“El tabú se supone emanado de una especial fuerza mágica
inherente a ciertos espíritus y personas y susceptible de transmitirse
en todas direcciones por la mediación de objetos inanimados.”
Wilhelm wundt
Tótem
y tabú es un ensayo metapsicológico (este término se utiliza en psicoanálisis para
designar la parte de la doctrina freudiana más teórica y especulativa, aquella
que trata de explicar el funcionamiento mental, la personalidad y la conducta
en base a principios generales que, a menudo, se han construido como hipótesis
necesarias antes que como sistematizaciones basadas en observaciones empíricas)
que público Freud entre 1912 y 1913, en el cual intenta dar cuenta de cierta
realidad psíquica desde el pasado remoto a través de una hipótesis Ad Hoc del
tipo "debe haber habido".
El
totemismo escribe Freud "me atraía
por encima de todo: era el primer sistema de organización de las tribus
primitivas en el que se unieron los inicios del orden social, junto con una
religión rudimentaria y la cruel soberanía de ciertos tabús defensivos."
El
término Totem procede de la lengua de los indios
Ojibweay, una de las numerosas tribus de la región de los Grandes Lagos en
Estados Unidos, e inmediatamente lo emplearon los etnólogos para designar al
animal que sirve de emblema a una tribu primitiva. Podrían ser elegidos como
totem un animal, un árbol o incluso un río, viniendo a significar la
encarnación de la fraternidad, siendo algo así como el símbolo del lazo de
parentesco existente entre los miembros de una tribu determinada.
El
término Tabú procede de Polinesia. El capitán Cook, el famoso marino y
explorador inglés que descubrió las islas de Polinesia en tiempos de la
navegación a vela, lo trajo de las islas Tonga en 1771. Significaba lo
prohibido (por costumbres mágicas o religiosas). Los habitantes de Tonga, que
posteriormente han logrado tener un alfabeto escrito del que carecían en
tiempos del animoso capitán Cook, lo transcribieron con la palabra
"tapu".
"El ser venerado al que se le da el nombre de
totem, es siempre un animal del que pretende descender el clan que lo hace
objeto de su adoración. En las investigaciones diversos indicios dan a entender
que todos los pueblos, incluso los más avanzados en la escala de la
civilización, han pasado en su tiempo por el estadio del totemismo"
diría Freud, y en otras reuniones y charlas agregaría que "todos los pueblos conocieron un periodo
totémico cuando estaban en su infancia, en la infancia como pueblo."
"Mi punto de partida (precisa Freud) fue la sorprendente concordancia de dos
prohibiciones tajantes impuestas a los miembros del clan por la religión
totémica (las dos tribus), con las dos partes del complejo de Edipo."
Y agrega
"Lo primero que ordena el totemismo
es no matar al animal tótem, y lo segundo, no utilizar sexualmente a ninguna
mujer del mismo clan totémico. En el complejo de Edipo se corresponden con
otros dos puntos: primero no deshacerse del padre, y segundo, no tomar por
mujer a la propia madre." Comparando las dos series de prohibiciones,
uno se siente inclinado a creer que el animal tótem desempeña el papel del
padre, que ocupa el lugar del padre, es decir, tótem = padre. Por lo demás,
esto es lo que hacían los primitivos, que veneraban en su animal tótem al
antepasado del clan.
Freud
acabó convencido de que su famoso complejo
de Edipo se escondía tras las creencias totémicas primitivas; o sea en la
infancia de la humanidad, al igual que se hallaba camuflado en la infancia de cada individuo. Freud
también señala la fascinante dialéctica palpable en un elemento como el tabú.
Después de algunas advertencias etimológicas, él muestra que este presenta dos
significados opuestos:
“de un lado lo sagrado, lo consagrado, del
otro lo inquietante, lo peligroso, lo prohibido, lo impuro”. "En el tabú confluyen lo atractivo y lo
temido, característica del tabú es la de ser revestido de una potencia
considerable tanto para el bien, como para el mal”. En esa dialéctica, una
vez más los aspectos inhibitorios parecen determinantes, porque, según
Freud, la fuente de los tabús, es justamente la renuncia a la satisfacción de
un deseo. Entre “el deseo de transgresión” y
“el
esfuerzo de represión” emerge una “fuerza
suplementaria”: la consciencia moral. Esta
consciencia moral es descrita por Freud como una “consciencia angustiante."
El
ensayo plantea un paralelismo o analogía
entre el surgimiento del totemismo y
la exogamia, la prohibición del
incesto, el surgimiento de la cultura y el actual complejo de Edipo. Para
Freud las sociedades humanas, los primeros grupos humanos se organizaban en
torno a un padre terrible que no puede ser llamado padre propiamente tal o como
el concepto clásico, era más bien un macho
alfa que se regía por la fuerza, gozaba de todas las mujeres y hombres del
clan reproduciéndose con todas las hembras y teniendo bajo control a todos los
hijos, de esta forma si alguno quisiera disputar su lugar, él (protopadre) lo expulsaba del grupo o lo
mataba. En ciertos momentos cansados de este tipo de abusos, los hijos; todos hermanos
entre sí hacen alianza junto con sus madres para matar a este padre terrible (protopadre). Lo atacan y
lo matan para luego devorarlo o más bien lo devoran para introyectar su poder y en el
proceso muere canibalizado, ahora bien, luego de todo este episodio nace la
culpa o más bien se introduce la culpa
pues a posteriori recuerdan que ese padre terrible además era un padre con el
cual habían vínculos de sangre, también se comportaba como padre, es decir, era
proveedor, protector, el líder, por lo tanto posteriormente se convierte en
una figura paterna y ellos pasan a ser hermanos, de modo que se
interioriza la ley, esta ley de prohibición del incesto que era lo que
encarnaba físicamente la fuerza del "padre terrible" que además y en definitiva está representado por
el padre, por lo que prohíbe el incesto y el asesinato del padre en
particular y el matar en general. Esto posibilita que los clanes tengan que
aliarse con otros clanes e intercambiar mujeres en matrimonio para no casarse
con miembros de la misma familia, de esta forma surgen alianzas duraderas
forjadas bajo este nuevo vínculo familiar y se va desarrollando la cultura.
Para Freud el complejo de Edipo reedita este mito antiguo en cada nuevo pasaje
generacional.