martes, 9 de abril de 2019

LA MUERTE DE UN HIJO




“La desgracia no habla, solo murmura en el fondo del corazón hasta que lo quiebra.”


“…y, esa pregunta sin respuesta:
Por qué
Tan dulce
Tan pequeño
Tan pronto”


“El tiempo puede echarte abajo
El tiempo puede doblar tus rodillas
El tiempo puede romper tu corazón
Hacerte pedir por favor
Por favor”

Lágrimas del cielo
Eric Clapton



Conversación
Patricio: Hola Ricardo, ¿me contaron que tu hijo había muerto?
Ricardo: Si, así fue.
Patricio: ¿Y… qué edad tenía?
Ricardo: cinco años.
Patricio: Ah! Pero era chico.

Esta conversación real refleja el total desconocimiento que se tiene frente al hecho mismo de la muerte, y más aun de la muerte de un hijo. Pareciera que las personas tienden a relacionar la muerte con el tiempo de convivencia con la persona fallecida. “Ah! Pero era chico” acotó Patricio, olvidando por completo que la muerte es la “anti vida” y la vida no es solo el tránsito a la muerte, sino un mundo lleno de “vida”: Felicidad, sueños, ilusiones, amor… mucho amor, proyectos, amistad, complacencia, armonía, fascinación, etc.
Hablando con padres que han perdido a sus hijos he comprobado que en el caso de las futuras mamás, a la primera presunción de embarazo la idea cobra una extraordinaria vigencia, ellas no cuestionan si el “atraso” es de unas pocas semanas o un mes, sino que valoran la vida que llevan dentro. Están felices desde ese momento soñando con la maternidad. Para los hombres es algo menos visceral evidentemente,  no lo sentimos en las vísceras pero nos impregnamos de sueños compartidos por amor y de vez en cuando nos sorprendemos que nuestra imaginación vague también por la dicha de la maternidad.

La muerte de un hijo, sea esta en el vientre materno, niño, adolescente o adulto,  siempre afecta de la misma forma a los padres como a los miembros de la familia. Cada persona expresa el duelo de maneras muy diferentes. Todos los seres somos diferentes, por lo mismo sentimos la pérdida de modos distintos y tratamos de superar su duelo de forma diferente.
La muerte nunca pasa sin hacerse notar, destaca entre todos los horrores, por esto; después de su flagelo, nada será igual. Habrá que reordenar la hecatombe y armar nuevamente el castillo de naipes. En esta nueva normalidad, donde siempre habrá un antes y un después, la ausencia será presente y queramos o no, tendremos que acostumbrarnos a vivir con ella.

Tiempo
Duelo
Tiempo que pasa muy lento.
Duelo que no pasa.



Momificando el hijo en la memoria
La pérdida de un hijo se revela como un sufrimiento intenso y complejo, esto sucede porque la intensidad de la sintomatología y duración del proceso de luto frecuentemente difiere de los procesos de luto por otros tipos de pérdida. Para las madres, los sentimientos y el sufrimiento por la circunstancia de la muerte de los hijos son preservados y revividos en cada recuerdo. Inclusive cuando ocurrieron hace mucho tiempo. En las terapias cuando se les pregunta a las madres por el tema, cada una de ellas relata minuciosamente cada detalle del caso ocurrido con su hijo y describe la secuencia de los hechos en presente, con recuerdos de horarios, ropas, diálogos y deseos del hijo antes de morir, en este sentido los relatos revelan el persistente estado de unión, del vínculo de amor establecido con el hijo que murió, lo que genera elevados niveles de angustia. En la mayoría de los casos los discursos de las madres revelan que esas memorias son insoportables.
A pesar de no aceptar la muerte de los hijos, las madres no demuestran apego a objetos y pertenencias, o a la negación de la muerte del hijo, sin embargo, y es importante destacar; el apego a la memoria es de intensa magnitud, sobretodo en relación al hijo, las cuales son revividas intensamente, no importando cuanto tiempo haya pasado. Lo anterior hace pensar en una momificación de la memoria materna, que conduce a las madres a la desesperación y a una situación que no puede ser sustentada, pero también significa la preservación viva de un vínculo saludable con su hijo. Esa momificación en la memoria se revela como el retorno del hijo al útero materno, para la protección y privacidad de sentimientos maternos nobles y delicados. Esta momificación no significa la negación de la muerte del hijo, más bien demuestra una profunda unión afectiva.



Al margen de nuestra edad, todos tenemos sentimientos de duelo cuando fallece alguien a quien amamos. La mayoría de los padres, si no todos, afirman que la muerte de un hijo es una de las experiencias más devastadoras de la vida. El duelo es una experiencia dolorosa pero necesaria. Se trata de un proceso muy personal. De esta tragedia nadie puede ayudar a “salvar” a un padre o una madre, es el padre y la madre solos, ellos mismos los que deben salvarse.

El amor nunca muere
Así como los padres de los niños que aún viven aman incondicionalmente a sus hijos siempre y para siempre, también y del mismo modo lo hacen los padres en duelo. Por este motivo se hace necesario decir y escuchar su nombre, lo mismo que el resto de los padres que no lloran por la pérdida.
Porque los padres de hijos muertos los aman incondicionalmente.
Hasta el último día de vida.

El duelo para toda la vida
Está bien claro! No existe modo de superar el dolor por la muerte de un hijo. El dolor dura para siempre, porque el amor es para siempre.
La pérdida de un hijo no es un evento finito, es por el contrario una pérdida continua que se despliega minuto a minuto a lo largo de toda la vida, y que es recordada por cada evento, por cada circunstancia vital, por cada hito de crecimiento que ya no será y que pudo haber sido.


Pareciera paradójico, pero es la entrada al club de las almas brillantes. Ojalá nunca hubiese sido así, habría sido mejor no entrar a este club, desde luego, pero una vez dentro te das cuenta que hay muchos y muchas ahí, mujeres y hombres de corazón roto que valientemente se ponen de pie o por lo menos tratan de hacerlo. Con ellos hablas y entienden, y a nadie importa si tu hijo tuvo un mes o muchos años de edad.
Nadie te dirá: “Ah! Pero era chico.”



lunes, 8 de abril de 2019

CRATONES

“Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro el mundo.”

Pablo Neruda

Zonas cratones y sus nombres

Con este nombre se designa a zonas de la corteza continental muy antiguas y erosionadas. Un cratón o cratógeno (del griego Kraton) es una masa continental que ha alcanzado un estado de rigidez en un lejano pasado geológico que, desde entonces, no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones, al no haber sido afectadas por los movimientos orogénicos (que son movimientos muy violentos y de tipo regional debido fundamentalmente al movimiento generado por la tectónica de placas, o sea no han tenido terremotos). Por tal motivo los cratones tienden a ser llanos, o presentan relieves bajos con formas redondeadas y de rocas frecuentemente arcaicas. A los cratones submarinos se les llama nesocratones. El término cratón es usado para distinguir la porción interna estable de la corteza continental respecto de aquellas regiones orogénicas.

Cratones o escudos continentales

Los extensos cratones centrales de los continentes pueden consistir tanto de escudos y plataformas. Un escudo es la parte de un cratón en el cual las rocas precámbricas surgieron extensivamente en la superficie. Es una región continental constituida por rocas formadas en el precámbrico, que no han sido recubiertas por el mar. Los escudos están formados por las rocas más antiguas de la corteza terrestre, granitizadas y metamorfizadas. Desde sus orígenes han permanecido estables y conservando su rigidez. El hecho de que nunca hayan podido ser sumergidos en las aguas marinas se debe a que han sufrido movimientos tectónicos verticales. 




Plegamiento

No experimentaron plegamientos, ya que resistieron a todos los empujes horizontales. Un escudo es generalmente una gran área de rocas ígneas y metamórficas expuestas que son tectónicamente estables y poca actividad orogénica. En todos los casos, la edad de estas rocas es de más de 570 millones de años, incluso algunas se han datado de hace 2 a 3,5 miles de millones de años. A causa de su estabilidad, la erosión ha aplanado la topografía de la mayoría de los escudos continentales; sin embargo, comúnmente poseen una superficie bastante convexa y pueden estar rodeadas de una región recubierta de sedimentos denominada plataforma. Los escudos son normalmente los núcleos de los continentes y la mayoría está bordeada por cinturones de rocas cámbricas plegadas. Estos cinturones se han soldado a los bordes de los escudos preexistentes, incrementando así el tamaño de los protocontinentes que constituyen. Los márgenes de los escudos han sido sometidos a las fuerzas geotectónicas que, a su vez, los han destruido y reconstruido, junto a los cratones en que se integran.
Un cratón es una unidad estructural mayor de la corteza de la Tierra, constituida de una gran masa estable de rocas, generalmente ígneas y/o metamórficas. Algunas veces con una pequeña cobertura de sedimentos. Un cratón típico es el Escudo Canadiense (Precámbrico).
Cratón, la porción estable del interior de un continente, característicamente compuesta por antiguas rocas del basamento cristalino.

UNA BÁSICA INSTROSPECCIÓN ANTICAPITALISTA

“El esquizofrénico se mantiene en el límite del capitalismo: 
es su tendencia desarrollada, el excedente de producto, 
el proletario y el ángel exterminador.”


El Anti-Edipo
Félix Guattari



Cuando la motivación se basa solo en alcanzar una meta, la desilusión y la alegría van a la par, y cualquier cosa puede pasar. La felicidad por llegar a una meta es pasajera y se olvida, lo mismo pasa con el dinero, pero cuando el quehacer diario se convierte en una sintonía estable con el alma y la realidad, la diferencia es abismal.

ENTRE BLANCO Y NEGRO

 "Antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dadme la verdad."

Henry David Thoreau


Cada día aparecen miles de textos los que a la vez se distribuyen como piezas de un mosaico en los distintos ámbitos del quehacer de la sociedad. Son estampas, impresiones o mínimas historias. En ellas se habla, directa o indirectamente del sufrimiento, la libertad, la esperanza, la voluntad, el bien y el mal, la generosidad, el amor, el crimen. El narrador adopta la postura de un observador y su frase corta, con figuras retóricas, esculpe unos episodios de aparente simpleza, pero coronados de angustia o poesía o esperanza o emoción. En cualquier caso, episodios seleccionados con el máximo cuidado y cálculo. La brutalidad de la experiencia clama por una denuncia, y, sin embargo, la obra terminada respira valores positivos, y ensalza la fuerza para sobreponerse a la desdicha. 
Así mágicamente se convierte el sufrimiento en grito de esperanza, y el dolor en obra de arte, intensa, realista, imaginativa, poemática, estremecedora. 

PETITORIO

“La calle que rumorea sin tregua día y noche, se halla estrechamente vinculada al alma contemporánea, como las primeras notas de una obertura cuando el telón del teatro, lleno de misterio y tinieblas, no se ha levantado aún, pero ya inciden sobre él las luces de los focos. La ciudad que rumorea y resuena incesantemente, sin tregua, al otro lado de las puertas y las ventanas, es para cada uno de nosotros la gran obertura de la vida.” 

Borís Pasternak



Podrías venir y traerme canciones, de esas que tú sabes que me hacen falta.
O si quieres tráeme un libro de poesía, sería grandioso pintar los versos.
Algo de incienso.
Una pluma de ganso.

¿Podrías llegar temprano?, aunque fuera casi nada.
¿Podrías venir y quedarte?
Y recuerda, no es necesario que hables.
Y así acompañes mi tiempo, en silencio, para que ningún ruido desarme el aire laminar que choca con mi cabeza afiebrada.

viernes, 5 de abril de 2019

POLÍTICOS, POLÍTICA

“La política es el arte de servirse de los hombres 
haciéndoles creer que se les sirve a ellos.”
Louis Dumur


“El político es un actor, a veces cómico, 
a veces dramático, pero siempre hipócrita.”
 Carl William Brown


“Los políticos son siempre iguales. 
Prometen construir un puente incluso donde no hay río.”
Nikita Serguéyevich Jrushchov

“Si un partido político se atribuye el mérito de la lluvia, 
no debe extrañarse de que sus adversarios 
lo hagan culpable de la sequía.”
Dwight Whitney Morrow



En los últimos años se ha producido en Chile una evidente desafección de la ciudadanía hacia la “clase” política. Diferentes encuestas dan cuenta de una creciente desconfianza de los ciudadanos hacia quienes realizan la actividad política y hacia las instituciones políticas en general. Conjuntamente con ello, las cifras de participación electoral también indican una retracción de los ciudadanos de la esfera pública, esto se refleja en el marcado descenso en la conducta de voto, que constituye la mayor caída de participación electoral entre las democracias del mundo.
Un 86% de la población en edad de votar ejerció su derecho a sufragio en 1989, mientras que este porcentaje fue de solo un 49,3% en la última elección presidencial (2017). Esta baja en la conducta de voto se expresa en mayor grado en los segmentos jóvenes de la población, lo que se manifiesta en la escasa renovación del padrón electoral hasta el año 2012 cuando es implementada la inscripción automática y el voto voluntario, y en los bajos niveles de participación de los jóvenes en las elecciones realizadas desde entonces. La emisión de sufragios no es la única forma de participación política. La disminución de la participación en procesos electorales y partidistas en las últimas décadas ha ido acompañada de un aumento en otras formas de participación política menos estructuradas o permanentes, como las protestas o la participación en organizaciones, que buscan una influencia más directa en los procesos políticos o sociales.


En este contexto, MIDE Sociedad desarrolló la encuesta Foco Ciudadano que se aplicó en hogares a una muestra probabilística de 1.300 personas de 18 años a 64 años. El objetivo de esta encuesta consistió en indagar de forma detallada los diferentes tipos de participación política de los chilenos y chilenas, y cómo esta conducta de participación se relaciona con diferentes manifestaciones de descontento respecto al funcionamiento de nuestro sistema político. Para ello, además de la conducta de voto en elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales, se consideró también distintos tipos de acciones colectivas: participación en marchas o en otras actividades de organizaciones y movimientos políticos; acciones enfocadas en el contacto con representantes políticos, tales como firmar cartas de apoyo a causas sociales y políticas, contactar parlamentarios, alcaldes o concejales; y acciones de participación en redes sociales, lo que incluye tanto internet (Facebook, Twitter y otros), como conversaciones para convencer de una posición política a familiares o amigos. Respecto del descontento, la encuesta se basó en tres aspectos que describen las opiniones de las personas hacia el sistema político actual:

1.- La percepción de qué tan generalizada se encuentra la corrupción y el soborno en el país.
2.- La percepción de la necesidad de cambios radicales en el sistema político chileno producto de su mal funcionamiento.
3.- El cinismo político, que se refiere a la percepción de que los políticos buscan beneficios personales y para ciertos grupos de poder, en desmedro del bien común de los ciudadanos.
Más allá de describir los niveles generales de participación que resultaron ser muy bajos y los niveles generales de descontento que fueron muy altos, el interés se enfocó en explorar los distintos grupos sociales que se conforman a partir de la reacción de las personas frente al funcionamiento actual del sistema político chileno, y qué factores psicológicos y socio-demográficos se asocian con un mayor o menor descontento, y con una mayor o menor participación en la vida política nacional.

Para responder a este objetivo se aplicó una técnica estadística que permite identificar grupos a partir de los indicadores de participación y descontento indicados anteriormente. Los resultados de este análisis representan las cuatro combinaciones posibles entre niveles más altos o más bajos de participación, y niveles más altos o más bajos de descontento con el sistema político.

Desilusionados retraídos
La mayoría de los participantes (53%) se ubica en este grupo, que consiste en personas que reportan niveles prácticamente nulos de participación política, pero al mismo tiempo tienen niveles muy altos de descontento, llegando casi a los valores más altos de la escala que mide la percepción de corrupción, la necesidad de cambio y el cinismo político.

Conformistas retraídos
Grupo en términos de frecuencia (32%) puede ser descrito como más conforme con el sistema político actual. Al igual que el grupo anterior, los niveles de participación son muy bajos; pero sus niveles de descontento son un poco más moderados. Perciben que efectivamente existe corrupción, y muestran niveles por sobre el punto medio de la escala en cinismo, pero no sienten que el sistema político requiera mayores cambios.

Desilusionados rebeldes
Los integrantes de este grupo (12%) tienen también niveles muy altos de desencanto con el sistema político, lo que los asemeja a los desilusionados retraídos; pero a diferencia de ellos, este grupo tiene altos niveles de participación política de todo tipo: a través de acciones colectivas, del contacto con representantes políticos y a través de sus redes sociales.

Conformistas integrados
Solo unas pocas personas fueron categorizadas en este grupo (3%), que se caracteriza por niveles bajos de descontento y altos niveles de participación, especialmente a través del contacto con representantes políticos. La percepción de la necesidad de cambiar el sistema también los diferencia de los otros grupos, ya que solo en ellos se encuentra por debajo del punto medio de la escala.


Para lograr una mejor comprensión de la participación y cultura política, es fundamental separar los distintos perfiles de participación y las distintas opiniones que tienen las personas sobre el funcionamiento del sistema político. Por ejemplo, la participación del grupo llamado desilusionados rebeldes no es igual que la participación de los conformistas integrados; probablemente tiene otros objetivos y responde también a distintas razones psicológicas y sociales. Lo mismo ocurre con los desilusionados retraídos y sus diferencias con los conformistas retraídos; quizás la falta de participación de estos últimos responde simplemente a una menor percepción de necesidad de cambio, mientras que los desilusionados retraídos pueden sentir que su participación sería poco efectiva.

jueves, 4 de abril de 2019

RACISMO

"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas"
Albert Camus


"No soy negro, soy hombre"
Martin Luther King 


"Al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”
Martin Luther King 


Últimamente hemos sido testigos de diversas conductas racistas en el país (Chile), ejemplos hay muchos, van desde simples malas palabras a situaciones extremadamente agresivas con lamentables resultados.

El tema es complejo y visto a la rápida pareciera inherente a la especie. Existen muchas causas, comerciales, políticas, laborales, etc. Todas razones que repercuten en acciones enmascaradas tras variadas formas de representación del racismo.



Conductas individuales
Se habla de la empatía como la gran solución a muchos de los problemas sociológicos de nuestra época (incluyendo el racismo) sin embargo la historia ha seguido mirando la barbarie sin que se haya superado en lo más mínimo a través de los años; la crueldad y la ambición de la especie humana sobre la misma especie humana. 
Los humanos somos así, si bien la empatía, el amor, la compasión, la caridad son emociones importantísimas, también nos obliga a ser críticos, porque la conciencia humana hasta hoy solo no ha sido eficaz, sino que también se ha transformado en un espectador o administrador parcial de la ética y más aún, diría que de la moral.

De las emociones, la empatía y la compasión son uno de los rasgos humanos más importantes, pero si bien podemos ser sumisos y buenos, también podemos ser altaneros y agresivos. Éstas emociones son llamadas emociones destructivas. En este contexto si bien los hombres poseemos la capacidad de sentir emociones, no todas están en el mismo nivel, ni son comparables entre ellas. Las hay primarias, secundarias y otras son mezclas entre ellas o mezclas de mezclas.


Emociones  destructivas
Entre todas las emociones, la ira y la intolerancia ocupan un papel predominante, son potentes y se denominan emociones destructivas. Pero aun así, entre ambas la ira tiene por lo menos un "mejor diagnóstico" para su manejo. 

La ira se manifiesta de manera incipiente al principio, y alcanza rápidamente el punto máximo hasta decaer nuevamente, si se graficara la curva de la ira y fijáramos el  inicio en la intersección de los ejes (“x” e “y”) veríamos que si bien inicia en cero, alcanza rápidamente el punto máximo (peak de la curva) y nuevamente decae. Lo malo es que es una expresión de suma violencia donde no se miden consecuencias. Lo bueno es que dura muy poco, aunque depende de cada persona, no es mas de unos minutos, de acá el sabio dicho que dice que antes de ponerte iracundo cuentes hasta diez, porque una vez superado el pasaje sin dejarse llevar, se puede tener mayor control y no caer en excesos.


Curva fases de la ira
Intolerancia
Los seres humanos no andamos en nuestra vida permanente con ira o rabia, pero la intolerancia no es así, en este contexto es peor que la ira, porque un intolerante puede vivir siéndolo toda la vida, ahí está la diferencia y lo grave.

En el libro Emociones Destructivas, escrito por Francisco Varela y Daniel Goleman, aconsejan promover un ramo de empatía en la enseñanza primaria, concursos de debate a nivel de enseñanza básica y media, y por otro lado limitar al máximo los indicios de emociones destructivas, de modo de empeñarse en castrarlas desde su inicio, al punto de no promover siquiera los chistes de intolerancia, xenofobia o bullying.

El racismo es uno de los aspectos más fuertemente vinculado a la intolerancia, pero aún más; el peligro no radica solo en eso, la intolerancia y el racismo son como una verdadera pandemia, está demostrado que se  contagia rápidamente en las sociedades rebaño, si eres un racista incipiente no dudarás en sumarte al rebaño (tema conocido en los estudios de psicología de masas). 
La intolerancia espera hasta cuándo puede evidenciarse, vive en la mente de los intolerantes. Nadie anda por la vida diciendo "soy intolerante" o "soy racista" o "soy homofóbico" o "xenófobo", etc. Pero al menor indicio, el intolerante se mostrará en cualquier faceta.

El clásico ejemplo es el de la Alemania nazi, donde desde 1914 ya se vislumbra la intolerancia racista hasta despercudirse de los ropajes políticos y someterse al absolutismo fascista. El racismo corroyó en la segunda guerra a tal punto la conciencia de los alemanes que naturalizó el desprecio y la valoración de los seres humanos solo por su origen étnico. 
Cuando estás feliz, esa emoción es tuya y solo tuya, cuando sientes ira pasa igual, la emoción es tuya hasta que se termina porque nadie vive con ira permanente todos los días de la vida, pero no es el caso de la intolerancia, puedes vivir toda tu vida siéndolo.

Estas conductas si bien tienen una condena social, son pocos los que están en conocimiento del daño que conllevan en sí. El investigador John Kekes hace un descarnado análisis a la intolerancia en su libro Las raíces del Mal.
En uno de los cinco capítulos relata el caso del comandante nazi Franz Stangl, quién estuvo a cargo del campo de exterminio llamado Treblinka, ubicado en Polonia. Este alto oficial vestía uniforme de color blanco y su casa estaba ubicada a 30 mt. del campo de exterminio, hizo abrir una gran ventana en el comedor de su casa para poder mirar el campo mientras almorzaba con su familia, daba sus caminatas diarias por el campo de exterminio acompañado de la mano de su hija de cinco años vestida también de blanco.
El campo de Treblinka fue uno de los dos campos de exterminio donde se exterminó al mayor número de prisioneros y se realizó también la mayor cantidad experimentos médicos. Una vez terminada la guerra Stangl fue juzgado y condenado. En este estado Kekes lo visitó en la cárcel solo dos meses antes de su fallecimiento a causa de una enfermedad terminal, sabiendo esto Stangl nunca mostró algún arrepentimiento por lo hecho. Siempre su excusa fue que “cumplió órdenes y en ese sentido fue un buen oficial.”

Al respecto agrega Kekes: Nunca el comandante Stangl mostró arrepiento, sino que se escondió bajo el pretexto de que un buen militar siempre acata órdenes, lo que omitió Stangl fue que antes que él, hubo 11 oficiales que no aceptaron el cargo y varios de esos oficiales fueron asesinados por el mismo régimen nazi.

El racismo siempre busca prolongarse con otras excusas, tentáculos bárbaros directo a las conciencias, pero con un origen claro y evidente... la intolerancia. Los extranjeros nos quitan el trabajo, son delincuentes, son sucios, son bulliciosos, etc. todas razones que por sí mismas se desarman como racimo de uvas, pero sí representan la bandera racista, intolerante llena de odio.
En la Alemana nazi, el problema no fueron solamente los judíos, antes de ellos habían ocupado los mismos campos de exterminio los comunistas, los gitanos, los enfermos mentales, las personas mutiladas, los intelectuales, los escritores, los polacos, y cuánto opositor había, etc. Todo el que no se ajustará al estándar racial de la raza pura y superior. 

Kekes escribe: todos aquellos que desempeñaron un papel en el drama se creían motivados por impulsos patrióticos y altruistas. Todos podían dar más valor a sus buenas intenciones que a la vida humana. Se instruyó a los ejecutores que asesinaran a dos o tres judíos con una misma bala, juntos; cabeza con cabeza, así se ahorraba decían, y si eras negro no merecías el gasto de una bala, se instruyó asesinar a esos seres humanos solo con machetes o golpes en la cabeza.
Refiriéndose al comandante Stangl señala, su descontrolada pasión no le permitió ver los simples requisitos de la razón y la moral y lo llevó a decapitar, ahogar, enterrar y destripar vivas a miles de personas simplemente porque sospechaba que podían no estar de acuerdo con las visiones a las que se aferraba.

Nadie (o la gran mayoría) dice a viva voz "soy racista", sino que es una excusa solapada, total cualquier motivo siempre será válido para promover el odio.