“Todo lo que
vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño”
Edgar Allan
Poe
“Me volví
loco, con largos intervalos de horrible cordura”,
Edgar Allan
Poe
Me refugié dentro de la esfera de hueso que envuelve mi
cerebro, me quede allí por largo tiempo. Cuando consideré que era tiempo
suficiente, preparé mis vestimentas,
hice un reinicio a las interminables carreteras sinápticas, me di un último
aliento, tomé aire y con valentía crucé
el umbral… pero a segundos de estar fuera, el oxido volvió a corroer mi
conciencia; miré asombrado y grité: qué hay acá, que hay acá afuera que casi no
reconozco el mundo.
Caminando en esa extraña realidad me vi con un ser diluido
en la esquizofrenia, allá al frente de la calle presté mi hombro a un ciego y
me topé con la mirada de una madre y su hijo Down.
Seguí caminando y descontando los segundos para regresar a
mi lugar natural, y entendí que la tragedia no solo es consecuencia de la
fatalidad, sino que es peor aún. Donde haya desplazados, marginados y seres
raros, la realidad hipodérmica siempre será invisible para la normalidad. Donde
el conjunto de relaciones sociales se estructuren a partir de discursos y
prácticas comunes, las que son percibidas como fuerzas superiores y anteriores
a un entorno social y natural en una sociedad determinada y definida socio-históricamente;
confiriendo como objetivo final de estos discursos y prácticas comunes, una
explicación cabal del mundo; otorgando sentido y consuelo, unidad, seguridad e
identidad a individuos o grupos sociales que se guían por ciertos hábitos que
aseguran la aceptación del mundo. Por tanto, cómo entender la necesidad del
alma por ser quien se es. En estos recónditos lugares del mundo no hay amigos, no
existen seres que te reconozcan como tal porque solo se es como producto de las
relaciones sociales de producción que se derivan sus estructuras económicas,
políticas y sociales, que afectan al individuo social en un ambiente desplegado
socio-históricamente, en el desarrollo de sus capacidades y potencialidades,
sean éstas de órdenes materiales, culturales, sociales, políticos,
intelectuales, artísticos, religiosos y ambientales. Tal vez porque esta
situación imposibilita el desarrollo y la reproducción de la vida humana, y
principalmente de una existencia generadora de autoestima y felicidad.
¿Entonces dónde está el lugar para los raros?