lunes, 16 de marzo de 2020

LA MODA


“La moda consistiría tanto en lo que distingue como en lo que asemeja: 
participación en un valor superior, pertenencia a un grupo de escogidos, etc.
Ello es concebible, después de todo pero insisto en preguntarme
por qué tantas personas se enorgullecen de exhibir carteras
que llevan el monograma del fabricante.
Admito que atribuyamos importancia a tener iníciales
en los objetos a los que somos afectos (camisas, valijas, servilletas, etc.)
¿Pero por qué las iníciales de un proveedor?
En verdad no lo entiendo.”
Pensar v/sClasificar-1985
Georges Perec


"Y sin duda nuestro tiempo prefiere la imagen a la cosa,
la copia al original, la representación a la realidad,
la apariencia al ser, lo que es sagrado para él no es sino la ilusión,
pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún:
lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad
y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo
de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado”
Feuerbach
La esencia del Cristianismo.


LA MODA
La moda es una de las manifestaciones características de la sociedad de consumo. Los cambios de modelos en el vestir y en los complementos fuerzan a los ciudadanos que quieren seguir las tendencias del momento a consumir los nuevos productos. Por ejemplo los adolescentes no son ajenos a ella y existen una gran abundancia de tiendas que exhiben modelos asequibles y variados que ellos ansían y compran. Para los adolescentes el tipo de ropa o el disponer de una determinada tecnología puede significar el pertenecer e interactuar o no con un grupo social. El no poder disfrutar de los medios de sus pares es causa de frustración sobre todo en las primeras fases de la adolescencia en donde se sienten más inseguros e influenciables. Aparte de la moda en el vestir algunas actividades derivadas del uso de los medios de comunicación social como celulares, internet, etc. generan modas que en algún caso pueden suponer riesgos para los adolescentes como el “bulling” o “grooming”. 


“El que en la moda ve solo moda es un necio”
 Balzac


Desde tiempos antiguos, la vestimenta se ha constituido como una de las necesidades fundamentales del hombre junto con el alimento y la vivienda. Si bien en sus orígenes estaba relacionada con la necesidad de hacer frente a las inclemencias climáticas, nunca en menor medida la vestimenta ha dejado de funcionar como un signo más, propio a costumbres de tribus y convenciones de la sociedad. Es así que desde hace muchos años que la indumentaria ha estado asociada al fenómeno de la moda; moda como aquello que cambia constantemente y que funciona como un dispositivo altamente complejo de significación y de poder simbólico dentro de una sociedad.


“La moda comienza y termina siempre por 
las dos cosas que más aborrece: 
la singularidad y la vulgaridad.”
William Hazlitt


Aunque existen varias aéreas y definiciones donde tiene importancia “la moda” (en matemática por ejemplo), en este texto haré referencia a la definición tradicional vista como la industria encargada de idear, materializar y comercializar prendas de vestir con un significado cultural aceptado, tratando de extrapolarla para que represente las corrientes que implican patrones de comportamiento populares dentro de grupos sociales que pueden lograr una diferenciación significativa en comparación con las costumbres de otros conjunto de personas. Sin embargo, la conducta y razonamiento de ciertos individuos puede estar vinculada a las que fueron establecidas en épocas anteriores o países que conservan una cultura con peculiaridades únicas. El origen etimológico de la palabra moda se encuentra en el vocablo francés “mode”, que su vez se origina del latín “modus” (medida).


“El cambio de moda es el impuesto 
que la industria del pobre carga 
sobre la vanidad del rico.”
Nicolás Sebastien 
Roch Chamfort

“Después de todo, ¿qué es la moda?
 Desde el punto de vista artístico una forma 
de fealdad tan intolerable que nos vemos 
obligados a cambiarla cada seis meses.”
Oscar Wilde


La teoría económica clásica ha considerado el comportamiento Irracional como irrelevante en el ámbito de su investigación. Sin embargo, la evidencia Indica que el ser humano no actúa siempre guiado por criterios racionales y es propenso a cometer errores. Nuestros deseos, valores, miedos, prejuicios o afectos, por ejemplo, influyen claramente en nuestra valoración y juicio como en nuestra toma de decisiones. Ya sea al comprar un despertador o solicitar una hipoteca, todos nos desviamos de lo preestablecido por la racionalidad y así nos entregamos para ser asumidos por los economistas.


“Todos se pusieron allí de monumentos, 
y allí se quedaron sin moverse.
Luego llegó la nueva moda y
todos comenzaron a temblar de nuevo.”
Elias Canetti


Entendemos como estar de moda cuando algo se usa o estila. Las definiciones son algo neutras pero las modas no solo aparecen en el terreno del vestir sino también en otro tipo de actividades como puede ser el juego, el uso de la tecnología y determinadas actividades lúdicas o no lúdicas, por lo tanto también de este tipo de actividades se pueden dar en la conducta. La moda ejerce un efecto homogeneizador. Aunque la RAE habla de uso, modo o “costumbre”, la costumbre es justamente aquello que aparece como más estable en el tiempo: Hábito, modo habitual de obrar o proceder establecido por tradición o por repetición de los mismos actos y que puede llegar a adquirir fuerza de precepto.


“No puedo y no voy a cortar mi conciencia 
para adaptarla a las modas de este año.”
Lillian Hellman 
  

Ir a la moda es un modo de estar integrado en un grupo de iguales. Pero es también una típica manifestación de una sociedad consumista. El mundo de “La Moda” funciona por otra parte como un potente lobby que mediante el cambio en los diseños de ropa y accesorios sobre todo, obliga al ciudadano a renovar continuamente el vestuario; es pues una típica manifestación de la sociedad de consumo. Es fácil comprender que, a la vez, es un factor de distinción social: estás a la moda o “demodé”. Los que venden moda lo saben bien y los logos de sus marcas aparecen ostentosos en sus ropas o accesorios, bolsos, zapatos, cinturones, gafas, etc. Si llevas un bolso Louis Vuitton se te atribuye un poder económico elevado en comparación con el bolso comprado en el “persa Bio Bio”. Los grupos etarios son susceptibles de ser influidos por los vaivenes de la moda y valoran la calidad que se le supone a determinadas marcas ya sea de ropa o de móviles y eso termina generando la demanda.
La conclusión es que la moda influye en el comportamiento: hay que estar atento; la pertenencia al grupo exige estar a tono con la norma general. Estar a la moda es estar dentro de la mayoría del grupo y eso genera tranquilidad y sentimiento de aceptación. El adolescente por ejemplo es muy estricto en esto y no suele ser extravagante, lucha por desarrollar su identidad y su aspecto.


“Para convencerse de que resulta ridículo tomar la moda
 como principio de conducta, 
basta mirar algunos retratos antiguos.”
San Josemaría Escrivá De Balaguer 


Medios y sexualidad 
Los escolares y adolescentes entre los 8 y 18 años se pasan más de 7 horas y media al día usando teléfono, ordenadores, televisión y otros artefactos electrónicos cuando hace 5 años el no de horas era menor de seis horas y media. Si se añade el tiempo adicional que invierten en mandar textos, hablar por móvil, ponerse al día en Facebook etc. la media puede llegar a más de 10 horas. Los medios de comunicación y las redes sociales son instrumentos claves en la creación de “modas”; el ejemplo de Facebook es paradigmático, los propios jóvenes muestran sus gustos, apetencias e ilusiones y los expertos en Marketing recogen esa información ¡gratis! para dirigir la producción de artículos cuyo destino son esos adolescentes. Se logra así la personalización del producto de modo que el futuro comprador no podrá resistirse a su oferta. Mientras, los gobiernos recortan en Educación y becas para conseguir la mayor cantidad de masa acrítica que es más susceptible de ser manipulada. 


“La mucha luz como la poca luz no nos dejan ver”
M. Benedetti 


Sociedad de la comunicación 
Nunca antes en la historia del hombre hubo tal cantidad de información accesible a la casi totalidad de la población, y no solo en los países desarrollados sino también en los en vías de desarrollo creando un a información global. Internet cambió totalmente el acceso a la información limitada anteriormente a los medios tradicionales, prensa, radio y televisión, una información considerada “profesional” con sus agencias de noticias, sus periodistas y sus redactores. Sin negar la manipulación a que la información puede ser sometida, se espera de estos medios veracidad y se aceptan con un bajo nivel de cuestionamiento.


Compra ahora paga más tarde
La sociedad de consumo 
Actualmente la estrategia del poder financiero y de las multinacionales que es ya más poderoso que el poder político es hacer que la gente que desee tener cosas las tenga ya! e inmediatamente ofrecerle, en una especie de vorágine la última novedad que el consumidor está esperando y que sustituirá rápidamente lo que acaba de comprar. En algunas tiendas de ropa los modelos cambian rápidamente y no se repiten: si un vestido le gusta a una mujer tendrá que comprarlo ya (ahora), mañana será tarde. Este tipo de estrategias hace que el cliente compre aun cuando en ese momento no pueda disponer de dinero. 
Cuando J. Elzo habla de persona “presentista”: lo quiero y lo quiero ahora, está mostrando una conducta que reproduce el estilo de vida de muchos adultos, algunos padres dan a sus hijos cualquier cosa que deseen. Y las multinacionales saben muy bien que los niños y adolescentes son un mercado potencial impresionante. 
La moda es una forma de consumo muy popular hoy día popular, nada que ver con los desfiles de alta costura. Hoy las empresas de ropa tienen a cientos de diseñadores que producen modelos de bajo costo apropiados para los adolescentes y jóvenes, que pueden permitirse cambiar de modelo con relativa frecuencia. 
El eslogan “compre ahora pague mañana” es paradigmático de la sociedad volcada en el consumo; el crédito, la tarjeta con su mágica, inmediata e invisible operatividad vacía los bolsillos de los ciudadanos en una especie de inconsciente orgía de compra, acumulación de productos y de deuda que quizás no podrán pagar. 


Bibliografía:

Escobar, Daniela - Una mirada crítica hacia la moda: observar para construir.

Camilo Retana - Las artimañas de la moda: hacia un análisis del disciplinamiento del vestido
 (Universidad de Costa Rica)

Alison Lurie
Eric Hobsbawm
Gilles Lipovetsky
Judith Butler
Pierre Bourdieu
5 autores contemporáneos para entender la moda





miércoles, 4 de marzo de 2020

EL MIEDO COMO HERRAMIENTA POLÍTICA

“Habitamos un mundo gobernado por el miedo, 
el miedo manda, el poder come miedo,
¿qué sería del poder sin el miedo? 
Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse”.
Eduardo Galeano

Quienes instauran el terror no son los débiles, 
no son aquellos que a él se encuentran sometidos
 sino los violentos, quienes, con su poder,
 crean la situación concreta en la que se generan los
 "abandonados de la vida", los desharrapados del mundo. 
Pedagogía del oprimido
Paulo Freire


El miedo es una perturbación angustiosa del ánimo por la percepción del individuo sobre un riesgo o daño real o imaginario, el mismo que tiene un efecto en su conducta y sus sentimientos. Tener miedo resulta algo normal en el ser humano. De hecho, el miedo es la forma más común de organización del cerebro primario de los seres vivos. Se trata de un esquema orgánico de supervivencia, que se encuentra en la mente del individuo. Es una advertencia emocional de que se aproxima algún daño, sea este real o ficticio. De esta forma, el miedo es una emoción que sirve para iniciar el escape y/o evitar los peligros y amenazas, reales o irreales, para asegurar la supervivencia.
Además, el miedo como emoción humana es omnipresente y está muy arraigado entre la gente. Desde la antigüedad, el miedo se ha usado como instrumento de control, dominación y movilización política por parte de las élites y grupos gobernantes.

Primero, fue el miedo a la furia de los dioses.
A la ira de la naturaleza y las pestes por las destrucciones y cataclismos generados.
Después, fue el miedo a las guerras producidas por la disputa de los imperios por territorios y riquezas, ante los efectos devastadores que las confrontaciones bélicas generaban. En tiempos más modernos, bajo regímenes autoritarios y totalitarios, fue el miedo al comunismo, al militarismo y a los gobernantes tiranos, quienes se legitimaban en el poder por el uso de la fuerza y la instauración de una política del terror hacia sus opositores.

Hoy, bajo sistemas democráticos, es el miedo a la criminalidad y la violencia, al narcotráfico, a la debacle económica, a la pobreza, a los radicalismos y al terrorismo, entre otros. Ahora bien, la construcción y el ejercicio del poder político se sustentan, en parte, con base en la movilización de las emociones y sentimientos del ser humano. Ya no se apela a la razón, sino al sentimiento y la emoción de la gente. En este estratagema, el miedo, este verdugo de la creatividad y la libertad social, se ha instituido como un instrumento paradigmático de la política, usado por igual, bajo regímenes tanto autoritarios y totalitarios, como democráticos, ya que el miedo es un instrumento ejemplar de represión, tanto a nivel público como individual.
De esta forma, el miedo se ha constituido como una de las políticas de Estado y como instrumento de control y dominación, generando un pueblo atemorizado, indignado y fastidiado. Ante un mundo con más violencia y mayor criminalidad, aumenta más el miedo de los ciudadanos ante la impotencia y la frustración. Desde la perspectiva psicológica, el miedo es considerado como una de las más antiguas emociones humanas y un factor motivacional, que genera diferentes reacciones psíquicas y conductuales que afectan al sujeto, inhibiéndolo o provocando distintas reacciones.

Marco Tulio Cicerón consideraba que todo mundo se mantiene en un estado de miedo constante y que “el hombre moldea su comportamiento ya sea por la ignominia, la esperanza o por el miedo”. También Jean Paul Sartre señalaba que “el hombre es, a la vez, miedo y angustia”. Finalmente, el ministro de propaganda de Hitler, Joseph Gobbels, solía decir “que muchos tienen un precio y los otros miedo”, entronizando el soborno y el terror como política de persuasión nazi.

Otros autores
El miedo como instrumento de la política, ha sido estudiado por diferentes teóricos del poder. Por ejemplo:
Hobbes consideraba que “la sociedad está fundada sobre el miedo y que sin miedo no habría política”. De hecho, Hobbes consideraba que “la política es una respuesta al miedo”.
Por su parte, Maquiavelo, en el siglo XVI, consideraba que “el miedo es un determinante substancial del comportamiento del ser humano”. De ahí que haya aconsejado que es más importante ser temido que ser amado. La política es un campo en la que el miedo siempre está presente, en sus diferentes manifestaciones, niveles y usos, afectando a diversos grupos e individuos, ya que puede dar lugar a distintas acciones conductuales y/o a diversas formas de acción evitativas.
De acuerdo con Claudia Hilb, en la relación entre miedo y política se pueden encontrar dos corrientes teóricas centrales: la hobbesiana, que entiende la política como una respuesta al miedo y la otra próxima a Montesquieu, en la que el orden es sinónimo de seguridad. Esta autora afirma que el miedo parece ser el principio de acción que da forma al vínculo político de las “democracias reales contemporáneas”; es decir, de acuerdo a su concepción, el miedo genera y muchas veces, condiciona o modela, el comportamiento político de los individuos, por lo que es utilizado como estratagema para alcanzar ciertos propósitos, algunas veces perversos, en las democracias modernas. El miedo parece ser el principio de acción que da forma al vínculo político de las “democracias reales contemporáneas”; es decir, de acuerdo a su concepción, el miedo genera y muchas veces, condiciona o modela, el comportamiento político de los individuos, por lo que es utilizado como estratagema para alcanzar ciertos propósitos, algunas veces perversos, en las democracias modernas.

El miedo como herramienta política
El miedo es un gran movilizador de emociones, generando ciertos efectos en la conducta de los individuos, por eso ha sido utilizado exitosamente durante muchos años por los políticos. Mira y López, señalan que el miedo es un testimonio emocional que genera efectos concretos en la conducta del hombre. Por su parte. El miedo genera lucha o fuga, en donde algunos casos, impera el combate y en otros, prima el escape o la huida. En otras palabras, si el miedo genera efectos e incide en la conducta y comportamiento de la gente, entonces la clase política acude a este artilugio como estrategia para tratar de mantener o alcanzar el poder. De esta forma, el miedo se convierte en la estrategia central para tratar de convencer a las multitudes de que sus adversarios representan ciertos riesgos y pueden generarles distintos daños y perjuicios. Debido a esta influencia, el miedo ha sido una estrategia antiquísima, relativamente eficaz, usada en la política por distintos líderes y partidos de diferente impronta ideológica, ya que lo mismo lo han utilizado los gobiernos tanto de izquierda como de derecha, como partidos liberales, demócratas o republicanos. La usó Margaret Tatcher en la Gran Bretaña, Ronald Reagan en los Estados Unidos de Norteamérica, el PRI en su época de partido hegemónico de Estado y lo utiliza, también Fidel Castro en Cuba u Ollanta Humala en Perú.

El miedo como estrategia electoral
Desde tiempos inmemorables, la creación de miedo entre la población, con fines de control y disuasión, ha sido una estrategia muy común usada en la política. Lo mismo ha sido utilizado en sistemas políticos autoritarios, totalitarios o democráticos. En el pasado, la usaron los romanos, tanto para cohesionar a sus ejércitos ante el peligro de la división interna que los hacía vulnerables o para atemorizar a sus enemigos. Napoleón acudió a la estrategia de simulación de “miedo” para engañar y hacer creer a sus adversarios de su supuesta debilidad militar, lo cual fue utilizado como estrategia de guerra. Después, los usaron los grandes dictadores como Hitler, Mussolini, Stalin y Franco para atemorizar a la población e imponer sus decisiones e intereses. Actualmente, bajo sistemas democráticos modernos, se acude también, al artilugio del miedo para ganar votos y acceder a puestos de elección popular. En el 2004, por ejemplo, George W. Bush lo usó como estrategia central de campaña para ganar la elección presidencial en los Estados Unidos de Norteamérica y reelegirse por cuatros años más. Como instrumento de control, el miedo es una estrategia muy antigua, utilizada no solo por políticos sino también por las diferentes religiones, creando distintos y perniciosos “diablos apocalípticos”, de quienes ellos aseguran dar protección o salvación. De esta forma, han logrado afianzar la religiosidad de millones de individuos.

En América latina
Bajo los regímenes dictatoriales del siglo pasado, se impulsó el miedo como política de Estado, para controlar y embelesar a la población. De esta forma, se realizaron verdaderas campañas de terror para hacer que la población se atemorizará a través de diferentes amenazas y hechos represivos. Su propósito fue influir o determinar la conducta política de las masas mediante amenazas explícitas o implícitas y actos de terror, como las detenciones, las desapariciones y los asesinatos de luchadores sociales. En los últimos años, las estrategias del miedo han sido utilizadas en la región, principalmente por la derecha, para tratar de evitar, muchas veces sin éxito, que la izquierda latinoamericana asuma posiciones de poder público. Bolivia, Venezuela, Perú, Brasil, Nicaragua, Costa Rica, Argentina, Uruguay, Chile y Guatemala son solo algunos ejemplos de naciones donde las estrategias del miedo han sido utilizadas recurrentemente, durante las campañas por los grupos más conservadores.


Bibliografía:
Marco Tulio Cicerón, Catilinarias - Discursos contra Catilina https://www.colihue.com.ar/autores/fichaAutor?authorId=12692

Claudia Hilb - Una lectura de la interpretación straussiana de Mquiavelo, Hobbes, Locke y
Spinoza
https://www.todostuslibros.com/libros/leo-strauss-el-a-de-leer-una-lectura-de-la-interpretacion-straussiana-de-maquiavelo-hobbes-locke-y-spinoza_98-950-557-641-8

Emilio Mira y López - Problemas psicológicos actuales https://www.todostuslibros.com/libros/problemas-psicologicos-actuales_978-84-609-7392-8