"El consumismo es la adoración del dios de la cantidad; la
publicidad es su liturgia."
Cuando se vive en una sociedad de consumo se producen
relaciones basadas en la percepción del otro como mercancía. Los derechos
humanos y la democracia se encuentran, por esta razón, incluidos entre las
dimensiones afectadas por el carácter de terreno pantanoso y poco cuajado de
nuestra modernidad.
Respecto a las relaciones de amor, ante el tradicional “hasta que la muerte los
separe”, el filósofo polaco Zygmunt Bauman afirma que “el consumismo ha
establecido una pedagogía perversa en que la inmediatez en la satisfacción del
deseo y la cosificación de las personas hace propicia la reducción de los lazos
a su forma más endeble y de fácil disolución.”