El extraño caso del Dr. Jekyll y
el señor Hyde
Freud en
su trabajo “Teoría General del Dinamismo Psíquico” hace una formulación
topográfica del psiquismo e incluye en él tres sistemas: uno consciente; otro preconciente (cuyos contenidos pueden pasar al consciente); y otro inconsciente (cuyos contenidos no tienen acceso a la conciencia). La represión es el
mecanismo que hace que los contenidos del inconsciente permanezcan ocultos. Más
tarde presenta una nueva formulación del aparato psíquico que complementa a la
anterior. En esta formulación estructural el aparato psíquico está formado por
tres instancias: el Ello (instancia inconsciente que contiene todas las pulsiones,
deseos y se rige por el denominado
principio de placer); el Yo (que tiene contenidos en su mayoría
conscientes, pero puede contener también aspectos inconscientes, se rige por el
principio de realidad y actúa como intermediario entre el Ello y la otra instancia
del aparato psíquico; y el Superyó (que representa las normas morales e ideales).

El Ello: Su contenido es inconsciente y consiste
fundamentalmente en la expresión psíquica de las pulsiones y deseos. Está en
conflicto con el Yo y el Superyó. El Ello, por todas las indicaciones que hace
Freud, es el motor de la personalidad, sin el Ello, una persona sería casi
tretaplegíca, pero toda vía más aun, ya que no tendría ningún motor para
realizar sus funciones orgánicas.
El Yo: Instancia psíquica actuante y que aparece
como mediadora entre las otras dos. Intenta conciliar las exigencias normativas
y punitivas del Superyó, como asimismo las demandas de la realidad con los
intereses del Ello por satisfacer deseos inconscientes. Es la instancia
encargada de desarrollar mecanismos que permitan obtener el mayor placer
posible, pero dentro de los marcos que la realidad permita. Es además la
entidad psíquica encargada de la defensa, siendo gran parte de su contenido
inconsciente. El Yo comienza a controlar al Ello después de los primeros días
de la vida y es en su momento inconsciente, es el momento de los reflejos
condicionados, ya tienen experiencias que le hacen decidir, tomar el chupete y
meterlo en la boca, aspirar para mamar, sonreír, agarrase al dedo, con el
sentido del tacto comienza a disfrutar de los besos y las caricias de su madre,
sigue en el vientre materno pero con otras sensaciones más placenteras, ya está
desarrollado el sentido del gusto, el tacto el olfato y comienza el sentido del
oído, y más tarde la visión, esto todo es reflejos condicionados y el Yo
inconsciente.
El Superyó: Instancia moral, enjuiciadora de la
actividad yoica. El Superyó es para Freud una instancia que surge como
resultado de la resolución del complejo de Edipo y constituye la
internalización de las normas, reglas y prohibiciones paternales. Hoy en día
para las personas de nuestra era, el Superyó, comienza a temprana edad, los
niños son escolarizados, desde los 3 años, y ya se le aplican leyes, de
educación y comportamiento, por el momento están penadas por castigos muy
simples, pero el yo, comienza a controlar toda esta actividad, y estará siempre
entre el ello y el Superyó, poniendo concordia y paz.
En este sentido Freud
plantea que nuestra psique está conformada por el Superyó, el Yo y el Ello. Para Freud el Ello son todos los impulsos internos que tenemos, los
deseos que están en nuestro inconsciente.
¿Qué es el inconsciente? Son todas las ideas, pensamientos, sentimientos
que tenemos reprimidos o no llegamos
a ser conscientes de ellos, es decir el Ello serían todos los deseos que nosotros tenemos, de
ellos también los reprimidos y que están en el inconsciente. El Superyó en cambio es nuestra parte moral,
Freud plantea que el Superyó viene a ser la representación del padre… ¿a qué se
refiere con representación del padre?, es el que pone las reglas, el que nos
dice cómo tenemos que comportarnos.
En un lado de nuestra psique estaría el Superyó (compuesto
de reglas, moral y todo lo que la cultura nos dice que tenemos que hacer, lo
que esta correcto) y al otro estaría el Ello (todos nuestros deseos: mundanos, buenos, malos, etc., todas esas
pulsiones, impulsos están en la psique) que nosotros tenemos, ahora bien; y en la mitad entre ellos, entre el Superyó y
el Ello se encuentra el Yo, que es el
encargado de controlar al Ello y al Superyó,
es decir, tiene que interactuar con el Superyó (con toda nuestra parte
moral, la parte correcta de nosotros) y también con el Ello, con nuestros
impulsos , nuestros deseos. Así el Yo se
disputa entre lo que tiene que hacer el Superyó, es decir entre lo que tenemos
que hacer y lo que nosotros queremos hacer que es el Ello.
A lo largo
del libro podemos ver que Jekyll es
una persona muy correcta, es decir tiene un Superyó muy firme pero lamentablemente
ha dejado de lado su Ello, no lo ha oído ni puesto atención durante mucho
tiempo, esto ha hecho que muchos de sus deseos se hayan acumulado en su Ello,
es como meter la mugre debajo de la alfombra y olvidamos que en algún momento vamos
a tener que recogerla, eso es lo que le pasa al doctor Jekyll, llega un punto en que su Ello quiere salir y decide
hacer una poción para sacarlo, de esta forma Jekyll se convierte en Hyde
que no es nada más que su mismo Ello,
de esta manera todos esos impulsos, todas esas pulsiones, todos esos deseos que
tiene Jekyll se ven reflejados en Hyde. Lo interesante de este personaje
es que Hyde no tiene un Yo, no tiene un Yo que le regule,
no tiene un Superyó que le diga esto no está bien, por lo tanto el Ello de Hyde
es un Ello libre, también es destacable que Jekyll sigue siendo el Yo, cuando escribe su carta final para
el notario dice que cuando era Hyde
se sentía libre, fuerte, podía hacerlo todo y cuando era Jekyll seguía siendo
esa persona que tenía que controlar sus impulsos, colmado de moralidad, es
decir, Jekyll no era completamente
un Superyó sino seguía siendo un Yo que tenía
que seguir en la lucha constante de controlar al Ello y al Superyó . Es
importante también esta parte porque Robert Louis Stevenson divide al Yo
y al Ello, uno en Jekyll y Ello en Hyde pero nunca al Superyó este queda intacto, con esto quiere
decir que Jekyll sigue teniendo esos
dilemas internos y constantemente debate
que tenemos nosotros entre nuestros impulsos y lo que vemos (creemos) correcto es decir nuestra moral. Aparentemente
Stevenson solo quiso sacar el Ello, tal vez porque en nuestra sociedad se
reprime mucho más, pareciera que quiere decir es que nosotros reprimimos tanto
al Ello en nuestro día a día que va llegar un punto en el que todo eso que
estamos reprimiendo va a explotar y lo
único que va a salir es el Ello porque lo estamos haciendo tan grande al
reprimirlo que luego no va a poder
existir un Superyó o un Yo que lo controle sino que será el mismo Ello quien
tomará las riendas. Como nosotros
todo el tiempo le estamos haciendo caso al Superyó va a llegar un momento en el que el Superyó
no va a poder ser tan fuerte como todo lo que está reprimido y que forma parte
del Ello, y este acabará con el Superyó. Jekyll
comenzó tomando dosis para volverse Hyde y después tenía que tomar dosis más
altas para poder seguir siendo Jekyll porque
había reprimido tanto su Ello, durante tantos años, que una vez que el Ello en
él se hizo incontrolable y salió, no pudo volver a encerrarlo, y su Superyó que
todo el tiempo había tenido el control del Yo ya no pudo controlarlo más,
porque el Ello engrandecido presionaba tanto que nadie pudo controlarlo
después.

Me parece
que la reflexión que nos quiere dejar Robert Louis Stevenson es sobre la
represión del Ello, en nuestro mundo el Superyó es el que controla al Yo todo
el tiempo, tenemos pulsiones, deseos, ellas están en el inconsciente y lo que
tenemos que haces es hacerlas conscientes. Las pulsiones del Ello hay que
manejarlas porque de otra forma nos sucederá lo mismo que a Jekyll.
En el libro es la poción la que libera al Ello, un Ello súper potente porque estaba cargado de esas cosas que durante años estaban reprimidas así que después fue incontrolable. El Ello empezó a tomar el control del Yo porque el Yo lo ignoró durante mucho tiempo es decir, dejó que creciera, que se acumulara, que se volviera gigante y así fue como míster Hyde necesitó empezar a tomar la poción que en un principio sirvió para sacar a su Ello, necesitó tomarla para poder controlar al Ello y llegó un momento en que se le acabaron las pociones debido a que no podían traérselas durante mucho tiempo por lo que Hyde opta por matarse.
Es una reflexión para que nos demos cuenta que la psique es una complejidad en todos sus aspectos y que debemos mantener en el justo equilibrio y sanidad mental. Una profunda reflexión a lo tenebroso de nuestra psique nos hace pensar en lo delgadas que son las líneas que marcan los límites de nuestros pensamientos hasta entrar en conflicto y cuestionar hasta dónde somos capaces de llegar como seres humanos impulsivos.