Venimos a esta vida con un “camino de vida” marcado, pero
no en términos absolutos como un destino inmutable donde qué; hagamos lo que hagamos
será siempre el ya trazado, sino más bien como un camino que podemos elegir
seguir o no seguir, algo así como una pieza de puzzle que busca el sitio
preciso donde calzar. Cada persona viene al mundo con una canción única que
solo él puede tocar, un “camino de vida” que solo él puede recorrer, el caso es
encontrar ese camino, encontrar eso que apasiona y elegir luchar por ello hasta
conseguirlo. Por eso no creo en el destino como algo cerrado e ineludible.