todas maneras ya vivían muchos italianos). Allí, junto con el sindicalista Alceste de Ambris, escribió una constitución (la Carta de Carnaro) y en 1920 instauró un régimen de rasgos muy particulares. Por ejemplo, se dio a sí mismo amplios poderes, ignorando las mayorías, consensos y la propia democracia. Organizó el estado en diez corporaciones, todos debían pertenecer a alguna. La décima corporación estaba reservada para los superhombres, héroes y poetas. Le gustaba dar ardientes discursos desde los balcones y organizar ceremonias con símbolos casi religiosos. Recurrió al pasado para instaurar el ahora infame “saludo romano” que aparece en las pinturas, tratando de recuperar la “grandeza latina”. También creó un cuerpo de élite llamado los “Arditi”, los “Osados” (o Los Temerarios) militares de camisa negra que se encargaban de reprimir a cualquier crítico o disidente. Muchas veces torturaban a sus víctimas lanzándolos al aceite de ricino.

D’Annunzio también se hizo llamar “il Duce” (el guía). Mientras, otro italiano iba ganando poder, Benito Mussolini. Había descontento entre la gente por los pocos beneficios que Italia obtuvo tras la guerra, y Mussolini aprovechó ese malestar para atacar al partido socialista, del que había sido expulsado por su extremo nacionalismo. Acusaba a socialistas y comunistas de todos los males de Italia y los atacaba con un grupo armado llamado “los camisas negras”. Cuando consiguió el poder tomó muchos de los modos de gobernar de D’Annunzio y también aprovechando todos los aspectos propagandísticos se hizo llamar Duce, también retomó las torturas con aceite de ricino.

“Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.”
Sueño con serpientes
Silvio Rodríguez

El término “fascista” proviene de “fasce”, que significa “haz” o “manojo” y hace referencia a un antiguo símbolo etrusco y luego romano de un haz de varas con un hacha que significaba la fuerza del gobernante, todos unidos bajo la misma autoridad. Mussolini le llamó a sus grupos armados “fasci”. Luego Hitler adoptó la visión fascista y le agregó un fuerte ingrediente de racismo, los malos ya no eran sólo los comunistas, sino todo aquel que no perteneciera a la supuesta “raza aria”, culpando sobre todo a los judíos, pero también ensañándose con los gitanos, homosexuales, enfermos mentales, incluso los epilépticos. Había nacido el nazismo. Aunque “nazismo” es abreviatura de “nacional socialismo”, no tiene nada de socialista, Hitler se dedicó a destruir cooperativas y sindicatos negando de plano la lucha de clases. Durante la guerra el estado no sólo no expropió medios de producción, sino que favoreció a las grandes empresas capitalistas siempre que no fueran propiedad de judíos y acataran las instrucciones del Reich.

El fascio, el símbolo que "Il Duce" adoptó para su 
Partido Fascista

Por otro lado en España, Francisco Franco no tardó en adoptar las prácticas de Mussolini y de Hitler. Tomó de él el lema “Una patria, un estado, un caudillo”.
¿Qué es exactamente el fascismo? El filósofo Umberto Eco dice que no es una ideología del todo coherente, toma formas diferentes en diferentes lugares, pero tiene algunas características comunes. Surge de la frustración, una crisis económica o un fracaso político hace sentir a una clase social que ha perdido privilegios y tiene miedo de que otro grupo social pueda quitárselos.
El miedo a la diversidad, se busca la unidad y el consenso cultivando el miedo a lo diferente.El primer llamado de un movimiento fascista es contra quienes se considera “ajenos” o “intrusos”.
Se crea una identidad a partir de este miedo.
Lo que une al grupo es el haber nacido en el mismo lugar o el pertenecer a un grupo étnico que se define en oposición a un enemigo donde el enemigo se describe como decadente o débil y a veces como poderoso y aterrorizante, según convenga.
El elitismo, la idea de que el pueblo propio es el mejor del mundo y de que los líderes lo mejor de la sociedad y lo han demostrado llegando a su posición por la fuerza. Por lo tanto, todos los subordinados son despreciados por débiles.
El culto a la tradición, el fascismo se alimenta de la idea de que en el pasado las cosas eran mejores y que hay que retornar a esa antigua grandeza.
El irracionalismo, el fascismo desconfía de la reflexión profunda y de la crítica, por lo tanto es preferible actuar antes que pensar. Por eso la cultura y la ciencia son sospechosas. Goebbels decía “Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola”.
Se vive para luchar. Los fascistas ven a los pacifistas como débiles e ingenuos.
La vida es una guerra constante que sólo podrá terminar cuando se extermine a los enemigos. Esto es una contradicción porque una vez que derrote a su enemigo llegaría la paz, lo que contradice el principio de guerra permanente.
Machismo, este culto a la guerra da origen a un desprecio por las mujeres y una condena a la diversidad sexual.
Se cultiva un gusto por las armas como símbolo.
Es abiertamente antidemocrático, en una democracia los individuos tienen opiniones diferentes, que se expresan mediante el debate abierto y mecanismos como las elecciones. En el fascismo “el pueblo” se considera como una masa uniforme con una sola opinión y se supone que el líder, en su inigualable sabiduría, es quien interpreta esa opinión.
Las opiniones diferentes son silenciadas, en última instancia, el fascismo no es tanto un conjunto de ideas articuladas, más bien moviliza pasiones y emociones, sobre todo el miedo a lo diferente y el orgullo por lo propio.

Los argumentos que se dan para justificar sus acciones no suelen ser más que pretextos para obtener y mantener el poder y el control. En la actualidad esta visión del mundo está tan desprestigiada que prácticamente ningún dirigente se identifica a sí mismo como fascista. Sin embargo, cuando un dirigente silencia a la prensa y a las protestas, califica a los inmigrantes como amenazas, desprecia a los débiles, condena a la diversidad sexual y presume de sus proezas y de su hombría, hay razones para sospechar de sus tendencias fascistas.


jueves, 13 de enero de 2022

DICHA

¿Quién podría afirmar que una eternidad
de dicha puede compensar un instante
de dolor humano?

La Peste
Albert Camus

Tal vez la dicha sea, entre otras cosas cotidiana y hermosamente simple;

la salida del colegio,

caminar bajo el sol,

sentir el viento en el pelo,

tomar de la mano a algún ser amado

o evocar en el olvido el pasado anhelado como si del olvido regresara,

la primavera en el aire,

un parque

y la alegría por las personas que se ama,

esconderse detrás de una puerta para esperar la sonrisa de un nieto...

¿Qué más podría ser?

Si esto se trata del alma humana.

miércoles, 12 de enero de 2022

NG MUI

“Y si pudieras programarte para ignorar las apariencias,
¿te arriesgarías a perder toda percepción de la belleza humana?.
El infierno es la ausencia de Dios
Cuentos de Ted Chiang

Poco después del año 1700 en China nació Ng Mui, quien se convertiría en monja budista Shaolín posteriormente. Debido a problemas políticos ella y otros monjes se vieron obligados a abandonar su templo y dispersarse por el sur de China, eran perseguidos por los gobernantes de la dinastía Qing. En el escape se vio sola en tierras extrañas, hambre y cansancio aumentaban, pero lo que la distrajo fue la inmensa vulnerabilidad que sentía porque como mujer era más baja y mucho más débil que sus compañeros monjes. Pero su carácter y filosofía aprendida en el templo la hizo convertir está nueva situación en una real oportunidad. Dado que era aventajada en el ejercicio del Kung fú agregó sus observaciones acerca de cómo la naturaleza proporciona lo suficiente a cada uno y también a los más débiles. Vio cómo una débil y vulnerable enredadera puede asfixiar a un gigante árbol o cómo las hormigas pueden doblegar a su presa 1000 veces más grande. Así combinó el arte de defensa aprendido y la astucia de los animales. Nace de esta manera el "Weng Chun Bak Hok Pai" arte marcial originado en el kung-fu y con metodologías que la misma Ng Mui observó en la naturaleza. Hoy el arte marcial "Weng Chun Bak Hok Pai" se conoce como "Grulla Blanca" un arte marcial completo. 


Posteriormente y en otra parte Christiaan Barnard, médico sudafricano que realizó el primer trasplante de corazón en un humano escribió "La batalla de la vida no siempre la gana la persona más fuerte, o la más ligera, porque, tarde o temprano, la gana la que cree poder hacerlo." 
La claridad que define el doctor Barnard. La vital fuerza, inteligencia y astucia de Ng Mui son otro ejemplo del significado de la fuerza interior.
Hasta el día de hoy, Wing Chun es el único estilo de Kung Fu creado por una mujer.

HEROISMO

"El arte del heroísmo no consistía solo en ser valiente; 
era cuestión de ser tan competente 
que la valentía dejaba de ser la cuestión."

Nacidos para ser héroes
Christopher McDougall


1945, 2° Guerra Mundial, el fotógrafo de guerra Joe O'Donnell captura en su máquina fotográfica a un niño de 10 años llevando en su espalda a su pequeño hermano en Nagasaki. Se ve al pequeño con una postura bastante erguida, denotando influencia militar. Años más tarde, un entrevistador japonés habló con el artista sobre ese momento: “Vi a un niño de unos diez años caminando. Llevaba un bebé en la espalda. En aquellos días en Japón a menudo los niños jugaban con sus hermanitos en sus espaldas, pero este chico era claramente diferente. Pude ver que había venido a este lugar por una razón. No llevaba zapatos. Tenía la cara dura. La pequeña cabeza de su hermanito se inclinó hacia atrás como si el bebé estuviera profundamente dormido. El muchacho permaneció allí durante cinco o diez minutos."

"En aquellos días en Japón a menudo los niños
jugaban con sus hermanitos en sus espaldas"

“Los hombres con máscaras blancas se acercaron a él y silenciosamente empezaron a quitarle la cuerda que sostenía al bebé. Fue entonces cuando vi que el bebé ya estaba muerto. Los hombres sujetaron el cuerpo por las manos y los pies y lo colocaron sobre el fuego. El muchacho se quedó allí sin moverse, observando las llamas. Se mordía el labio inferior con tanta fuerza que brillaba con sangre. La llama ardía como el sol. El muchacho dio la vuelta y se alejó en silencio”.



domingo, 26 de diciembre de 2021

SÍNDROME DE COTARD

“Vivir es un riesgo permanente. 
Sólo los muertos están a salvo, ya lo sabes. 
Para siempre.”

Cuando Estuvimos Muertos 
 Francesc Miralles

El fenómeno zombie aparece en la cultura popular de muchas maneras, desde las historias de ficción hasta los casos reales de rituales vudú. Incluso la psicología se las ha tenido que ver con ellos, al tener que hacer frente a una rara enfermedad mental; el síndrome de Cotard o síndrome del walking dead o muerto viviente. Es una de las enfermedades menos frecuentes que se conocen. En la mayor parte de los casos, los afectados creen que les falta una parte de cuerpo, un brazo, una pierna, la nariz o directamente niegan su existencia. Pero los casos más graves sufren delirios de negación que les hacen creer que realmente están muertos. Que su cuerpo ya no funciona y son sólo unos muertos andantes, o que directamente no existen y lo que ven a su alrededor es producto de una ilusión. Sienten que sus órganos internos, corazón, intestinos, se han parado definitivamente o que ya no los tienen directamente, ni sangre ni cerebro. Incluso pueden sentir que se están pudriendo por dentro, llegando a oler su propia carne en putrefacción y sentir los gusanos deslizándose bajo su piel. A veces los pacientes están tan convencidos de que ya están muertos que piensan que son inmunes y que nada les puede hacer daño ni sentir dolor, como si fuesen almas en pena. En estos casos pueden llegar a autolesionarse y poner en riesgo su integridad.


Pérdida del aparato racional
Las personas que lo sufren son pacientes con un nivel muy alto de sufrimiento, explica en BBC Mundo Jesús Ramírez, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México. “Esto se debe a que han perdido el aparato racional y lógico que tenemos todos”. Ya sea un síndrome como tal o simplemente un conjunto de delirios asociados a otras patologías, este tipo de alucinaciones aparecen en pacientes que padecen esquizofrenia, estados de depresión psicótica, enfermedad de Párkinson, enfermedades cerebrovasculares e infecciones cerebrales. Sin embargo, según Ramírez, "la mayoría de los pacientes que sufren estas enfermedades no van a presentar el síndrome de Cotard."
De hecho, en sus años de experiencia solo ha visto 14 casos con este tipo de delirios entre las decenas de miles de pacientes que ha visto.

El escritor John le Carré lo toca lateralmente en su libro “Llamada para el muerto”.
“Su instinto debió de impulsarla
a defender y resguardar los tesoros de su vida,
construir en torno a ella
los símbolos de una existencia normal.”


El primer caso con síntomas similares fue documentado por Charles Bonnet, un biólogo suizo, en 1788. Se trataba de una anciana que había sufrido un ataque de parálisis. Cuando pudo recuperar el habla, le dijo a su familia que ya estaba muerta, y pidió que le hiciesen un velatorio. Ante su insistencia, los familiares tuvieron que acceder y meterla en un ataúd, aunque finalmente su delirio desapareció con el paso de los días. Pero fue el neurólogo francés Jules Cotard el que descubrió este síndrome y le dio nombre. En 1880 presentó en un congreso de París el caso de una mujer, a la que llamó “Mademoiselle X”, que afirmaba no tener cerebro, nervios, estómago ni intestino. Ella creía que era eterna, que viviría para siempre, y como no tenía tripas, no sentía la necesidad de comer. Los médicos no supieron cómo tratarla, y acabó muriendo de hambre.

El síndrome de Cotard suele estar relacionado con muchas causas como depresiones graves, psicosis o esquizofrenia. Se asocia también con el síndrome de Capgrás, que afecta a nuestra capacidad para identificar a la gente, creyendo que se trata de dobles o impostores. Y también se puede dar como consecuencia de lesiones que hayan afectado a ciertas partes del cerebro como el lóbulo parietal. En todo caso se relaciona con las secciones de la mente que controlan el reconocimiento de los rostros y de nuestro entorno, y las emociones que nos producen.

Los pacientes creen que ya no están en el mundo de los vivos porque no son capaces de asociar recuerdos ni sentimientos a su entorno. Por desgracia aún no se ha descubierto ningún tratamiento eficaz. Los médicos suelen administrar medicamentos antidepresivos y tratamientos de choque electroconvulsivos. Otro de los efectos que produce es el aislamiento absoluto del entorno y las relaciones humanas, que los psicólogos intentan paliar con sesiones de terapia para que los pacientes puedan recuperar su vida personal y social. Actualmente se siguen dando casos de síndrome de Cotard por todo el mundo. En 1996 en Escocia, un hombre sufrió un accidente de moto que le produjo lesiones en la cabeza. Tras recibir el alta, su madre se trasladó a vivir con él a Sudáfrica. El hombre estaba convencido de que había muerto durante su hospitalización, y que el espíritu de su madre le había guiado hasta el infierno, porque sólo allí podía hacer tanto calor. En 2003 unos psiquiatras griegos trataron a un paciente que creía que su cabeza estaba vacía. Afirmaba que había nacido sin cerebro y que por eso tenía trastorno del desarrollo intelectual. Intentó quitarse la vida varias veces porque decía que no merecía la pena vivir en su estado. En Colombia se registró hace unos años el caso de una mujer, que tenía un largo historial de depresión. Un día vio humo salir de su boca, y lo asoció con su alma escapando de su cuerpo. Se miraba en el espejo y veía que sus ojos no tenían vida. Sentía el olor de su cuerpo descomponiéndose y el cosquilleo de los gusanos devorándole. Creía que se había convertido en un zombi como castigo divino por haber intentado quitarse la vida. No se conocen las causas de este problema, pero Ramírez señala que hay anomalías neurobiológicas que pueden provocar “una experiencia subjetiva altamente anormal”, como puede serlo por ejemplo la pérdida de la memoria emocional que haga que el afectado sienta una falta extrema de familiaridad con una situación de su vida, de su cuerpo o de su identidad. También se requiere de una falla de los mecanismos lógicos que se conocen como el sistema de evaluación de creencias; porque una persona puede tener problemas despersonalización, pero no llegar a la conclusión de que está muerta.
El síndrome de Cotard es una de las enfermedades más misteriosas que se conocen. Su origen se pierde en lo más profundo de nuestros pensamientos.
Y convierte la vida de quien lo sufre en un auténtico infierno.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

EL TEMA DE LA TERNURA

 “La ternura no es un estado permanente, sino un descubrimiento perpetuo que cada uno de nosotros podemos hacer, no a través de la fragilidad de las apariencias o la rutina de las costumbres, sino en una vivencia consciente y completa del presente. La ternura no nace de lo imposible, sino que engendra 
vitalmente lo posible.”
Jacques Salomé

En realidad la ternura es más que esa sensación que nos evoca un cachorro o un niño pequeño, es una dimensión emocional que configura un tipo de lenguaje que se convierte en una apuesta muy rentable para nuestro bienestar psicológico. La ternura es un campo de interés cada vez más emergente, este sentimiento da un colorido especial a nuestras vidas, tanto que podríamos decir que experimentarlo a diario y hacer que los demás también los sientan actúa en nuestra calidad de vida. Gracias a esta dimensión nos conectamos con el registro emocional donde emerge la calma, la positividad y la confianza, en Japón hay un término que explica muy bien esta realidad psicológica “Kawaii”, dicho adjetivo puede traducirse precisamente como algo que evoca ternura, dicha palabra ha generado la producción de infinitos productos como muñecos, ropa, juguetes, lápices, etc.

"En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida."
José Narosky

Jessica Gall Myrick profesora de la Universidad de Indiana en experimentos con gatitos señaló que visualizar elementos donde los gatitos son protagonistas tienen un poder terapéutico en las personas y genera bienestar psicológico a una buena parte de la población. Otro aspecto sobre el tema de la ternura es la emoción que invita al cuidado y al confort, no se trata solo de un sentimiento que evoca el acariciar a un gatito, la ternura es afecto, es empatía, es un acto que se manifiesta a través de la cercanía y que nos permite mostrar a los demás nuestra parte más sensible y dulce dentro del abanico emocional. Que hablemos de amor sin ternura no es amor. La comunicación necesita ternura así como la sexualidad la convivencia y que la situación por donde transiten las personas reconozca ese vínculo como valioso, los niños y los animales tienen el poder de generarnos esa adorable sensación de ternura que tanto nos gusta.


Cuando Freud teorizaba sobre el amor, la imagen del amor era indisociable del amor romántico y en esta imagen se fundían la idealización pasional, el amor y la sexualidad. De este modo, cuando Freud construye la metapsicología del amor (metapsicología se llama a un conjunto de propuestas psicoanalíticas de Sigmund Freud, mayoritariamente describe cómo se organiza y funciona la mente humana) recurre al mito de Narciso -una historia de amor que culmina en muerte- para hablar del amor. La dinámica amorosa se establece en torno de los procesos de idealización y de los intentos de restauración del estado narcísístico. Estar enamorado consiste en un “transbordar de libido narcisista” sobre el objeto, que es elevado a nivel del ideal. El enamoramiento representa una vía inmediata de acceso al ideal y a la omnipotencia narcisista. El investimiento libidinal del objeto amado torna el Yo enamorado frágil y dependiente del amado. El trabajo de idealización otorga al objeto virtudes y perfecciones imaginarias, dejando “ciego” al Yo enamorado. Y en la medida en que el objeto es ubicado en el lugar del ideal, el amante se convierte en un humilde siervo del objeto idealizado. A través de la idealización del objeto de amor, y de la aspiración de unirse a él, el Yo pretende la fusión narcisística, la plenitud. El amor, por su naturaleza narcisista, aspira a un reencuentro con los primeros objetos, perdidos para siempre. El enamoramiento tiene un carácter ilusorio, ya que, por un lado, proyecta en el objeto los propios ideales narcisísticos, atribuyéndole perfecciones inexistentes, y por otro lado, seduce imaginariamente con una completitud irrealizable. De este modo, la metapsicología del amor fundada en el narcisismo enfatiza el carácter imposible e ilusorio de la plena realización amorosa, constituyendo una magistral metáfora de la pasión romántica.

“Había ya gustado anteriormente algunos 
besos y estaba al corriente de las cosas del amor. 
Le gustaba aquel muchacho lleno de
ternura y timidez, y no se esforzaba en disimularlo.”
Bajo la rueda
Hermann Hesse

La teoría freudiana del amor incluye, en 1921, el ingrediente de la ternura, responsable por la persistencia del sentimiento amoroso, más allá de la simple atracción sensual. En Psicología de las masas y análisis del Yo, Freud considera que el estar enamorado es el resultado de la confluencia del amor sensual y de la ternura, y que gracias a la contribución de la corriente tierna, es posible medir el grado de enamoramiento.
En el Apéndice del mismo texto, Freud hace un extenso análisis sobre la noción de ternura como pulsión sexual inhibida en su meta, contrapuesta a la sensualidad, que corresponde a las pulsiones sexuales directas o sin inhibición. Aunque en la Psicología del amor, en 1912, la ternura haya sido considerada como la corriente más antigua, vinculada a los cuidados parentales, Freud retoma en 1921 la noción de ternura esbozada en los Tres Ensayos para una teoría sexual, en que el sentimiento tierno era un derivado de la represión de la sexualidad. Así, en Psicología del amor, Freud consideraba que “De esas dos corrientes (tierna y sensual), la tierna es la más antigua. Proviene de la primera infancia, se ha formado sobre la base de los intereses de la pulsión de autoconservación y se dirige a las personas que integran la familia y a las que tienen a su cargo la crianza del niño".


La persona amada, concluye Freud, es el objeto de las aspiraciones sexuales, enfatizando solo uno de los polos de esta confluencia de afectos. Posteriormente, toda la configuración amorosa edípica sucumbe a la represión, y las aspiraciones sexuales quedarán reprimidas e inconscientes, restando solamente, en relación a los primeros objetos de amor, los lazos de ternura. Así, el sentimiento de ternura provendría de las aspiraciones sexuales incestuosas, constituyendo una pulsión inhibida en su meta, producto de la acción de la represión.

Freud reconocía una mezcla de sentimientos tiernos y deseos sexuales en un momento anterior al drama adípico y a la castración, en el comienzo de las relaciones del infante con las personas encargadas de su cuidado. ¿Cuál sería el origen de la ternura infantil anterior a la castración, si todavía no hubo motivos para la inhibición de la meta sexual? La noción de inhibición supone la existencia de obstáculos que impiden a la pulsión de alcanzar su objetivo de forma directa “encontrando una satisfacción atenuada en actividades o relaciones que pueden ser consideradas como aproximaciones más o menos distantes de la meta primitiva". La inhibición es considerada como un principio de sublimación, porque en ambas la pulsión se aleja del objetivo sexual directo. Pero mientras la sublimación substituye el objetivo sexual por otro socialmente valorizado, la inhibición no abandona totalmente su meta originaria, contentándose con aproximaciones a esta y satisfacciones atenuadas. Por eso, la pulsión inhibida nunca alcanzaría una cabal satisfacción, ya que el placer obtenido sería siempre “menor” o “disminuido” en relación a la satisfacción del objetivo originario.
Freud oscila entre una concepción de ternura como pulsión inhibida, en la descripción de la vida sexual adulta, y una idea de ternura infantil, cuyo origen no podría ser teorizado como inhibición.


Ferenczi, Balint y Winnicott desarrollan una concepción de ternura que no deriva de la inhibición de lo pulsional ni presupone la interdicción de lo sexual.

Sándor Ferenczi creó la noción de lenguaje de la ternura o estadio de la ternura, considerando que niños en este estadio no podrían abstenerse de la ternura, sobre todo materna.
Michael Balint desarrolla la idea de un deseo pasivo de ternura irreductible a lo pulsional, cuya satisfacción genera una sensación de calmo y tranquilo bienestar.
Donald Woods Winnicott aborda la construcción de la capacidad amorosa en un largo proceso de intercambios entre el individuo y el ambiente, teorizando sobre los cuidados amorosos maternos, que permiten la satisfacción de las necesidades psíquicas primarias, propiciando los estados calmos del bebé. Sin desconocer las diferencias teóricas entre los autores, las nociones de “necesidades psíquicas primarias” y “deseo pasivo de ternura”.

Estas necesidades psíquicas, que producen, cuando satisfechas, estados calmos y experiencias de bienestar, podrían ser resignificadas como “necesidad infantil de ternura”, ya que aunque el bebé nada sepa sobre la necesidad que lo aflige, cuando no recibe una adecuada provisión de ternura materna, sufre daños en la constitución de su integración yoica. Esta “necesidad infantil de ternura” deriva de la dependencia del bebé de los cuidados del adulto para su sobrevivencia y su organización psíquica. Así, si tenemos que suponer alguna base para la “necesidad infantil de ternura”, esta no sería la satisfacción de las pulsiones de autoconservación ni la inhibición de las pulsiones sexuales, sino el estado de desamparo. Como dice Freud, el “estado de desamparo produce las primeras situaciones de peligro y crea la necesidad de ser amado, de que el hombre no se librará más".




lunes, 13 de septiembre de 2021

ALMA

“La sinfonía sacra de los seres, los vientos, 
los bosques y las aguas, 
en el lenguaje mudo de tus ojos que, 
mirándome, hablan.”
Almafuerte
Pedro Bonifacio Palacios


La historia de la cultura griega nos informa acerca del interesante y problemático hallazgo, y posterior desarrollo, del concepto de alma como una realidad inmaterial y eterna. Durante el transcurso del tiempo, Grecia alcanza su máximo desarrollo y encuentra su pináculo cultural aproximadamente en la época de la obra homérica, momento en que el concepto alma ya ha ido tomando forma, al menos en el sentido de doble o sombra del ser viviente. El movimiento órfico (este movimiento supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la ciudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino), relacionado cercanamente con filósofos como Pitágoras y Empédocles, logrará desarrollar un concepto de alma que se inserta en un sistema de preceptos morales que aspiran a liberar al hombre de su esclavitud corporal, donde el significado del concepto alma determinará fundamentalmente el pensamiento de Platón y, por tanto, de cierta medida, en el pensamiento de su discípulo Aristóteles. Entre los sistemas filosóficos de Platón y Aristóteles se exhiben tanto diferencias como similitudes, lo que en el caso del problema de la naturaleza del alma queda de manifiesto. Mientras Platón realiza una caracterización del alma humana basándose en las consideraciones órfico-pitagóricas y en clara concordancia con su teoría del mundo ideal, Aristóteles por otra parte realizará una caracterización del alma en tanto entidad, que en conjunción con la teoría hilemórfica, sería la forma de un cuerpo natural que en potencia tiene vida.

La Teoría Hilemórfica
Todos los seres naturales estamos
compuestos por materia y forma,
y para que estas existan una requiere
de la otra. No hay forma sin materia
y no hay materia sin forma.
Son imprescindibles para la constitución
de cualquier ser. La forma sin la materia
sería la idea fuera de la cosa y para
Aristóteles, la idea siempre está en la cosa.
Aristóteles afirma que el mundo es real
y quetambién lo son la pluralidad y el devenir.
Así pretende oponerse a Parménides y
también a Platón introduciendo el concepto
de devenir o desarrollo (génesis) dentro de la
misma substancia. La substancia primera
es lo que devine, lo que se desarrolla, lo 
que está sometido a un proceso de
perfeccionamiento o crecimiento,
es un ser precario, sujeto de nacer y perecer.
Para sostener esto, Aristóteles afirma
que la sustancia es la esencia de la cosa,
la substancia segunda, la especie y es eterna.
Aun que esta no puede existir fuera de
la materia. Todo lo que deviene debe
poseer también materia, la cual recibe
esa forma, como sujeto último de la misma.
Aristóteles distingue entre Materia próxima
que es, por ejemplo, el bronce o la carne
y los huesos y la Materia primera que es
algo indeterminado carente de forma,
cualidades o extensión e incapaz de
existir independientemente. Lo que
deviene o se engendra es el individuo
concreto, el compuesto de materia y
forma. Materia y forma son eternas
pero no pueden existir independientemente
sino tan solo como el compuesto de ambas
.


La noción general original implicada en el concepto alma tiene sus raíces fundamentalmente en la observación de los fenómenos asociados a la vida. Las representaciones primitivas sobre esta idea presentan rasgos comunes en variadas culturas, las que concibieron el alma en función de la apreciación de actividades asociadas al fenómeno vital como la respiración, los sueños y la privación de vida, es decir, la muerte. Así, el alma en tanto soplo, aliento o hálito se deduce de la actividad respiratoria e implica una cierta cualidad o principio vital que deja de estar presente cuando cesa la respiración, lo que coincide con el advenimiento de la muerte; también fue asimilada como una especie de fuego, puesto que cuando ocurre la muerte, el cuerpo que en vida presenta calor se enfría, por lo que ha perdido su fuego o calor vital; a su vez, el alma pudo llegar a ser entendida como una sombra o imagen que en sueños se muestra subsistiendo en una realidad no material. Al parece la noción de alma como soplo es la más referida: “La idea del alma como aliento, hálito, exhalación, soplo, etc., es acaso la más común.”

Por otro lado también el alma es un cuerpo, un cuerpo etéreo. Cuerpo que, al igual que el físico, tiene órganos, partes, aparatos, sistemas y demás. Estos componentes son: los sistemas de sentimientos y emociones; el aparato de pensamientos; los órganos de valores, creencias y hábitos; las partes de los objetivos, las dudas, las certezas, los miedos y amores que tenemos; el cuerpo físico es otra de sus partes. Todo ello interactúa, igual que sangre, neuronas y hepatocitos lo hacen en el físico, pensamientos, sueños y temores lo hacen en el alma y se reflejan en el cuerpo físico, en salud o enfermedad. Somos todo eso y más. El alma lo es. Un cuerpo vivo; es el alma.