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martes, 22 de marzo de 2022

MÚSICA POLÍTICA

“… Que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas 
del que morirá cantando
las verdades verdaderas…”

Manifiesto
Víctor Jara

Las obras musicales no son automáticamente revolucionarias ni por su título o texto, ni por el expreso deseo del compositor, sino que necesitan demostrar en su logro estético, en su proyección histórica que están forzando códigos y abriendo caminos, tal cual lo han intentado las situaciones o personalidades a las que se homenajea. De lo contrario la música, unida a las imposiciones de los modelos de su pasado histórico, a menudo serán vencidas.

sábado, 20 de febrero de 2021

EXORCISMO DE LA MORAL

 “Tembláis más vosotros al pronunciar la sentencia que yo al recibirla.”

Giordano Bruno


¿Hoy, en este instante existirá alguien en la Tierra a quien se le ocurra orar por algún pecador? Tal vez alguno lo haga como limosna, otro tomará una piedra para llevarla hasta la cima de la montaña para redimirse, para ocultar su pecado sin importar que haya que juzgar al arcángel sin alas. Todos llevamos en los hombros la sentencia, somos culpables desde que nacemos, responsables por tentar a los demonios infractores de la moral o mejor dicho a las dos morales… la moral de los hombres y la moral de los señores como dijo Nietzsche.
El infierno por sentencia será residencia, por sentencia de los hipócritas las tinieblas, eso es lo que desean para Bruno, para el doctor King o Víctor Jara, porque los señores necesitan el exorcismo, el perdón. La suerte está echada desde el inicio de la vida, para unos si… para otros no, porque los apostatas hoy se han vestido del camuflaje de la ética.

lunes, 25 de febrero de 2019

POBRE DEL CANTOR

“Que el canto tiene sentido
Cuando palpita en las venas
Del que morirá cantando
Las verdades verdaderas”

Manifiesto-Víctor Jara


“Pobre del cantor de nuestros días
Que no arriesgue su cuerda por no arriesgar su vida.”

Pobre del Cantor-Pablo Milanés


Carátula del álbum “Pongo en tus manos abiertas” 
de Víctor Jara.


Territorios sonoros y contrapuntos cósmicos.

Una canción se conserva.
Se ha hecho independiente de su modelo,
Del mismo modo que también es independiente del espectador
O del oyente,
O del que siente a posteriori.
Y qué del creador?
Es independiente del creador!
Por la autoposición de lo creado que se conserva en sí.
Un bloque de sensaciones,
Un compuesto de preceptos y afectos.
Los acordes son afectos
No es el arte una representación de la vida?
O de su propia vida?
En todo caso, la vida misma es para el artista el sentido de su obrar,
De su voluntad de poder. 

viernes, 22 de febrero de 2019

EL PATIO 29 - CEMENTERIO GENERAL DE SANTIAGO

“¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! 
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.” 

Víctor Jara

“Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, 
rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, 
equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.” 

Bertolt Brecht



El Patio 29 solía destinarse a la sepultación de indigentes, pacientes psiquiátricos y personas que morían sin ser identificadas (NN). Sin embargo, entre septiembre de 1973 y enero de 1974, sus tumbas se utilizaron para ocultar como NN a víctimas de la represión.

La memoria es uno de los mecanismos de reconstrucción cultural que posibilita entender la gestación de la identidad colectiva.



El cuerpo-muerto ha estado ausente de su contexto: el gobierno chileno ha serializado el Patio 29 y lo ha separado de su condición original: el asesinato. La muerte dada a ciudadanos, por organismos de Estado, con el fin de silenciar y homogeneizar un panorama político agitado por la caída del gobierno de Allende, sigue la misma y acostumbrada línea narrativa de la derecha. Se priva de vida para privatizar la historia.




La historia, la política, el derecho, el recuerdo y el cuerpo se han dado lugar en la institucionalización de lo privado. La individualización de la ciudadanía ha quedado al margen de la ciudad; y la ciudad al margen de su constitución. Los restos que conforman el Patio 29 son cuerpos sin nombre, sin identidad, sin historia, que fueron encontrados en las orillas del río Mapocho, del Canal San Carlos y en otros lugares Públicos. El cuerpo-muerto encontrado-exhibido es el que se degeneró en el campo de lo político, pues es el cuerpo del delito de un aparataje estatal que se cimentó sobre la muerte del padre. Una legislación que se erige sobre el asesinato donde éste no constituye su tabú, sino su agenda política.



Lo desaparecido como la huella de la crueldad, es también lo desaparecido del origen. No de nuestra historia como pueblo Latinoamericano sino como pueblo chileno, como una nación que es capaz de darse nacionalidad, identidad, derechos y ciudadanía política.
En el caso del Patio 29 ya no se trata de buscar a los desaparecidos, porque “lo” desaparecido esta “ahí”: los cuerpos están. Lo que hay que buscar son sus nombres, la singularidad de la historia suprimida por la violencia totalitaria. Así tiene sentido atestiguar el nuevo estado de lo desaparecido: se trata de Desaparecer lo Desaparecido. Esto es la multiplicación de lo ausente como la condición de subsunción de un vacío histórico. No es un vacío como nada, sino que es un vacío con cuerpo; ésta es la condición primordial de “humanidad” que se da luz en la multiplicación de su desaparición. La multiplicación de lo desconocido, lo anónimo y lo sacrificado conforma el tejido político sobre el que se elevan discursos democráticos que prescinden de estas identidades para conformar sus planes de gobierno.



La condición de despojo, de ser un resto mortal, es también la condición de ser sobra y resto; lo que ha quedado de los accidentes, el vestigio del paso del tiempo, el vestigio del botín de los vencedores. El otro lado de la historia es el no-saber, el relato incapaz de reconocerse como tal, ya que éste pertenece a la categorización del vencedor, de aquel que se construye y se sirve del despojo para erigir un monumento, una constitución, una nueva época; una nueva temporalidad.
El asunto asumido como la necesidad de mera “reivindicación sentimental”, es lo que ha hecho que, hoy por hoy, el Patio 29 sea el caso de unos pocos, de los menos, de los afectados y deudos. El resto padece la desafección. El resto, en este caso, no es el cuerpo muerto, aún ciudadano, sino el cuerpo vivo de los ciudadanos que no saben que es hacer ciudadanía.


Este no saber del cuerpo-muerto  va de la mano con el no saber del cuerpo vivo. Y ambas conforman lo que se ha llamado la “memoria de la deuda“. La deuda regresa una y otra vez con más fuerza emocional y violencia. Y regresa precisamente porque no se es capaz de recordarla. Porque no hay como atajarlo en la palabra, ni en el discurso, ni en la historia. Por tanto, no hay cómo impedir la conformación un “hoyo negro” en donde “todo quepa”, donde todo lo imaginable tenga su lugar.
La ciencia ya no va a poder identificarlos; si no puede ella, no puede el sistema judicial, y tampoco el Estado. El poder del Estado está apoyado, entonces, en el poder de la ciencia y en la tecnología como condición de exactitud en el cálculo sobre lo material. El horizonte, luego, de este Estado, no es más que el cálculo aproximado de una teoría que idealiza a su contingencia, a su historia y a su cuerpo político.