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lunes, 25 de febrero de 2019

EL ORDEN PATERNO

“No viven las hojas a expensas de los frutos, 
son los frutos los que viven a expensas de las hojas. 
Nacen primero ellas
 y de la luz y el aire llévenles el jugo…”

Pedro Prado


El  padre tóxico, lejos de fomentar una madurez personal y una seguridad en sus hijos con la cual, poder crecer sanamente en el mundo, no hace más que anclar pesadas cadenas vetando por completo la independencia física y emocional de esa persona.

Los niños, hijos de “padres tóxicos”, explica la psicóloga norteamericana Susan Forward quién acuño el término en su libro “Padres que odian”, serán adultos con baja autoestima, inseguros, sumisos y emocionalmente inestables.
Hay padres que ejercen su paternidad de diferentes formas. Los clásicamente denominados autoritarios, aquellos de estilo laissez affaire, los de estilo democrático y los que  “viven por y para sus hijos”, los sacrificados, que necesitan ser necesitados, los resultados de una figura paterna sobreprotectora y sufridora se concretan en hijos dependientes, con baja autoestima.



Existen varios perfiles de padres tóxicos
Padres autoritarios y descalificadores que actúan desde el “yo exijo”: Crean hijos sumisos y excesivamente complacientes. Los hijos repiten ese patrón de vínculo y lo trasladan a otras figuras de autoridad (profesores, jefes, esposas o maridos) con los que repetirán la misma forma de relacionarse, es decir, desde la sumisión. En el caso de hijas, estas como adultas, serán mujeres en extremo complacientes, incluso obviando sus propias necesidades.

Padres culpabilizadores: Actúan no desde el "yo exijo" sino desde el "yo te suplico", es decir, actúan desde el chantaje sentimental, para que sus hijos tomen determinadas decisiones y continúen respondiendo a sus requerimientos. En el futuro sus hijos tendrán conflictos con sus parejas debido a la intromisión periódica de estos padres en sus vidas, y les será muy difícil crear vínculos afectivos estables.

Padres de Pulgarcita: Estas son las mamás intrusivas y sobreprotectoras que se niegan a que su hijo crezca: En lugar de acompañar su desarrollo, están constantemente supervisándoles, espían su cuenta de correo o de redes sociales, se hacen “compinches” de sus amigos y suelen generar en sus hijos e hijas un sentimiento de inferioridad que los acompaña hasta la edad adulta.

Padastros de Blancanieves: madres competitivas respecto a sus hijas, que se visten como ellas e intentan incluso seducir a sus amigos. La hija suele desarrollar problemas de peso y se convierte en una chica muy tímida en un intento inconsciente de satisfacer a la madre y no brillar más que ella y déspota. Cree que sus hijos le deben todo cuánto son y exige que estén a su servicio.