viernes, 8 de febrero de 2019

ALBINISMO EN ÁFRICA

"El hombre es un egoísmo mitigado por una indolencia."

Fernando Pessoa



En África, llevan una vida en la sombra y buscan salir a la luz. Son personas a las que les falta el maquillaje natural de la piel: la melanina. Alrededor de una sexta parte de los albinos padecen cáncer de piel, y muchos de ellos sufren enfermedades crónicas causadas por el sol. Su principal problema es que en algunos países africanos, las cremas de protección solar son artículos de lujo o ni siquiera se comercializan. El albinismo es una anomalía hereditaria: si el padre o la madre han desarrollado éste defecto genético, hay un 25% de posibilidades de que el hijo sea albino. La fuerza destructiva del sol provoca, además, trastornos visuales a muchos albinos. La ignorancia, las supersticiones, y los prejuicios los han convertido durante años en marginados sociales. Estigmatizados y a menudo traumatizados, perseguidos o señalados, se mueven al margen de la sociedad africana.


El albinismo no es más que una rara condición genética que impide la pigmentación de la piel, pero para muchos pueblos africanos, los albinos son gafes en vida. Traen la desgracia a sus familias, a sus clanes, y a ellos mismos. Muchos son rechazados por sus padres, expulsados de sus casas. Pero cuando mueren se cambia el signo de la fortuna. Muertos, atraen todo tipo de bienes y riquezas. Por eso se les considera tesoros o trofeos muy preciados en una de las cacerías más horribles que ha vivido la humanidad desde que los nazis persiguieran a los judíos. Sólo en Tanzania han sido asesinados 41. Por la pierna de un albino, se llegan a pagar 1500€, pero aún más por los genitales, que se venden como viagra.



miércoles, 6 de febrero de 2019

FINITUD

“Tarde o temprano el tiempo surge de nuevo, inexorablemente, 
porque no hay remedio humano posible contra el tiempo, 
o al menos no lo conocemos. 
Entonces los amantes descubren que aunque 
en la caricia el tiempo no cuenta, 
Kronos regresará, 
interrumpirá el beso con su fuerza y les recordará 
que son seres finitos, 
frágiles y vulnerables, 
les recordará que viven a merced del cambio
 y de la transformación, de la caducidad y de la muerte”

Joan-Carles Mèlich




Mirar el cielo, no es sólo mirar las estrellas;
es naufragar por la imaginación humana,
por más de 5 millones de años,                                                                                                                           
Es el cosmos, es el infinito,
Son los héroes de Grecia,
Es el paraíso, el vació, el pasado,
es lo desconocido.
Son las noches que Colón tardó en descubrir América,
son las aventuras del Principito,
es Grecia, es Egipto
Son miles de galaxias
Es coincidir contigo
La grandeza de mi vida reside en su finitud
Cada uno de los instantes vividos tiene un valor infinito.
Creo que el instante de la vida de un inmortal no vale nada,
Porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea,
Hasta el infinito.
En cambio cada uno de los instantes de mi vida es único e irrepetible.
Es único
Es irrepetible.

domingo, 3 de febrero de 2019

GIORDANO HEREJE

„Hay un solo espacio general, una vasta inmensidad única 
a la que podemos llamar libremente vacío: 
en él están los orbes innumerables como éste en el que vivimos y crecemos, 
declaramos que este espacio es infinito, ya que ninguna razón, 
conveniencia, percepción sensorial ni naturaleza le asigna un límite.“


 Giordano Bruno



La mención a Giordano Bruno resulta ineludible para cualquier relato de historia de la ciencia. Algunos escritores reivindican su papel de propagador de las ideas que revolucionarían la historia del conocimiento y otros discuten sus aportes a la evolución del pensamiento científico. Lo cierto es que la figura de este filósofo del Renacimiento es emblemática y sobre ello sí que no hay dudas posibles. En el haber de Bruno cuenta una peculiar obstinación para sostener sin doblegarse ideas radicales que iban a contramarcha de las doctrinas establecidas; un profundo sentido religioso y respeto por el Dios creador cristiano; el esfuerzo por articular ideas científicas modernas con antiguas tradiciones místicas; pero, también, el atroz encierro en las cárceles de la Inquisición de Roma que privaron de libertad durante siete años a quien defendía, justamente, la libertad y pluralidad de pensamiento; finalmente, un horrendo desenlace con llamas devorando su cuerpo.
Bruno es un personaje de lo más fascinante y difícil de trazar.
Bruno es sinónimo de pasión y tragedia.
Bruno provoca pena.
Y Bruno también persigue. Porque, como asegura el escritor de temas científicos Michael White; Bruno puede ser un fantasma cerniéndose durante años sobre nosotros.

La escenificación de Bruno
Bruno se encamina a una muerte segura en la soledad de su diminuto cuarto de reclusión, día a día, noche a noche, infierno tras infierno: “allí estaba, sumido en la oscuridad mientras empezaba a dudar de sí mismo. Se acurrucó en un rincón de su celda, intentando no percibir el hedor a cloacas y humedad, negándose a escuchar el gotear del agua y los gritos de otros prisioneros agonizantes en celdas cercanas (...) por un instante se precipitó en una incontrolable espiral y notó cómo la frente se le perlaba. Un sudor helado cubrió todo su cuerpo. Podía ver ante él el ávido rostro del inquisidor y las llamas, siempre las llamas.

Las cenizas de Bruno fueron cayendo sobre las cornisas y los campos cercanos. Allí la lluvia infiltró en el suelo moléculas que antes habían formado parte de su cuerpo. Con el paso del tiempo, las moléculas fueron disueltas y las plantas absorbieron sus átomos. Las plantas fueron comidas por animales, y algunos de ellos terminaron llegando a las mesas de Roma y otros lugares. Otros elementos de Bruno cayeron al agua y fueron reciclados para mojar las caras de los bañistas y en vasos y copas. Y así, quizá, al menos en un nivel atómico, el Papa terminó fundiéndose con el hereje después de todo.” El argumento es extremo y endeble.


MARÍA PAZ SANTIBÁÑEZ

“Sabido es que las razones humanas se repiten mucho, 
y las sinrazones también."

Ensayo sobre la ceguera
José Saramago


“Reafirmo lo que siempre he dicho: Sin memoria no hay futuro, 
y creo y espero que Chile algún día recobrará ese país 
con alma que sus millones de habitantes solidarios, 
sensibles y esperanzados desean reconstruir."

María Paz Santibáñez



“Hoy en día para mí el problema no es de dinero (...) sino más es un problema de justicia”, dijo María Paz Santibáñez, pianista chilena radicada en Francia, y quien actualmente tiene interpuesta una demanda contra el Estado por daños y perjuicios, ya que el 24 de septiembre de 1987 recibió un balazo en la cabeza en una protesta contra el entonces rector de la Universidad de Chile José Luis Federici, nombrado por Augusto Pinochet. En diálogo El Diario de Cooperativa, relató sus vivencias tras 15 años del ataque que casi le causó la muerte.



Un curioso episodio se vivió en la época en que María Paz fue agredida, ya la entonces recién elegida Miss Universo Cecilia Bolocco, al ser consultada por el caso, contestó que “ella (María Paz) debe haber estado haciendo algo malo, por algo le pasó eso". Según la pianista, este era el discurso de la dictadura y agregó que “yo me imagino que Cecilia Bolocco habrá madurado un poco y entenderá de una manera un poco más seria lo que es la vida. Yo no estaba haciendo nada malo (...) estaba asumiendo simplemente un rol que hoy en día es más que evidente y ante todo el mundo: vivíamos en un estado de dictadura, vivíamos amenazados, con nuestras vidas que peligraban”. 

Hacía algo malo señora Cecilia Bolocco?

ASOCIACIÓN LIBRE

“En todo ser humano hay deseos que no querría comunicar a otros,
 y deseos que no quiere confesarse a sí mismo.”

Sigmund Freud


“El inconsciente está estructurado como un lenguaje.”
Jaques Lacan


“La voz del inconsciente es sutil, pero no descansa hasta ser oída.”

Sigmund Freud






No necesito límites mentales.
Necesito no esperar.
Necesito no esperar nada de los demás.
Necesito no traficar con el dolor.
A veces ciertas actitudes me cansan y es mejor no insistir.
A veces me canso de las personas  y es mejor no insistir.
Hay personas que no tienen ni idea de cuánto me desordenan los pensamientos con sólo aparecer.
Las paredes oyen…
Me pregunto: ¿con cuál de mis demonios estaba hablando, mientras me miraba a los ojos frente al espejo?
La suerte no es más que una musa maquillada con ceniza y barro que traza nuestros caminos según como el viento de la tarde le frote la cara.
No quiero compañía.
Mi tristeza no está sólo en mí, sino en el mundo que me rodea, en el aire que respiro, en la certeza de saber que simplemente es así.
Asumo que no se deseo acabar la sesión aquí.
O tal vez si?
Lo que escribo lo hago por mí.
Lo que escribo lo hago para mí.
Me desengaño regando todo lo que soy al azar.
Mi vida está llena de espacios, llena de momentos, personas, largos vacíos, espacios que dejé en blanco y que no me preocupo por llenar.
Las cicatrices que me ha dejado el largo del tiempo, está representada por las manecillas del reloj.
Muchas veces quiero tomar otros caminos, cuando la vida está tratando de llevarme a uno que no entiendo.
A veces pienso que en el mundo real, hay tres bandos, los unos que viven y otros que lo intentan. Los terceros… sólo sueñan.
Me gusta cuando llueve fuerte. Suena como un ruido blanco por todas partes, que es como el silencio, pero no vacío.


sábado, 2 de febrero de 2019

CÓMO RECONOCEMOS UN ROSTRO

“Cuando estás enamorado de alguien,
 estás enamorado de su rostro y se convierte en un rostro
 que no se parece a ningún otro.”

Milan Kundera


Los seres humanos utilizamos una infinita cantidad de señales sociales para comunicarnos. Evidentemente, el rostro es uno de los que más valor de reconocimiento y comunicación aporta al lenguaje visual.

El rostro de una persona nos informa
Edad
Género
Raza
Ánimo
Emoción
Fiabilidad
Honestidad
Congruencia
Carácter
Reacciones
Interés
Etc.



El cerebro humano procesa las expresiones faciales en menos de 40 milisegundos, por esto el reconocimiento de las caras humanas es una de las habilidades visuales más esenciales, exactas y también una de las más practicadas.
Por supervivencia, nuestro cerebro ha desarrollado un área altamente especializada para esta tarea que es conocida como el área fusiforme, la que se localiza en regiones de procesamiento visual y se activa cuando tratamos de procesar información relacionada con la cara.

El procesamiento emocional es inconsciente, y para ello nos apoyamos en una estructura subcortical que es la amígdala (la amígdala esta casi en el centro del cerebro). La amígdala juega un papel fundamental en las decisiones basadas en emociones, incluyendo la activación de nuestra respuesta fisiológica y psicológica al miedo. El procesamiento de las caras es fundamental para saber sí podemos confiar o no en persona.


Estudios, resonancias magnéticas
Cuando “flasheaban” caras durante 33 milisegundos (lo que dura un parpadeo), se activaba primero la amígdala iniciando una respuesta emocional y más tarde se activaba la corteza visual en el área fusiforme provocando la respuesta consciente.

Área fusiforme es la zona del cerebro donde se produce el análisis selectivo de los rostros.  Cuando procesamos las caras, la expresión de los ojos es lo primero que analizamos, después la boca y al final la nariz.
Los ojos son los que nos dan la mayor información acerca del estado emocional.
La emoción que más fácil y rápido detectamos es la del miedo.
Las expresiones de felicidad son más lentas porque indica tranquilidad, poca amenaza, lo que desde el punto de vista evolutivo señala que nos podemos relajar y no necesitamos prestar atención tan rápido.
La vista es uno de nuestros sentidos más complejos. De hecho ocupa aproximadamente el 70% de la capacidad del cerebro cuando miramos (más que cualquier otro sentido) por esto cuando queremos concentrarnos en otro sentido, tendemos a cerrar los ojos, de esta forma aliviamos la carga del cerebro y así dejamos disponibilidad de procesamiento para los otros sentidos. Por ejemplo cuando queremos escuchar con atención alguna música en particular y degustar algún alimento, tendemos a cerrar los ojos.

Cuando salimos a la luz del día, la luz entra en el ojo a través de la córnea y las pupilas, lo que captan los ojos son formas compuestas de colores, degradé y todos los componentes que la visión nos permite. Esta luz pasa por la pupila y el cristalino, se enfoca atrás del globo ocular en la retina, hasta ahí son formas inentendibles, “solo es visión” que al igual que una cámara fotográfica solo trasmite luz. Desde aquí es dónde sucede la parte más sorprendente: las imágenes se reproducen al revés en la parte trasera del ojo (en la retina) y es donde la señal de luz se transforma en impulso eléctrico que viaja por los nervios ópticos hasta la zona de la visión en el cerebro (corteza visual).
La imagen llega al revés a la “corteza visual” (que está en la parte trasera del cerebro, en el sector de la nuca) es la zona de procesamiento de la visión y es ahí donde nuevamente se da vuelta la imagen para que no veamos el mundo al revés.
Una vez que la información llega a la corteza visual es captada y la corteza visual le dará sentido a la imagen, como por ejemplo nos permite la percepción real de aspectos fundamentales como la distancia, el color, la forma, la profundidad o el movimiento, y finalmente para darles un sentido conjunto.
Pero aunque este sistema es maravilloso, aun no podemos distinguir las caras, solo las vemos como si miráramos a las graderías de atiborradas de gentes en un estadio. Para poder discriminar entre un rostro y otro, entre uno conocido y otro o reconocer una cara, la información es analizada por área fusiforme, la que se localiza en regiones de procesamiento visual y se activa cuando procesamos la información para detectar rostros.
No te ha pasado que alguna vez que miras a una persona y no la reconoces?

No puedes decir que no la ves, tampoco que no le ves la cara. Lo que sucede es que tu área fusiforme (área de procesamiento de caras) ha quedado en Stand by, necesita más información para el reconocimiento igual como que cuando el celular queda pegado. 


Efecto razas cruzadas
Se denomina “efecto de raza cruzada” a la tendencia de reconocer con mayor facilidad a miembros de nuestra propia etnia o raza.
En general los seres humanos somos muy hábiles reconociendo rostros, pero con la notable excepción de las caras de personas de otros grupos étnicos. Nuestro cerebro es mejor decodificando las características únicas de una cara cuando la persona pertenece a nuestro mismo grupo étnico, lo que hace difícil para nosotros identificar rasgos faciales específicos de personas de otras razas y grupos étnicos.
A medida que crecemos vamos relacionándonos con muchas personas, estaremos siempre alimentado a nuestro cerebro con lo que entra por los sentidos, en particular la vista, así aprendemos a reconocer emociones y estados anímicos de los otros,  además nos miramos al espejo prácticamente a diario, desarrollamos de esta forma una estrategia de reconocimiento y análisis facial rápida y con los suficientes “atajos cerebrales” para no gastar tanta energía mental.
El cerebro siempre está tratando de establecer pautas de pensamiento, de tal manera de crear caminos directos y suponer lo obvio, esta es una facultad de la cual se valen los magos e ilusionistas para engañar a nuestro cerebro.


Esta característica cerebral es muy importante cuando se establecen relaciones interpersonales. 
El año 2002 se realizo el siguiente experimento en una universidad de Estados Unidos:
Se seleccionaron 20 voluntarios varones y 20 mujeres.
Previamente se público las caras de cada uno de los voluntarios y voluntarias para ser analizados según su atractivo, la nota iba de 1 a 10, siendo 1 el menos y el 10 el más atractivo, fueron evaluados por más de 1000 estudiantes, los hombres fueron evaluados por mujeres y viceversa.
Después a los 40 voluntarios y según los resultados de su atractivo se les vistió completamente de negro, dejando solo la cara al descubierto y en sus cabezas un cintillo con el número que le habían asignado los 1000 estudiantes.



El experimento consideraba que nadie sabía su propio número, pero si podían ver el numero en la frente de los otros. Se les pide que se mezclen y elijan a las personas del otro sexo que les parezcan más atractivas.
Los resultados sorprendieron, los varones considerados más transactivas y buscaron parejas femeninas también consideradas las más atractivas, se relacionaron los números más altos. El mismo patrón se dio con los números medios y a su vez también con los números bajos.

Entre las conclusiones científicas se estableció que en general estamos tan habituados a analizar a las personas según nuestros propios patrones de reconocimiento, que nos es más fácil coincidir con rostros que de alguna manera tienen componentes más reconocibles por nosotros mismos y que vemos diariamente.
Por lo mismo la diversidad étnica nos hace relacionarnos con diversas características y empatizar con personas que agregamos a nuestro círculo de convivencia diaria.

Otra conclusión fue que por la misma razón vemos a todos los chinos iguales. Pero en realidad no son iguales, por ejemplo entre los asiáticos reconocen a los japoneses porque tienen los ojos más grandes que los chinos o coreanos. Los japoneses tienen su boca más ancha y los labios más finos.

Lo mismo le pasa a los asiáticos, pare ellos un chileno, un peruano o un venezolano por ejemplo no evidencia mayor diferencia de fisonomía.

El efecto razas cruzadas refleja una especialización muy precoz en el reconocimiento facial.  A los tres meses, todos los bebés pueden identificar todos los rostros indistintamente, pero a los nueve meses han perdido esta capacidad y clasifican los rostros con características distintas dentro de una misma categoría. El cerebro se especializa muy pronto para procesar únicamente en detalle las señales más familiares, las personas tendemos a evaluar y juzgar a los miembros de nuestro propio grupo como mejores y más justos que los miembros de otros grupos. El significado del grupo se puede referir a la familia, compañeros de equipo en un equipo de fútbol, compañeros de clase y también diferentes razas y etnias.
Las dificultades para reconocer a personas de otras razas se debe más a una falta de convivencia con ellas que a sus características físicas y antropológicas. Distinguimos a los individuos de otros grupos étnicos en proporción a nuestro conocimiento y nuestro contacto con el grupo en su conjunto. Esto favorece la ilusión perceptiva que nos hace pensar "que todos se parecen entre sí o que son todos iguales". Al no convivir con ellos, no estamos habituados a reconocer a gente con esos rasgos faciales, no estamos entrenados para ello, nos cuesta un poco distinguir emociones.


Cuanto más interaccionamos con esos grupos étnicos empezamos poco a poco a desarrollar estrategias que nos permiten reconocer mejor ese tipo de caras. Pero aunque un occidental viviera en un barrio chino, seguiría sin distinguirles si no se relaciona con ellos. Para ello deben formar parte de nuestro entorno personal, de nuestra vida; debemos conocerlos y esforzarnos por distinguir entre uno y otro, pero como normalmente no tenemos esa necesidad de acercamiento los acabamos igualando a todos en un proceso que en psicología se llama estereotipia, un mecanismo muy común al que recurrimos porque no podemos asimilar toda la información al mismo nivel de especificidad.


viernes, 1 de febrero de 2019

LA MUERTE SE DETUVO EN EL UMBRAL DE MI PUERTA

"Hay en mi corazón furias y penas"

Quevedo


Siempre cuando llega la muerte, lo hace como un golpe certero y contundente que desequilibra todo. Toda la realidad, todas las emociones, todas instancias que forman parte del quehacer normal que nos envuelve día tras día, estemos o no preparados, siempre llega de manera inoportuna, arrasándolo todo, dejando tras de sí una estela de dolor insospechado, un dolor que trasciende la mente, y se “empoza en el alma”.
Tal vez la mejor y más real definición  la hagan como siempre los poetas, especialistas en cuestiones del alma. Cesar Vallejo lo describe así:

“Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! “



Y qué hacer entonces? Cuando la hecatombe no deja tiempo para recomponer las piezas, cuando el dolor más intenso que se haya sentido, se cruza con las cosas de la vida que obligan a seguir adelante. Miguel Hernández dice “voy de mi corazón a mis asuntos”. Al parecer no hay muchas alternativas. El dolor por la pérdida está más activo que nunca, se confunde con el sentir del alma, el pecho oprimido y la mente que no se cansa de lanzar imágenes de la persona amada. Sigmund Freud en su artículo "De Guerra y Muerte" señala “implica el reconocimiento de que vamos a morir, como algo natural e inevitable”, pero agrega “Se sabe de la muerte, pero al mismo tiempo se la desconoce.”. Hay muchas teorías y recomendaciones para alivianar el dolor por la pérdida. Se dice por ejemplo que los creyentes cristianos lo soportan de mejor forma que los que no lo son. Están los conceptos hindúes o tibetanos, los rituales africanos, etc. En occidente el significado es muy parecido en todos los países. Desde tiempos del antiguo Egipto, la muerte fue un enigma al que adaptaron sus rituales de tal forma de aminorar el sentir por la pérdida. Fue tanta su devoción que los llevó a la escritura con El Libro de los Muertos. Hasta hoy en muchos oficios, se llevan pertenencias que eran del fallecido.

El fondo es cómo enfrentar a este momento y, lo venidero. “Morir es romper el mundo; es perder al hombre, aniquilar al ser; por tanto es perder la muerte, perder lo que en ella y para mí hacía de ella la muerte… ” Escribe Maurice Blanchot. Por otro lado Freud dice que los niños chicos no tienen el concepto de muerte interiorizado en su mente, para ellos solo significa ausencia. Tal vez no se pueda hacer nada,  tal vez no hay método que tenga vigencia real en estos momentos. Creo que el hecho de acumular todos los recuerdos buenos y alegres, la mente es mágica, hace descansar al alma por algunos instantes. Solo el tiempo (pero a veces pasa tan lento) será el encargado de sanar las heridas. Se dice que sin nuestros recuerdos no somos nada, lo que somos son los recuerdos. Es justamente ahí, donde debe terminar de instarse el ser perdido.
Todos los que hemos tenido pérdidas humanas al final del tortuoso camino del duelo hemos quedado mal heridos, tal vez algo hemos dejado atrás, es porque hemos traspasado completamente la existencia de ese ser desde lo consiente  a nuestro inconsciente. Y donde lo hemos dejado, estará en nuestro presente cuando lo deseemos.