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jueves, 27 de julio de 2023

PERDÓNATE

“Al menos no pretendo ser inocente.”

Rafael Reig


Todos nos arrepentimos de algo que hicimos en el pasado o alguna experiencia que no aceptamos del todo, es normal, nos pasa a todos. El problema aparece cuando ese arrepentimiento nos tortura en el presente. Para poder reconciliarnos con nuestro Yo del pasado, tenemos que entender que esas vivencias nos hicieron lo que somos hoy.
Somos seres en desarrollo, estamos en constante cambio, tanto físico como emocional. Nos construimos desde lo más simple hasta lo más complejo. Mi Yo del pasado, forma parte de mi Yo del presente, y mi Yo del futuro está integrado en lo que soy hoy.
Con el Yo emocional tendemos a criticar nuestras habilidades afectivas y emocionales sin tener en cuenta que para aprenderlas fueron necesarios esos momentos, tal vez de "prueba y error". Necesitamos seguir practicando antes de que efectivamente sepamos cómo lidiar con las distintas situaciones que encontraremos.
Por alguna razón creemos que es algo que nos debería salir natural, pero no es así, por lo tanto, pelearnos y reprochamos por no haber sabido hacer o manejar algo, es alejarnos del proceso. Es natural que nuestro Yo del presente sepa mucho más que nuestro Yo del pasado, porque son las experiencias que vivimos lo que nos va moldeando el cómo hacemos las cosas en el presente, no es que antes hayamos sido menos inteligentes, sino que no teníamos la misma cantidad de información para considerar en nuestras deliberaciones. Es imprescindible aceptar y reconocer que nuestro Yo del pasado sintió, actuó y pensó acorde a las herramientas de ese momento. No podemos cambiar el pasado, pero si podemos actuar en el presente para que las cosas sean diferentes en el futuro.



lunes, 25 de marzo de 2019

SHAKESPEARE EL GENIO QUE SEDUCE CON LA PLUMA

“Para engañar al mundo, toma del mundo la apariencia; 
pon una bienvenida en tu mirada y en tus manos y lengua;
 procúrate el inocente aspecto de una flor 
pero sé tú la víbora que oculta.”

Macbeth
William Shakespeare


Hoy terminé de leer Macbeth por segunda vez, nuevamente he quedado petrificado frente a la majestuosidad de Shakespeare. La verdad es que no puedo acallar mi ánimo frente a este tremendo genio.  Por favor, aunque no lean, déjenme vivir este momento de sublime asombro.



 Macbeth es la tragedia más corta de Shakespeare, y cuenta la historia de un valiente general escocés llamado Macbeth, quien recibe una profecía de un trío de brujas, esta es que un día se convertirá en rey de Escocia. Consumido por la ambición y estimulado e incitado por su esposa, Macbeth asesina al rey Duncan y toma el trono para sí mismo. Entonces es atormentado por la culpa y la paranoia, y pronto se convierte en un tirano al verse obligado a cometer cada vez más asesinatos para protegerse de la enemistad y la desconfianza. Por lo tanto, el baño de sangre y la consecuente guerra civil, rápidamente toman a Macbeth y Lady Macbeth hacia los reinos de la arrogancia, la locura y la muerte.

Es increíble cómo el genio de Shakespeare entremezcla virtudes y emociones en una historia llena de verdades.

Arrepentimiento y perdón.
Amistad y falsa amistad.
Consejos y enseñanzas.
Venganza y justicia.
Muerte.
Mentira, engaño y manipulación.
Amor y paz.
Lealtad, honor, conciencia, honradez y fidelidad.
Tristeza, depresión, indignación y pena.
Juventud y amor.
Honor.
Patriotismo.
Sabiduría.
Pesimismo.
Codicia.
Asesinatos.

Una de las cosas grandes de los libros de Shakespeare es que aun de los aspectos negativos se sacan conclusiones con las que uno puede reflexionar, como por ejemplo cuando los personajes malvados siempre sufren su castigo o que hasta la persona más dañina siempre tiene un momento para llegar a arrepentirse por todo lo que ha hecho. Muchas veces he pensado que Shakespeare creaba estas obras y personajes para mostrarle a los espectadores y lectores algunas enseñanzas y moralejas, como por ejemplo las que: la venganza nunca es la solución, piensa antes de actuar, etc. y otras como la de honrar a tu padre y madre, escuchar siempre a los mayores y sabios, aspirar a la justicia y la paz, etc.

A Macbeth lo atormenta la culpa y aun así nunca pierde la humanidad. Qué buena lección para la especie humana.