Mostrando entradas con la etiqueta vida emocional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida emocional. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de marzo de 2022

ENIGMA DE LA VIDA EMOCIONAL

La vida emocional del hombre, a pesar de ser

la manifestación más notoria de su conducta,

continúa siendo un enigma que desafía los

avances sorprendentes de la ciencia.

domingo, 10 de febrero de 2019

CYBER-CEREBRO

“Las emociones son contagiosas. Todos lo conocemos por experiencia. 
Después de un buen café con un amigo, te sientes bien. 
Cuando te toca un recepcionista mal educado en una tienda,
 te vas sintiéndote mal.”



Aun cuando las máquinas puedan sobrepasar al hombre en sus rendimientos lógicos-matemáticos, no podrán conocer jamás las conmovedoras experiencias del amor, de la alegría, de la tristeza…


La vida emocional del hombre, a pesar de ser la manifestación más notoria de su conducta, continúa siendo un enigma que desafía los avances sorprendentes de la ciencia. Y mientras;  por lo mismo, cualquier intento que se haga para modelarla matemáticamente, será un fracaso si este no contempla el total y acabado conocimiento de ella, algo que por el momento parece imposible.




martes, 1 de enero de 2019

PEQUEÑAS LECTURAS

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.”

Michel de Montaigne

Enigma de la vida emocional
La vida emocional del hombre, a pesar de ser la manifestación más notoria de su conducta, continúa siendo un enigma que desafía los avances sorprendentes de la ciencia.


Sobre el vacío
Heme aquí, de pie en el trapecio, disparatando en mecida larga hacia la flor que no perfuma, hacia la estrella que no existe, hacia el pájaro que no canta, al vacío.



La orquesta del Titanic
No cabe duda de que la música también ayudaba a silenciar los alaridos de pavor.
Poco a poco, el Titanic se fue a pique y durante tres horas se oyeron los gritos de angustia.
Había momentos en que se calmaban y parecía que todo había terminado.
Pero al instante siguiente reaparecían con acentos todavía más angustiosos.
El final, el fatalismo ya había dado su sentencia sin que nadie lo anticipara.