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domingo, 5 de mayo de 2019

MIGUEL HERNÁNDEZ


“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad
y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor.
Pocos poetas tan generosos y luminosos
 como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará
algún día entre los azahares de su dormida tierra.
No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los
 poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra,
de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando.
Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre,
trazó su poesía duradera.
 ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra!
 ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal,
 iluminarlo con su valentía y su martirio,
enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo,
a paletadas de claridad que lo revelen,
arcángel de una gloria terrestre que cayó en la
 noche armado con la espada de la luz!”

Pablo Neruda


“La historia de este poeta se confunde a veces [...] con una parte esencial de la historia de nosotros mismos.”

José Carlos Rovira.


 “Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.”

Aceituneros

Miguel Hernández junto a su hermana Elvira y la hija de esta.

"Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias"

Miguel Hernández


"Tristes guerras si no es amor la empresa. 
Tristes. Tristes.
 Tristes armas si no son las palabras. 
Tristes. Tristes. 
Tristes hombres si no mueren de amores. 
Tristes. Tristes"

Miguel Hernández




Y...

Para mí es un verdadero gusto escribir algo para referirme a este gran hombre.  Desde hace años he dedicado muchas horas, atención y simpatía a esta figura singular de las letras españolas, y el presente gesto de autoconfianza no es sino una oportunidad más para contribuir al conocimiento y aprecio de la extraordinaria personalidad de Miguel Hernández. Entre los muchos elementos que entran en juego en una biografía está el contexto histórico, las circunstancias externas, el entorno social, las simpatías políticas y el ambiente familiar e íntimo. Y es que para lograr iluminar de manera eficaz el escenario y el campo de actuación en que se desenvuelve el acontecer y la vida de Miguel Hernández se hace imprescindible, hay, sin embrago, una serie de aspectos más personales e íntimos, relacionados con la interioridad del poeta: sus sentimientos, emociones, reacciones ante los acontecimientos, los proyectos e ilusiones que dan sentido a su vida, los objetivos de su acción y la intensidad con que se lanza a la conquista de sus ideales y sus planes.

Carta de M. Hernández a G. Vergara. Ocaña (Toledo), 25 diciembre 1940.

Para todo esto existe una fuente insustituible que no se puede eludir: Es su obra escrita, todo lo que a lo largo de los años ha ido brotando de su pluma como proyección profunda de su personalidad: todos sus escritos y muy particularmente su epistolario. El ilustre maestro de las letras españolas José Moreno Villa, pintor y poeta que murió exiliado en México y que escribió una autobiografía modélica, lo formulaba con estas palabras: “Las mejores biografías de los artistas son sus obras. En ellas están fijadas sus vidas, sin comentarios ni errores”. En el caso de Miguel Hernández es indudable que su trayectoria personal, sentimental e intelectual, hay que buscarla, más que nada, en su obra poética, en su teatro, en su abundante prosa escrita en circunstancias las más variadas y opuestas. 

La figura de Miguel Hernández es múltiple y facetada, y cada lector la hace suya según sus inclinaciones personales. Porque en él confluyen varios poetas: el poeta pastor, el poeta incipiente, el poeta barroco, el poeta amoroso, el poeta social, el poeta antibélico, el hombre, el poeta prisionero, el poeta libertario, el poeta del dolor y de la muerte, el poeta cantado. Pero es importante advertir que las diversas etapas de su obra lírica funcionan como vasos comunicantes; no hay verdaderas rupturas, sino un permanente diálogo intertextual. La feliz coexistencia de diversos estilos líricos debidos a múltiples filiaciones produce lo que se ha llamado un mestizaje retórico, donde el desencaje entre retóricas diversas, que tantas veces se da en un mismo poema de Miguel, resulta en una tensión fecunda para la sorpresa, elemento indispensable de la poesía, y es precisamente esta dimensión de la obra “hernandiana”, tan oscilante dentro de su coherencia, como irreductible al tópico, lo que la engrandece.

Con la guerra civil, que estalla en 1936, Miguel Hernández, como poeta miliciano del Quinto Regimiento de la República, ya asume un compromiso social explícito. Dedicado a Aleixandre, Viento del pueblo, de 1937, propone una poesía de aliento épico, con acentos de apasionada propaganda. Aporta la noción de poesía comprometida. De todas formas, la fuente última del compromiso de Miguel es biográfica, y la ha dejado explícita para la posteridad en dos conmovedores poemas de 1935; “Sonreídme” y “Alba de hachas. Qué pese a su escasa difusión durante el franquismo, el nuevo libro resultó el mejor antecedente de la poesía social de posguerra que culmina con el famoso manifiesto de Celaya: “La poesía es un arma cargada de futuro”. La sencillez de Viento del pueblo, consecuencia de su voluntad de difusión masiva, resulta muchas veces estremecedora. En “El niño yuntero”, los versos, de tan escuetos, duelen. Y la belleza de “Aceituneros” reside precisamente en su desnudez retórica. Pero las imágenes insólitas lo recorren de punta a punta. Y es que Miguel aún sigue muy cerca de las vanguardias; basta citar un fragmento de su “Juramento de la alegría”, en el que ésta se convierte en gigante que todo lo arrasa, desvencijando la muerte como mueble viejo: 

“Avanza la alegría derrumbando montañas
y las bocas avanzan como escudos.
Se levanta la risa, se caen las telarañas
ante el chorro potente de los dientes desnudos.
La alegría es un huerto del corazón con mares
que a los hombres invaden de rugidos,
que a las mujeres muerden de collares
y a la piel de relámpagos transidos.”

El poeta se esencializa, la vida le ha concedido sólo once años para lograr una obra plena, de madurez rotunda, y llega el momento de despojarse de retóricas. La falta de títulos y la eliminación de marcas sintácticas logran la sensación de un emocionado fluir de la conciencia. Se trata de un diario íntimo, motivado por la muerte del primer hijo, en 1938, año que fecha el comienzo del poemario, que terminará en 1941. A esta ausencia sobrevendrán otras, las de su mujer y su segundo hijo, Manuel Miguel, motivadas por su encarcelamiento. Así es como con singular tino, al buscarse a sí mismo en lo más hondo, el poeta, de auténtico origen popular, vuelve a las formas tradicionales de su niñez, la canción y el romance.
Al consignar la portentosa formación literaria de Miguel Hernández, no es otra cosa que explicar, una de las razones de su acceso al canon literario de lo que Mainer llamara la Edad de Plata. Elocuente epíteto para la poesía española de la primera mitad del siglo veinte, en tanto señala su diálogo de tú a tú con el laureado Siglo de Oro.

Más allá del misterio de la belleza, hay otra razón más íntima y es en ésta donde Miguel Hernández destaca, sin duda; entre los mejores.



domingo, 31 de marzo de 2019

DUELO

“La muerte sola es caos.
¿Alguien ha visto un caos?
No tiene piernas, brazos.
Muerte en silla de ruedas.
Muerte, no tiene caso
ni suerte, y ruedas, ruedas.”

Cinco poemas
Armando Uribe


“Esta tarde no más aprendí
que vagar solo, triste,
es apenas un modo de la soledad,
la soledad es cómo te vas
y para no quererme más
porque la muerte
es estar siempre nunca jamás.”

Qué pasó con el sol
Quelentaro


“Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.”

Elegía
Miguel Hernández


Se piensa primero en la muerte, porque ese es, si no el origen de la palabra, por lo menos su campo semántico ordinario. Estar de duelo es estar sufriendo, ¿y qué peor sufrimiento?

Pero la palabra es susceptible de mayor amplitud. Hay duelo cada vez que hay pérdida, rechazo, frustración. Entonces lo hay siempre: no porque algunos de nuestros deseos no sean jamás satisfechos, sino pero porque nunca lo serán todos ni definitivamente.
El duelo es esa franja de insatisfacción o de horror, por lo cual lo real nos hiere, y nos posee con tanta mayor fuerza cuanto más nosotros nos atenemos a lo real.
Es lo contrario del principio de placer, o más bien, ese por qué o contra qué.
El duelo es la afrenta que hace la realidad al deseo, para así señalar su supremacía. Por esto el duelo se sitúa al costado de la muerte en primer lugar, y… por mucho tiempo: la muerte es el fracaso último que borra todos los otros.
El duelo es como una muerte anticipada, como un fracaso tanto más doloroso cuanto no es.
Estar de duelo es estar sufriendo en el doble sentido de la palabra, como dolor y como espera. El duelo es como un sufrimiento que espera su conclusión.
El duelo señala el fracaso del narcisismo donde el “yo” pierde su trono, el “yo” queda desnudo.

¿Cómo saberse vivo sin saberse mortal?

El hombre es un estudiante, el dolor y la muerte sus maestros. No los únicos por cierto, felizmente también el placer y la alegría lo son, y tal vez nos enseñan más.
La muerte no es una disciplina entre otras, una verdad entre otras, es el horizonte de todas y, para el hombre, el destino mismo del pensamiento.
El duelo es la lengua extranjera que no necesitamos aprender.

Una vez que la muerte ha pasado, ya nada es semejante: nada es como era.
El duelo señala que no somos Dios y el precio que debemos pagar. El hombre es ser mortal y amante de los mortales. El duelo es lo propio del hombre.
La muerte ingresa a la vida como un torbellino, se siente en su casa y tiene razón, la vida habita la muerte.
El duelo es la herida por la cual la vida se comprueba mortal; prisionera de lo real. Y su rehén.
  
Montaigne escribió: “Y después nosotros tememos tontamente una especie de muerte cuando ya hemos pasado y pasado por tantas otras. La flor de la edad se muere cuando pasa y cuando sobreviene la vejez; y la juventud se acaba en flor de la edad del hombre hecho. La infancia en la juventud, y el día de ayer en el de hoy que morirá en el mañana. Nada hay que permanezca y que sea siempre uno.”
El tiempo se va, el ser se va; el tiempo es el duelo del ser.

“No sabemos renunciar a nada” decía Freud,  somos desgraciados porque sufrimos, y sufrimos aun mas por ser desgraciados. De ahí las lágrimas, sentimiento de rebelión contra el horror. En esto la muerte ofrece una vez más el modelo más nítido, el más atrozmente nítido. 


El “trabajo de duelo” (escribió Freud) es el proceso psíquico por el cual la realidad se impone, y es preciso que se imponga, que nos enseñe a vivir a pesar de todo, a gozar a pesar de todo, a amar a pesar de todo, es el regreso del principio de realidad y el triunfo por ello.
La vida se impone.
La alegría se impone.





lunes, 25 de marzo de 2019

CUENTO: CITA CON LA MUERTE

¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla, 
pero qué injustamente arrebatada! 
No sabe andar despacio, 
y acuchilla cuando menos se espera su turbia cuchillada. 

 Miguel Hernández



La lluvia es buena dicen, todo se moja, todo se limpia. Camino entre lluvia y pozas de agua, chapoteo. Alguien grita, ha muerto un hombre… lo puedo ver ahí, tirado en la calle. Nadie se detiene a ver quién es. Camino hacia él, la lluvia se hace más fuerte, veo a la gente correr, correr por la lluvia para no mojarse y pasan por el lado de aquel hombre sin importarle.
Es un adorno más de la ciudad.
Miro su rostro, me es familiar ¿dónde lo he visto? intento recordar en vano pero no logro traer a mi memoria ningún recuerdo, solo un dolor, me quema por dentro pero sigo en pie. La gente sigue pasando al lado, nadie se da cuenta del muerto en el suelo. ¿Tendrá familia? me pregunto. Quiero irme lejos de aquel muerto, pero no puedo, es como si el muerto me llamará, ¿me necesitara o yo a él?

¿Maldita sea, quien es este hombre? su cara me es cada vez más conocida, pero no logro recordarlo. Lo miro detenidamente y me acerco a su rostro, detente me digo, no se levantará y tampoco te dirá su nombre. Cómica escena (repito) es que soy tan desalmado? Como la gente que pasa sin mirar, sin sentir, sin interés. Mi Súper Yo habla dentro de mí y respondo: tu estado no es para nada diferente al de muchos de los que han pasado al lado tuyo, muchos de ellos están muertos, solo que no lo saben, creen que la vida jamás los abandonará y por eso se prostituyen al sistema, al molde. Viven del pasado, siempre recordando el ayer, ¿sabes por qué? porque están muertos, su hoy ya se acabó y no tienen un mañana, solo les queda el ayer.

Guardo silencio, esperando una respuesta, pero ¿en qué estoy pensando? este hombre ya está muerto, no me responderá, pero aun así ha demostrado ser mejor compañía que los vivos.

Eres sabio, le digo al cuerpo inanimado, lo mejor es dejar que todos pasen afanados tratando de conservar la vida que se les va, en cambio la muerte es para siempre, siempre tendrás la muerte contigo, es más fiel que la vida, más pausada y no requiere tanto esfuerzo. No mira logros ni compara a las personas, la muerte es justa, la vida no, la muerte juzga a todos por igual sin importar el estrato, la condición, no puedes comprar la muerte, no puedes provocarla… Si disparas puede que no mates a nadie y entonces la muerte no estaba contigo, si matas a alguien no fuiste tú ni la bala, sino la muerte.

Creo que he pasado mucho tiempo al lado de este hombre, la verdad fue interesante, hablar con él, aunque no me respondiera nada. Ya lo sabía, desde hace rato lo sabía, solo que tenía miedo de aceptarlo, lo supe desde que no dejaba de pensar en su rostro y en el pasado… supe que era yo quien estaba muerto, pero fue una conversación muy buena debo decirlo, nunca pensé que yo fuera tan buen espectador. Ahora si me disculpas tengo un funeral que atender, porque si de curiosidades hablamos, yo nunca había visto a la muerte hablar con un hijo suyo cómo si estuviera vivo y aun menos había visto a un muerto enterrarse a si mismo pero si no lo hago… ¿quién lo hará? todos están tan afanados con la vida que a nadie le importa la muerte.

martes, 26 de febrero de 2019

SUICIDIO

“Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día."

Me sobra el corazón
Miguel Hernández


Hace muchos años sostuve una conversación con un médico, en la oportunidad; mientras hablábamos del suicidio, de improviso alzó la voz junto a una buena cantidad de saliva que lanzó a mi cara, será el ímpetu por enseñarme pensé, dijo: “no pensarás que la depresión existe? Porque es una invención para darle trabajo a los psiquiatras”.
En mi soliloquio de esa noche, ya lavada la cara y limpia de bacterias, pensé… y entonces por qué se mata la gente?

El suicidio ocupa un lugar entre las primeras 10 causas de muerte en las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. Se considera que cada día se suicidan en el mundo al menos 1.110 personas y lo intentan cientos de miles, independientemente de la geografía, cultura, etnia, religión, posición socioeconómica, etcétera. Cualquier sujeto puede, en determinado momento de su existencia, sentir que la vida no tiene sentido por diversas causas, como la enfermedad física o mental, la pérdida de una relación valiosa, un embarazo oculto o no deseado, la soledad, las dificultades cotidianas en personalidades poco tolerantes, lo que convierte el suicidio en la mejor y única opción para ellos.
El intento de suicidio, junto al suicidio, son las dos formas más representativas de esta conducta, aunque no las únicas. Desgraciadamente existen muchos textos que sólo tienen en cuenta estos dos aspectos, los que, por demás son los más graves, y no otros que detectándolos y tomándolos en consideración de forma oportuna, evitarían que ambas ocurrieran. El espectro completo del comportamiento suicida está conformado por la ideación de autodestrucción en sus diferentes gradaciones: las amenazas, el gesto, el intento y el hecho consumado. La ideación suicida abarca un amplio campo de pensamiento que puede adquirir las siguientes formas de presentación:

El deseo de morir ("La vida no merece la pena vivirla", "Yo lo que debiera es morirme", etcétera).

La representación suicida ("Me he imaginado que me ahorcaba").

La idea de autodestrucción sin planeamiento de la acción ("Me voy a matar", y al preguntarle cómo lo va a llevar a efecto, responde: "No sé cómo, pero lo voy a hacer").

La idea suicida con un plan indeterminado o inespecífico aún ("Me voy a matar de cualquier forma, con pastillas, tirándome delante de un carro, quemándome").

La idea suicida con una adecuada planificación ("He pensado ahorcarme en el baño, mientras mi esposa duerma"). Se le conoce también como plan suicida. Sumamente grave.

Todas estas manifestaciones de la ideación de autodestrucción deben ser exploradas, si el paciente no las manifiesta, pues la comunicación y el diálogo abierto sobre el tema no incrementa el riesgo de desencadenar el acto, como erróneamente se considera y es una valiosa oportunidad para iniciar su prevención.

El comportamiento suicida es un continuo que va desde la ideación en sus diferentes expresiones, pasando por las amenazas, los gestos e intentos, hasta el suicidio propiamente dicho. La presencia de cualquiera de estos indicadores (ideas, amenazas, gestos e intentos) debe considerarse como un signo de alto riesgo en el individuo que los presenta. Para prevenir el intento y el suicidio consumado, es primordial conocer los factores de riesgo, que son aquellos que los predisponen. En la literatura suicidológica se mencionan múltiples factores de riesgo, ante todo hay que considerar que estos rasgos son individuales, pues lo que para algunos es un elemento de riesgo, para otros no representa problema alguno. Además de individuales son generacionales, ya que los factores en la niñez pueden no serlo en la adultez o en la vejez. Por otra parte, son genéricos, pues los de la mujer no son similares a los de los hombres. Existen los que son comunes a cualquier edad y sexo, los cuales, indudablemente, son los más importantes. 


Cartas suicidas reales

Mujer, 15 años. Ingirió pastillas.


Hombre de 24 años, se lanzó al vació.


Hombre, 25 años. Se disparó.



Me sobra el corazón
Miguel Hernández

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.


Un suicidio emblemático, Kurt Cobain vocalista de la banda Nirvana
Kurt fue un chico atormentado. Su figura sigue logrando impactar a las nuevas generaciones y conmover a los que acompañaron su crecimiento. El éxito de Nirvana llevó la música alternativa a otro nivel. Pero Cobain nunca estuvo conforme con el éxito que lo rodeaba. 
Su historia está llena de puntos oscuros y traumas de la infancia. Uno de ellos es su relación con Boddah, su amigo imaginario. Producto de su constante búsqueda de escapar de la realidad y para enfrentar la soledad de su niñez, Boddah ocupaba los silencios a los que Cobain tanto temía. Su tía Mari, quien lo vio crecer en Aberdeen, alguna vez aseguró que probablemente ese amigo imaginario le sirvió de inspiración para empezar a cantar.

Sus padres, Don y Wendy Cobain, estaban tan preocupados por la propensión de su hijo para la fantasía que, cuando un tío se enlistó para Vietnam, le dijeron que Boddah había sido convocado también. Pero Kurt no les hizo caso y siempre estuvo junto a Boddah.

Carta suicida de Kurt Kobain


Traducción

"Para Boddah: Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto.
Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock'n'roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no os puedo engañar, a ninguno de vosotros. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar.
A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influído y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño
En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a todo la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo. LLena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años .Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. Kurt Cobain
Frances y Courtney , estaré en vuestro altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!" 

Significativa fotografía 
de Kurt Cobain


NO LEAN ESTA PUBLICACIÓN, EL MÉDICO ME DIJO QUE LA DEPRESIÓN NO EXISTÍA.

viernes, 1 de febrero de 2019

LA MUERTE SE DETUVO EN EL UMBRAL DE MI PUERTA

"Hay en mi corazón furias y penas"

Quevedo


Siempre cuando llega la muerte, lo hace como un golpe certero y contundente que desequilibra todo. Toda la realidad, todas las emociones, todas instancias que forman parte del quehacer normal que nos envuelve día tras día, estemos o no preparados, siempre llega de manera inoportuna, arrasándolo todo, dejando tras de sí una estela de dolor insospechado, un dolor que trasciende la mente, y se “empoza en el alma”.
Tal vez la mejor y más real definición  la hagan como siempre los poetas, especialistas en cuestiones del alma. Cesar Vallejo lo describe así:

“Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! “



Y qué hacer entonces? Cuando la hecatombe no deja tiempo para recomponer las piezas, cuando el dolor más intenso que se haya sentido, se cruza con las cosas de la vida que obligan a seguir adelante. Miguel Hernández dice “voy de mi corazón a mis asuntos”. Al parecer no hay muchas alternativas. El dolor por la pérdida está más activo que nunca, se confunde con el sentir del alma, el pecho oprimido y la mente que no se cansa de lanzar imágenes de la persona amada. Sigmund Freud en su artículo "De Guerra y Muerte" señala “implica el reconocimiento de que vamos a morir, como algo natural e inevitable”, pero agrega “Se sabe de la muerte, pero al mismo tiempo se la desconoce.”. Hay muchas teorías y recomendaciones para alivianar el dolor por la pérdida. Se dice por ejemplo que los creyentes cristianos lo soportan de mejor forma que los que no lo son. Están los conceptos hindúes o tibetanos, los rituales africanos, etc. En occidente el significado es muy parecido en todos los países. Desde tiempos del antiguo Egipto, la muerte fue un enigma al que adaptaron sus rituales de tal forma de aminorar el sentir por la pérdida. Fue tanta su devoción que los llevó a la escritura con El Libro de los Muertos. Hasta hoy en muchos oficios, se llevan pertenencias que eran del fallecido.

El fondo es cómo enfrentar a este momento y, lo venidero. “Morir es romper el mundo; es perder al hombre, aniquilar al ser; por tanto es perder la muerte, perder lo que en ella y para mí hacía de ella la muerte… ” Escribe Maurice Blanchot. Por otro lado Freud dice que los niños chicos no tienen el concepto de muerte interiorizado en su mente, para ellos solo significa ausencia. Tal vez no se pueda hacer nada,  tal vez no hay método que tenga vigencia real en estos momentos. Creo que el hecho de acumular todos los recuerdos buenos y alegres, la mente es mágica, hace descansar al alma por algunos instantes. Solo el tiempo (pero a veces pasa tan lento) será el encargado de sanar las heridas. Se dice que sin nuestros recuerdos no somos nada, lo que somos son los recuerdos. Es justamente ahí, donde debe terminar de instarse el ser perdido.
Todos los que hemos tenido pérdidas humanas al final del tortuoso camino del duelo hemos quedado mal heridos, tal vez algo hemos dejado atrás, es porque hemos traspasado completamente la existencia de ese ser desde lo consiente  a nuestro inconsciente. Y donde lo hemos dejado, estará en nuestro presente cuando lo deseemos.