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viernes, 26 de mayo de 2023

ENCUENTRO SEXUAL

"La relación sexual es darle patadas
en el culo a la muerte mientras cantas."
Charles Bukowski


Si pudiéramos ver el alma de la gente,
tal vez lo pensaríamos dos veces 
antes de acostarnos con una persona.

Los encuentros sexuales son actos sexo-afectivos, no porque necesariamente esté implicado el romanticismo (el amar), sino porque está implicada la proximidad física entre dos sujetos. Esto incluye tener en cuenta que la experiencia erótica no se tiene con un cuerpo como si este fuera objeto, sino con un sujeto que tiene la capacidad de sentir afecto, y viceversa, cuando tenemos experiencias eróticas no solo ponemos en juego el cuerpo, sino que mente y psique también.

Considerando esto, se puede decir que en toda experiencia erótica debiésemos tener en cuenta la responsabilidad de cuidar al otro y a nosotros mismos como sujetos, porque aunque no lo pensemos, nuestras emociones están presentes. No basta con cuidar al cuerpo, tanto el propio como del otro, sino que también hay que cuidar nuestra indefensión psíquica, nuestros afectos, nuestra vulnerabilidad, nuestra humanidad, ¡Claro! porque somos seres humanos.

Los actos sexuales, independientemente de que si estamos considerando el amor, también está presente el afecto. No porque cada vez que tenemos un encuentro sexual (de cualquier tipo), hay amor romántico (amor romántico: amar a la otra persona), sino porque independientemente de que lo estamos haciendo, somos seres mediados permanentemente por la propia afectividad. En otras palabras se podría decir que en los encuentros sexuales, en la experiencia erótica compartida, hay una proximidad con un otro, no únicamente física, sino que también mental (que involucra la psique), simplemente porque no somos cuerpos o psique, sino que somos cuerpo y psique, una unidad. La psique o la mente necesita al cuerpo (al soma) para estar completa y ser quien somos, como el soma necesita a la psique para también serlo. Se involucra todo en la individualidad de la persona y se siente todo en el cuerpo y la mente unidos en el Yo.




miércoles, 3 de noviembre de 2021

EL TEMA DE LA TERNURA

 “La ternura no es un estado permanente, sino un descubrimiento perpetuo que cada uno de nosotros podemos hacer, no a través de la fragilidad de las apariencias o la rutina de las costumbres, sino en una vivencia consciente y completa del presente. La ternura no nace de lo imposible, sino que engendra 
vitalmente lo posible.”
Jacques Salomé

En realidad la ternura es más que esa sensación que nos evoca un cachorro o un niño pequeño, es una dimensión emocional que configura un tipo de lenguaje que se convierte en una apuesta muy rentable para nuestro bienestar psicológico. La ternura es un campo de interés cada vez más emergente, este sentimiento da un colorido especial a nuestras vidas, tanto que podríamos decir que experimentarlo a diario y hacer que los demás también los sientan actúa en nuestra calidad de vida. Gracias a esta dimensión nos conectamos con el registro emocional donde emerge la calma, la positividad y la confianza, en Japón hay un término que explica muy bien esta realidad psicológica “Kawaii”, dicho adjetivo puede traducirse precisamente como algo que evoca ternura, dicha palabra ha generado la producción de infinitos productos como muñecos, ropa, juguetes, lápices, etc.

"En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida."
José Narosky

Jessica Gall Myrick profesora de la Universidad de Indiana en experimentos con gatitos señaló que visualizar elementos donde los gatitos son protagonistas tienen un poder terapéutico en las personas y genera bienestar psicológico a una buena parte de la población. Otro aspecto sobre el tema de la ternura es la emoción que invita al cuidado y al confort, no se trata solo de un sentimiento que evoca el acariciar a un gatito, la ternura es afecto, es empatía, es un acto que se manifiesta a través de la cercanía y que nos permite mostrar a los demás nuestra parte más sensible y dulce dentro del abanico emocional. Que hablemos de amor sin ternura no es amor. La comunicación necesita ternura así como la sexualidad la convivencia y que la situación por donde transiten las personas reconozca ese vínculo como valioso, los niños y los animales tienen el poder de generarnos esa adorable sensación de ternura que tanto nos gusta.


Cuando Freud teorizaba sobre el amor, la imagen del amor era indisociable del amor romántico y en esta imagen se fundían la idealización pasional, el amor y la sexualidad. De este modo, cuando Freud construye la metapsicología del amor (metapsicología se llama a un conjunto de propuestas psicoanalíticas de Sigmund Freud, mayoritariamente describe cómo se organiza y funciona la mente humana) recurre al mito de Narciso -una historia de amor que culmina en muerte- para hablar del amor. La dinámica amorosa se establece en torno de los procesos de idealización y de los intentos de restauración del estado narcísístico. Estar enamorado consiste en un “transbordar de libido narcisista” sobre el objeto, que es elevado a nivel del ideal. El enamoramiento representa una vía inmediata de acceso al ideal y a la omnipotencia narcisista. El investimiento libidinal del objeto amado torna el Yo enamorado frágil y dependiente del amado. El trabajo de idealización otorga al objeto virtudes y perfecciones imaginarias, dejando “ciego” al Yo enamorado. Y en la medida en que el objeto es ubicado en el lugar del ideal, el amante se convierte en un humilde siervo del objeto idealizado. A través de la idealización del objeto de amor, y de la aspiración de unirse a él, el Yo pretende la fusión narcisística, la plenitud. El amor, por su naturaleza narcisista, aspira a un reencuentro con los primeros objetos, perdidos para siempre. El enamoramiento tiene un carácter ilusorio, ya que, por un lado, proyecta en el objeto los propios ideales narcisísticos, atribuyéndole perfecciones inexistentes, y por otro lado, seduce imaginariamente con una completitud irrealizable. De este modo, la metapsicología del amor fundada en el narcisismo enfatiza el carácter imposible e ilusorio de la plena realización amorosa, constituyendo una magistral metáfora de la pasión romántica.

“Había ya gustado anteriormente algunos 
besos y estaba al corriente de las cosas del amor. 
Le gustaba aquel muchacho lleno de
ternura y timidez, y no se esforzaba en disimularlo.”
Bajo la rueda
Hermann Hesse

La teoría freudiana del amor incluye, en 1921, el ingrediente de la ternura, responsable por la persistencia del sentimiento amoroso, más allá de la simple atracción sensual. En Psicología de las masas y análisis del Yo, Freud considera que el estar enamorado es el resultado de la confluencia del amor sensual y de la ternura, y que gracias a la contribución de la corriente tierna, es posible medir el grado de enamoramiento.
En el Apéndice del mismo texto, Freud hace un extenso análisis sobre la noción de ternura como pulsión sexual inhibida en su meta, contrapuesta a la sensualidad, que corresponde a las pulsiones sexuales directas o sin inhibición. Aunque en la Psicología del amor, en 1912, la ternura haya sido considerada como la corriente más antigua, vinculada a los cuidados parentales, Freud retoma en 1921 la noción de ternura esbozada en los Tres Ensayos para una teoría sexual, en que el sentimiento tierno era un derivado de la represión de la sexualidad. Así, en Psicología del amor, Freud consideraba que “De esas dos corrientes (tierna y sensual), la tierna es la más antigua. Proviene de la primera infancia, se ha formado sobre la base de los intereses de la pulsión de autoconservación y se dirige a las personas que integran la familia y a las que tienen a su cargo la crianza del niño".


La persona amada, concluye Freud, es el objeto de las aspiraciones sexuales, enfatizando solo uno de los polos de esta confluencia de afectos. Posteriormente, toda la configuración amorosa edípica sucumbe a la represión, y las aspiraciones sexuales quedarán reprimidas e inconscientes, restando solamente, en relación a los primeros objetos de amor, los lazos de ternura. Así, el sentimiento de ternura provendría de las aspiraciones sexuales incestuosas, constituyendo una pulsión inhibida en su meta, producto de la acción de la represión.

Freud reconocía una mezcla de sentimientos tiernos y deseos sexuales en un momento anterior al drama adípico y a la castración, en el comienzo de las relaciones del infante con las personas encargadas de su cuidado. ¿Cuál sería el origen de la ternura infantil anterior a la castración, si todavía no hubo motivos para la inhibición de la meta sexual? La noción de inhibición supone la existencia de obstáculos que impiden a la pulsión de alcanzar su objetivo de forma directa “encontrando una satisfacción atenuada en actividades o relaciones que pueden ser consideradas como aproximaciones más o menos distantes de la meta primitiva". La inhibición es considerada como un principio de sublimación, porque en ambas la pulsión se aleja del objetivo sexual directo. Pero mientras la sublimación substituye el objetivo sexual por otro socialmente valorizado, la inhibición no abandona totalmente su meta originaria, contentándose con aproximaciones a esta y satisfacciones atenuadas. Por eso, la pulsión inhibida nunca alcanzaría una cabal satisfacción, ya que el placer obtenido sería siempre “menor” o “disminuido” en relación a la satisfacción del objetivo originario.
Freud oscila entre una concepción de ternura como pulsión inhibida, en la descripción de la vida sexual adulta, y una idea de ternura infantil, cuyo origen no podría ser teorizado como inhibición.


Ferenczi, Balint y Winnicott desarrollan una concepción de ternura que no deriva de la inhibición de lo pulsional ni presupone la interdicción de lo sexual.

Sándor Ferenczi creó la noción de lenguaje de la ternura o estadio de la ternura, considerando que niños en este estadio no podrían abstenerse de la ternura, sobre todo materna.
Michael Balint desarrolla la idea de un deseo pasivo de ternura irreductible a lo pulsional, cuya satisfacción genera una sensación de calmo y tranquilo bienestar.
Donald Woods Winnicott aborda la construcción de la capacidad amorosa en un largo proceso de intercambios entre el individuo y el ambiente, teorizando sobre los cuidados amorosos maternos, que permiten la satisfacción de las necesidades psíquicas primarias, propiciando los estados calmos del bebé. Sin desconocer las diferencias teóricas entre los autores, las nociones de “necesidades psíquicas primarias” y “deseo pasivo de ternura”.

Estas necesidades psíquicas, que producen, cuando satisfechas, estados calmos y experiencias de bienestar, podrían ser resignificadas como “necesidad infantil de ternura”, ya que aunque el bebé nada sepa sobre la necesidad que lo aflige, cuando no recibe una adecuada provisión de ternura materna, sufre daños en la constitución de su integración yoica. Esta “necesidad infantil de ternura” deriva de la dependencia del bebé de los cuidados del adulto para su sobrevivencia y su organización psíquica. Así, si tenemos que suponer alguna base para la “necesidad infantil de ternura”, esta no sería la satisfacción de las pulsiones de autoconservación ni la inhibición de las pulsiones sexuales, sino el estado de desamparo. Como dice Freud, el “estado de desamparo produce las primeras situaciones de peligro y crea la necesidad de ser amado, de que el hombre no se librará más".




lunes, 22 de abril de 2019

CRISTO


“Salvator Mundi” de Leonardo da Vinci

“Es posible que bajo la santa fábula 
y el disfraz de Jesús
se oculte uno de los casos más dolorosos 
del martirio de la conciencia del amor,
el martirio del corazón más inocente y mas ávido,
al cual no bastaba ningún amor humano; 
del corazón que deseaba el amor,
que quería ser amado, con dureza, con frenesí,
con terribles explosiones contra los que rechazaban su amor.
Esta es la historia de un pobre ser insatisfecho 
e insaciable en el amor,
de un ser que debió inventar el infierno
 para precipitar en él a los que no querían amarle, 
y que, iluminado por fin sobre el amor de los hombres,
se vio forzado a inventar un Dios que fuese todo amor,
 totalmente “potencialidad de amor”, 
que tuviese piedad del amor humano,
 porque este amor ¡es tan miserable, tan ignorante!
 El que así siente, el que conoce así el amor, busca la muerte.”

Más allá del bien y el mal
Friedrich Nietzsche


Crecí en una familia religiosa, en ese contexto durante mi niñez por momentos los típicos “rituales” religiosos me parecían insoportables. Siempre me ha llamado la atención el pseudo fanatismo y el fanatismo “ortodoxo” que generan las religiones en una gran cantidad de personas. Sin excepción todas ellas me parecían y parecen extremadamente mundanas, dirigidas más por pasiones humanas que por un ideal divino, contradicción vital a mi entender y en particular a mis diez años muy poco por hacer o decidir.
Generalmente los niños no piensan en la muerte a esa edad y menos en lo divino. Ante esa realidad, siempre postergué lo espiritual por el conocimiento concreto, así fue como encontré en la biblioteca de un tío algunos autores que me dejaron asombrado; Epicuro, Aristóteles... “la luz griega”. Posteriormente apareció Spinoza, Marx, Freud, Camus y así fue como de alguna manera “la cólera de los apostatas” también me formó.

Desde entonces evité el contacto con los Evangelios, el Corán y otros textos religiosos para devotos. La vida misma me puso sobre los rieles de la mesura; los grandes dolores, las decepciones, las alegrías, la política y mi personal visión de la civilización, hizo que me reconciliara con la necesidad de infancia, más que nada con la moral que con ella es solidaria y sobre todo conmigo mismo.

Y así aparece Cristo o por lo menos la imagen que de Él necesitaba. Un hombre dulce y libre, que prefería el amor al poder, y que por ello estuvo dispuesto a morir. En este sentido el historiador Flavio Josefo me proporcionó la certeza de su existencia.  
Acerca del Cristo histórico no sé más que cualquiera, casi nada. Pero felizmente muy niño me “topé” con un tipo llamado Baruch Spinoza del cual aprendí el “Cristo de Spinoza” el niño desnudo entre el buey y el asno, el espíritu crucificado entre dos ladrones. Este es entonces el Cristo de todo el mundo, la cuna, el calvario, el de los niños y las leyendas, liberado de las religiones, que no promete otra cosa que la que prometieron los mismos griegos, como los verdaderos maestros, y no otro Reino, solo este donde ya estamos.
Este Cristo heterodoxo, tal vez solo inventado por mí y para mí, pone fin a toda religión. No hay panteísmo en este Cristo, no hay adoración de la naturaleza ni idolatría de lo real e irreal. El mundo está sometido a la fuerza, al poder, a la violencia. La naturaleza es salvaje, injusta, indiferente. Las Bienaventuranzas, la parábola del hijo pródigo, la del buen samaritano, el relato de la mujer adúltera, el llanto desgarrado frente al sepulcro de Lázaro, la angustia en Getsemaní dicen lo esencial: Cristo, maestro dulce y humilde de corazón, que reemplazó el amor a la Ley por la ley del amor, que hizo del amor el único absoluto, el único mandamiento o por lo menos el que justifica a todos los demás.

¿Qué importan los sacramentos?
¿Los ritos y las asistencias a misas o reuniones?
¿Qué importan las prohibiciones alimenticias?
“No se trata de lo puro o lo impuro, se trata de amor y perdón” dice Gérard Bessière.

A mi modo de ver, el verdadero mensaje es que el amor vale más que toda religión.
El amor es la única religión.



jueves, 4 de abril de 2019

RACISMO

"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas"
Albert Camus


"No soy negro, soy hombre"
Martin Luther King 


"Al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”
Martin Luther King 


Últimamente hemos sido testigos de diversas conductas racistas en el país (Chile), ejemplos hay muchos, van desde simples malas palabras a situaciones extremadamente agresivas con lamentables resultados.

El tema es complejo y visto a la rápida pareciera inherente a la especie. Existen muchas causas, comerciales, políticas, laborales, etc. Todas razones que repercuten en acciones enmascaradas tras variadas formas de representación del racismo.



Conductas individuales
Se habla de la empatía como la gran solución a muchos de los problemas sociológicos de nuestra época (incluyendo el racismo) sin embargo la historia ha seguido mirando la barbarie sin que se haya superado en lo más mínimo a través de los años; la crueldad y la ambición de la especie humana sobre la misma especie humana. 
Los humanos somos así, si bien la empatía, el amor, la compasión, la caridad son emociones importantísimas, también nos obliga a ser críticos, porque la conciencia humana hasta hoy solo no ha sido eficaz, sino que también se ha transformado en un espectador o administrador parcial de la ética y más aún, diría que de la moral.

De las emociones, la empatía y la compasión son uno de los rasgos humanos más importantes, pero si bien podemos ser sumisos y buenos, también podemos ser altaneros y agresivos. Éstas emociones son llamadas emociones destructivas. En este contexto si bien los hombres poseemos la capacidad de sentir emociones, no todas están en el mismo nivel, ni son comparables entre ellas. Las hay primarias, secundarias y otras son mezclas entre ellas o mezclas de mezclas.


Emociones  destructivas
Entre todas las emociones, la ira y la intolerancia ocupan un papel predominante, son potentes y se denominan emociones destructivas. Pero aun así, entre ambas la ira tiene por lo menos un "mejor diagnóstico" para su manejo. 

La ira se manifiesta de manera incipiente al principio, y alcanza rápidamente el punto máximo hasta decaer nuevamente, si se graficara la curva de la ira y fijáramos el  inicio en la intersección de los ejes (“x” e “y”) veríamos que si bien inicia en cero, alcanza rápidamente el punto máximo (peak de la curva) y nuevamente decae. Lo malo es que es una expresión de suma violencia donde no se miden consecuencias. Lo bueno es que dura muy poco, aunque depende de cada persona, no es mas de unos minutos, de acá el sabio dicho que dice que antes de ponerte iracundo cuentes hasta diez, porque una vez superado el pasaje sin dejarse llevar, se puede tener mayor control y no caer en excesos.


Curva fases de la ira
Intolerancia
Los seres humanos no andamos en nuestra vida permanente con ira o rabia, pero la intolerancia no es así, en este contexto es peor que la ira, porque un intolerante puede vivir siéndolo toda la vida, ahí está la diferencia y lo grave.

En el libro Emociones Destructivas, escrito por Francisco Varela y Daniel Goleman, aconsejan promover un ramo de empatía en la enseñanza primaria, concursos de debate a nivel de enseñanza básica y media, y por otro lado limitar al máximo los indicios de emociones destructivas, de modo de empeñarse en castrarlas desde su inicio, al punto de no promover siquiera los chistes de intolerancia, xenofobia o bullying.

El racismo es uno de los aspectos más fuertemente vinculado a la intolerancia, pero aún más; el peligro no radica solo en eso, la intolerancia y el racismo son como una verdadera pandemia, está demostrado que se  contagia rápidamente en las sociedades rebaño, si eres un racista incipiente no dudarás en sumarte al rebaño (tema conocido en los estudios de psicología de masas). 
La intolerancia espera hasta cuándo puede evidenciarse, vive en la mente de los intolerantes. Nadie anda por la vida diciendo "soy intolerante" o "soy racista" o "soy homofóbico" o "xenófobo", etc. Pero al menor indicio, el intolerante se mostrará en cualquier faceta.

El clásico ejemplo es el de la Alemania nazi, donde desde 1914 ya se vislumbra la intolerancia racista hasta despercudirse de los ropajes políticos y someterse al absolutismo fascista. El racismo corroyó en la segunda guerra a tal punto la conciencia de los alemanes que naturalizó el desprecio y la valoración de los seres humanos solo por su origen étnico. 
Cuando estás feliz, esa emoción es tuya y solo tuya, cuando sientes ira pasa igual, la emoción es tuya hasta que se termina porque nadie vive con ira permanente todos los días de la vida, pero no es el caso de la intolerancia, puedes vivir toda tu vida siéndolo.

Estas conductas si bien tienen una condena social, son pocos los que están en conocimiento del daño que conllevan en sí. El investigador John Kekes hace un descarnado análisis a la intolerancia en su libro Las raíces del Mal.
En uno de los cinco capítulos relata el caso del comandante nazi Franz Stangl, quién estuvo a cargo del campo de exterminio llamado Treblinka, ubicado en Polonia. Este alto oficial vestía uniforme de color blanco y su casa estaba ubicada a 30 mt. del campo de exterminio, hizo abrir una gran ventana en el comedor de su casa para poder mirar el campo mientras almorzaba con su familia, daba sus caminatas diarias por el campo de exterminio acompañado de la mano de su hija de cinco años vestida también de blanco.
El campo de Treblinka fue uno de los dos campos de exterminio donde se exterminó al mayor número de prisioneros y se realizó también la mayor cantidad experimentos médicos. Una vez terminada la guerra Stangl fue juzgado y condenado. En este estado Kekes lo visitó en la cárcel solo dos meses antes de su fallecimiento a causa de una enfermedad terminal, sabiendo esto Stangl nunca mostró algún arrepentimiento por lo hecho. Siempre su excusa fue que “cumplió órdenes y en ese sentido fue un buen oficial.”

Al respecto agrega Kekes: Nunca el comandante Stangl mostró arrepiento, sino que se escondió bajo el pretexto de que un buen militar siempre acata órdenes, lo que omitió Stangl fue que antes que él, hubo 11 oficiales que no aceptaron el cargo y varios de esos oficiales fueron asesinados por el mismo régimen nazi.

El racismo siempre busca prolongarse con otras excusas, tentáculos bárbaros directo a las conciencias, pero con un origen claro y evidente... la intolerancia. Los extranjeros nos quitan el trabajo, son delincuentes, son sucios, son bulliciosos, etc. todas razones que por sí mismas se desarman como racimo de uvas, pero sí representan la bandera racista, intolerante llena de odio.
En la Alemana nazi, el problema no fueron solamente los judíos, antes de ellos habían ocupado los mismos campos de exterminio los comunistas, los gitanos, los enfermos mentales, las personas mutiladas, los intelectuales, los escritores, los polacos, y cuánto opositor había, etc. Todo el que no se ajustará al estándar racial de la raza pura y superior. 

Kekes escribe: todos aquellos que desempeñaron un papel en el drama se creían motivados por impulsos patrióticos y altruistas. Todos podían dar más valor a sus buenas intenciones que a la vida humana. Se instruyó a los ejecutores que asesinaran a dos o tres judíos con una misma bala, juntos; cabeza con cabeza, así se ahorraba decían, y si eras negro no merecías el gasto de una bala, se instruyó asesinar a esos seres humanos solo con machetes o golpes en la cabeza.
Refiriéndose al comandante Stangl señala, su descontrolada pasión no le permitió ver los simples requisitos de la razón y la moral y lo llevó a decapitar, ahogar, enterrar y destripar vivas a miles de personas simplemente porque sospechaba que podían no estar de acuerdo con las visiones a las que se aferraba.

Nadie (o la gran mayoría) dice a viva voz "soy racista", sino que es una excusa solapada, total cualquier motivo siempre será válido para promover el odio.


viernes, 29 de marzo de 2019

AMOR AMANTE

“Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.” 

Cien sonetos de amor
Pablo Neruda




Tal vez, en parte el amor sea peligroso, ya que nubla la racionalidad. Aunque se justifique por los instintos primarios de la supervivencia de la raza humana, no deja de incapacitar la realidad. Si no fuera así ¿cómo entonces las personas permiten que algo tan puramente comercial y mundano como el día de San Valentín esté relacionado con algo tan profundo como el amor?

¿Quién puede decir que nunca haya amado? Casi con toda seguridad se puede afirmar que nadie, ya que al parecer el animal humano es dependiente del amor. Evidentemente esta realidad es distinta para cada persona, y cada uno lo vive a su manera.
Para unos es algo bueno, que da sentido a sus vidas, que les ayuda. Otros creen que es un rompedero de cabeza, que les trae disgustos y desilusiones. Incluso hay quienes piensan que es algo inexistente, una tontería que no sirve para nada. Pero lo concreto es que para haberse inclinado por una u otra opción, previamente lo han tenido que experimentar. Aquellos que se sienten enamorados, a veces hacen cosas inimaginables, y dicen que el amor puede con todo; con la distancia, con cualquier problema, que no hay edad para experimentarlo.

La acción del amor se divide en dos grandes momentos, uno pasivo y después otro activo. El primero es designado tradicionalmente como un evento más irracional y animal, donde la psique al parecer padece una misteriosa atracción hacia un ser definido.
El segundo tiene un carácter más humano, dicho simplemente: estar enamorado. De este modo, el amor se convierte en una relación ética en que los amados se mueven en función del otro que tiene el rol de motivador y receptor. Los amantes actúan como generadores de dones y también como fines en sí mismos, pues su ser es el que impulsa el actuar del otro. Aquí es donde entra la reciprocidad, porque ambos quieren mantener el bienestar del otro. Ya que si no fuera así, el amor no sería tal, se perdería la relación ética, pensando en que lo ético implica un otro, al que debo tener en cuenta al actuar y considerar los límites que determinan su persona. Un amor que no cumple esa premisa ética de reciprocidad entre los amantes, sólo puede ser denominado lujuria, debido a que no tienen un receptor ajeno, sino sólo uno interno. Y es importante porque hace cabida al amor erótico.

lunes, 25 de marzo de 2019

ESTUVE DE PASO EN EL INFIERNO VERDE

“El más grande engaño del diablo es hacer creer a la gente que no existe”



Y ahí vi jardines… muchos jardines, árboles, gentes caminando, pisos de baldosas rojas, tierra. Futuros economistas, directores de empresas, médicos, abogados, ingenieros, la crema de la crema chilena. Ahí entendí que por ese infierno pasaron los que se coluden, los que gobiernan en el salvajismo hipócrita deshumanizado, los insensibles, los miserables, los manipuladores, los amantes del poder, los ególatras. 
Y pensé en silencio.
Y soporté hasta enfermarme.
Después de peregrinar por los “túneles calurosos y subterráneos” decidí que si ponía solo un poco de benevolencia a mi ser, solo un poco; podría esconderme y dejar que la “ballena me tragara” para ser vomitado en otros lugares, en el remanso que me regala mi madre, los pocos o los muy pocos que sinceramente me aman.
El amor de ellos me liberó.

domingo, 24 de marzo de 2019

EL AMANTE CONSCIENTE

“Ardía en sus ojos una tal sonrisa, que pensé con los míos llegar al fondo 
de mi beatitud y de mi paraíso”

Estudios sobre el amor
José Ortega y Gasset


El amor consciente en su estado desarrollado es el deseo de que el objeto llegue a alcanzar su propia perfección innata, sean cuales fueran las consecuencias para el amante mismo.
¿Qué importo yo, con tal de que ella alcance su perfecto desarrollo? dice el amante consciente.
El amor consciente engendra amor consciente. Es raro entre los seres porque rara vez se concibe la perfección como la meta justa del amor.

martes, 12 de febrero de 2019

LETRAS NOCTURNAS

“El dolor no desaparece. Simplemente le haces sitio”

Laurie Holden


“Ardía en sus ojos una tal sonrisa, 
que pensé con los míos llegar al fondo de mi beatitud 
y de mi paraíso”

José Ortega y Gasset - Estudios sobre el amor


Nocturno Uno
Nocturno, casi eterno
Déjate acariciar
La brisa canta con hojas, con ramas,
Siente el cuerpo fundirse en la noche
Eres noche, noche
Nada puede entristecerte o lastimarte
Descansa de ser hombre.


Nocturno Dos
¿Es real esto que veo?
toda la madrugada esperé despertarme,
me pellizqué, me di un baño con agua fría y nada...
sigo acá.
¿Cómo se atreve el encierro a abandonarme así?



Nocturno Tres
Nace de mis propias vísceras el ácido necesario que crea mis anticuerpos. El silencio asienta todo, las palabras se escuchan todas bonitas y correctas.  No sé si algún día podrá el niño cabezón y acomodado poder escribir sus letras, si a las delicias de este mundo fácilmente ya ha accedido. Le falta el amor, dice la abuela desde el olvido, el amor le hará pecar y sentir el placer de pecar y de entregarse a cuestiones misteriosas.
Al final todo es insignificante, mis puntos de vista están sujetos a la posición de mi perspectiva personal  y no puedo negarme a deslizar de lado, al frente y detrás para adentro.
Como pues puedo armar un discurso así, textual como ellos quieren, si siempre se está en constante revuelta. Como pues serle servil a la regla del manual para ser historia, si no puedo detenerme y hacer de cirquero ambulante evangelizando mis cuestiones ya abandonadas.


Nocturno Cuatro
El amor consciente en su estado desarrollado es el deseo de que el objeto llegue a alcanzar su propia perfección innata, sean cuales fueran las consecuencias para el amante mismo. ¿Qué importo yo, con tal de que ella alcance su perfecto desarrollo? dice el amante consciente.
El amor consciente engendra amor consciente. Es raro entre los seres porque rara vez se concibe la perfección como la meta justa del amor.

lunes, 30 de julio de 2018

PARA MÍ ES EL JUGLAR MÁS JOVEN DEL MUNDO


Demasiado amor en un solo instante, dónde podré guardarlo si no es en cada segundo de vida.

Tiene 7 meses y con sólo su mirada me encanta, quedo inmóvil, alucinado como una cobra, ningún “chimpancé sapeins de corbata” ni otro primate ha logrado jamás esta hazaña semejante conmigo. En su magia no hay palabras, sólo gestos y emoción. Es un ilusionista consumado. Exhibe ante él sus mejores encantos, su mirada, el brillo de sus ojos,  su sonrisa fascinante. No pronuncia palabras, pero con su silencio dice más que cualquiera.
Demasiado amor en un solo instante, dónde podré guardarlo si no es en cada segundo de vida.