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miércoles, 8 de junio de 2022

BAÚL DE LETRAS - Parte 1

“Grité a los cielos todo mi rencor
Lo hallé por fin escrito en la arena
Como una oración
El mar golpeó en mis venas
Y libró mi corazón”

Sueño del retorno 
Pedro Aznar


ENSUEÑO
Una mujer hermosa destella en la oscuridad, me visita en medio de la nostalgia, conozco su nombre, no pronuncio palabra alguna, vuelvo, si vuelvo, me apodero de mi cuerpo y así desaparece en la alegoría fría del ensueño. A esa hora la luna destella en el infinito negro de la noche y oculta la constelación que dibuja su rostro, la noche es más oscura, la noche es más olvidada, más inconmensurable.


CARAS PETRIFICADAS
Caminos desiertos, fugaces, penosamente fugaces, evitando cosas, presentimientos, ideas fijas delgadas como tubos de acero, andamios silenciosos, ruedas silbantes y caras petrificadas, caras pálidas, rumor de ruedas perdidas ya de la vista, en alguna parte del alba fría quedas como un cono truncado, rodeado de aire por todos lados.

 

ÚLTIMO TEXTO
Si este fuera el último texto del mundo me negaría a creerlo o lo dejaría para más adelante.
Y me pondría a escribir otro.

 

SIN RESPUESTAS
Campana infinita del tiempo, donde cada noche vemos la misma luz, el mismo fuego, el mismo miedo de ser sin saber dónde; donde cada noche oímos una historia distinta que rueda, repetida por los siglos; donde cada noche surge la misma pregunta sin respuesta.

 

VIGILO
De pie en esta loma, yo vigilo. Vigilo la violencia que cubre el mundo. Vigilo el movimiento de los ejércitos y el hambre. La desesperación y el sufrimiento. El dolor de la carne.
Y yo sin más ni más, sólo vigilo.

 

PALABRAS
Las palabras no abundan demasiado, ni siquiera en esos lugares donde a uno le basta tomarlas con la mano, a menudo faltan cuando las necesito y las encuentro en pequeños racimos, los que no están a punto.

 

INMOVIL
El texto está inmóvil soñando bajo un árbol.
Poco después desaparece metiéndose en una ortiga
Se hunde en la tierra y reaparece
en una hoja que hay que descifrar.



OLIGARQUÍA
La oligarquía no te dice groserías ni malas palabras, pero insulta la inteligencia al hacernos creer que necesitamos lo que es basura.

 

SONRISAS PERDIDAS
Hay en la noche un instante
Entre la penumbra y la oscuridad
Que dice que todos los besos no dados
Dejaron palabras olvidadas
Miradas y sonrisas perdidas.

 

CICLO
Nuevamente es invierno, los árboles grises y desencantados lloran en su soledad, prestos a dormir
en la esperanza del renacer verde.

 

FINITUD
La grandeza de mi vida reside en su finitud, cada uno de los instantes vividos tiene un valor infinito. Creo que el instante de la vida de un inmortal no vale nada, porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea, hasta el infinito una y otra vez, como le sucedió a Sibila de Cumas, en cambio para mi cada uno de los instantes de mi vida es único e irrepetible.



CIELO
Mirar el cielo, no es sólo mirar las estrellas;
es naufragar por la imaginación humana,
por más de 5 millones de años.
Es el cosmos, es el infinito.
Son los héroes de Grecia.
Es el paraíso, el vació, el pasado,
es lo desconocido y desconcertante.
Son las noches que Colón tardó en descubrir América,
son las aventuras del Principito,
es Grecia, es Egipto 
Son miles las galaxias, es el placer de coincidir contigo.

lunes, 16 de noviembre de 2020

FINITUD

“La mortalidad era un concepto que no formaba parte
 de nuestra existencia. Aún éramos lo bastante 
jóvenes para ser inmortales.”

Jane Wilde Hawking


La finitud no es la muerte sino la vida. Si somos finitos es porque vivimos siempre en despedida y no podemos controlar los deseos, recuerdos y olvidos, porque el nuestro es un mundo que nunca nos pertenece del todo, ni será plenamente cósmico, ordenado o paradisíaco. Somos el resultado del azar y de la contingencia, y no tenemos más remedio que elegir en medio de una terrible y dolorosa incertidumbre. Una vida finita no conseguirá eludir la amenaza del caos, ni estará capacitada para cruzar las puertas del paraíso. Ser finito significa que no podemos crear a voluntad nuestra existencia, porque, querámoslo o no, recibimos una herencia que nos obliga a resituarnos a cada instante. La grandeza de nuestra vida reside en su finitud, cada uno de los instantes que vivimos tiene un inmenso valor, porque es único e insustituible, en sentido estricto, el instante de la vida de un inmortal podría ser considerado de más bajo valor porque ese instante va a ser repetido y repetido por siempre, hasta el infinito. En cambio cada uno de los instantes de nuestra vida es único. La muerte es una imagen de la finitud humana y el desconocimiento de lo que sucede después de la muerte es una consecuencia de las limitaciones del ser humano; frente a tales limitaciones, frente a la finitud lo único que debe hacer el hombre sabio es reconocerse finito. Será más sabio cuanto tenga más conciencia de lo finito-infinito a partir del reconocimiento de la condición de finitud del sujeto.

En la filosofía de Sócrates observamos un movimiento pendular desde lo infinito como posibilidad de reflexión a lo finito como clausura, frente a un objeto de pensamiento-conocimiento que no es posible aprender, la finitud humana funciona como una clausura que afirma la ignorancia; podemos decir que no se formula como una clausura a la reflexión en términos absolutos, afirma la ignorancia y eso en  planteo socrático significa más que afirmar o negar algo sobre un objeto que no se conoce o no es posible conocer. La finitud humana se reconoce a sí misma como tal a partir de la formulación y aceptación del postulado de la ignorancia y de la negación de la posibilidad de conocer lo que exista después de la muerte.


jueves, 5 de septiembre de 2019

AL LÍMITE DE LO FINITO


“Tarde o temprano el tiempo surge de nuevo, inexorablemente, porque no hay remedio humano posible contra el tiempo, o al menos no lo conocemos. Entonces los amantes descubren que aunque en la caricia el tiempo no cuenta, Kronos regresará, interrumpirá el beso con su fuerza y les recordará que son seres finitos, frágiles y vulnerables, les recordará que viven a merced del cambio y de la transformación, de la caducidad y de la muerte”


“El hombre es ese ser que se angustia y, es más profundamente hombre, cuanto más profundamente se angustia”.
Sören Kierkegaard


La muerte es una imagen de la finitud humana y el desconocimiento de lo que sucede después de la muerte es una consecuencia de las limitaciones del ser humano; frente a tales limitaciones, frente a la finitud lo único que debe hacer el hombre sabio es reconocerse finito. Será más sabio cuanto tenga más conciencia de lo finito-infinito a partir del reconocimiento de la condición de finitud del sujeto cognoscente. En la filosofía de Sócrates observamos un movimiento pendular desde lo infinito como posibilidad de reflexión a lo finito como clausura, frente a un objeto de pensamiento-conocimiento que no es posible aprender, la finitud humana funciona como una clausura que afirma la ignorancia; podemos decir que no se formula como una clausura a la reflexión en términos absolutos, afirma la ignorancia y eso en  planteo socrático significa más que afirmar o negar algo sobre un objeto que no se conoce o no es posible conocer. La finitud humana se reconoce a sí misma como tal a partir de la formulación y aceptación del postulado de la ignorancia y de la negación de la posibilidad de conocer lo que exista después de la muerte.


miércoles, 6 de febrero de 2019

FINITUD

“Tarde o temprano el tiempo surge de nuevo, inexorablemente, 
porque no hay remedio humano posible contra el tiempo, 
o al menos no lo conocemos. 
Entonces los amantes descubren que aunque 
en la caricia el tiempo no cuenta, 
Kronos regresará, 
interrumpirá el beso con su fuerza y les recordará 
que son seres finitos, 
frágiles y vulnerables, 
les recordará que viven a merced del cambio
 y de la transformación, de la caducidad y de la muerte”

Joan-Carles Mèlich




Mirar el cielo, no es sólo mirar las estrellas;
es naufragar por la imaginación humana,
por más de 5 millones de años,                                                                                                                           
Es el cosmos, es el infinito,
Son los héroes de Grecia,
Es el paraíso, el vació, el pasado,
es lo desconocido.
Son las noches que Colón tardó en descubrir América,
son las aventuras del Principito,
es Grecia, es Egipto
Son miles de galaxias
Es coincidir contigo
La grandeza de mi vida reside en su finitud
Cada uno de los instantes vividos tiene un valor infinito.
Creo que el instante de la vida de un inmortal no vale nada,
Porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea,
Hasta el infinito.
En cambio cada uno de los instantes de mi vida es único e irrepetible.
Es único
Es irrepetible.