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jueves, 4 de abril de 2019

RACISMO

"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas"
Albert Camus


"No soy negro, soy hombre"
Martin Luther King 


"Al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”
Martin Luther King 


Últimamente hemos sido testigos de diversas conductas racistas en el país (Chile), ejemplos hay muchos, van desde simples malas palabras a situaciones extremadamente agresivas con lamentables resultados.

El tema es complejo y visto a la rápida pareciera inherente a la especie. Existen muchas causas, comerciales, políticas, laborales, etc. Todas razones que repercuten en acciones enmascaradas tras variadas formas de representación del racismo.



Conductas individuales
Se habla de la empatía como la gran solución a muchos de los problemas sociológicos de nuestra época (incluyendo el racismo) sin embargo la historia ha seguido mirando la barbarie sin que se haya superado en lo más mínimo a través de los años; la crueldad y la ambición de la especie humana sobre la misma especie humana. 
Los humanos somos así, si bien la empatía, el amor, la compasión, la caridad son emociones importantísimas, también nos obliga a ser críticos, porque la conciencia humana hasta hoy solo no ha sido eficaz, sino que también se ha transformado en un espectador o administrador parcial de la ética y más aún, diría que de la moral.

De las emociones, la empatía y la compasión son uno de los rasgos humanos más importantes, pero si bien podemos ser sumisos y buenos, también podemos ser altaneros y agresivos. Éstas emociones son llamadas emociones destructivas. En este contexto si bien los hombres poseemos la capacidad de sentir emociones, no todas están en el mismo nivel, ni son comparables entre ellas. Las hay primarias, secundarias y otras son mezclas entre ellas o mezclas de mezclas.


Emociones  destructivas
Entre todas las emociones, la ira y la intolerancia ocupan un papel predominante, son potentes y se denominan emociones destructivas. Pero aun así, entre ambas la ira tiene por lo menos un "mejor diagnóstico" para su manejo. 

La ira se manifiesta de manera incipiente al principio, y alcanza rápidamente el punto máximo hasta decaer nuevamente, si se graficara la curva de la ira y fijáramos el  inicio en la intersección de los ejes (“x” e “y”) veríamos que si bien inicia en cero, alcanza rápidamente el punto máximo (peak de la curva) y nuevamente decae. Lo malo es que es una expresión de suma violencia donde no se miden consecuencias. Lo bueno es que dura muy poco, aunque depende de cada persona, no es mas de unos minutos, de acá el sabio dicho que dice que antes de ponerte iracundo cuentes hasta diez, porque una vez superado el pasaje sin dejarse llevar, se puede tener mayor control y no caer en excesos.


Curva fases de la ira
Intolerancia
Los seres humanos no andamos en nuestra vida permanente con ira o rabia, pero la intolerancia no es así, en este contexto es peor que la ira, porque un intolerante puede vivir siéndolo toda la vida, ahí está la diferencia y lo grave.

En el libro Emociones Destructivas, escrito por Francisco Varela y Daniel Goleman, aconsejan promover un ramo de empatía en la enseñanza primaria, concursos de debate a nivel de enseñanza básica y media, y por otro lado limitar al máximo los indicios de emociones destructivas, de modo de empeñarse en castrarlas desde su inicio, al punto de no promover siquiera los chistes de intolerancia, xenofobia o bullying.

El racismo es uno de los aspectos más fuertemente vinculado a la intolerancia, pero aún más; el peligro no radica solo en eso, la intolerancia y el racismo son como una verdadera pandemia, está demostrado que se  contagia rápidamente en las sociedades rebaño, si eres un racista incipiente no dudarás en sumarte al rebaño (tema conocido en los estudios de psicología de masas). 
La intolerancia espera hasta cuándo puede evidenciarse, vive en la mente de los intolerantes. Nadie anda por la vida diciendo "soy intolerante" o "soy racista" o "soy homofóbico" o "xenófobo", etc. Pero al menor indicio, el intolerante se mostrará en cualquier faceta.

El clásico ejemplo es el de la Alemania nazi, donde desde 1914 ya se vislumbra la intolerancia racista hasta despercudirse de los ropajes políticos y someterse al absolutismo fascista. El racismo corroyó en la segunda guerra a tal punto la conciencia de los alemanes que naturalizó el desprecio y la valoración de los seres humanos solo por su origen étnico. 
Cuando estás feliz, esa emoción es tuya y solo tuya, cuando sientes ira pasa igual, la emoción es tuya hasta que se termina porque nadie vive con ira permanente todos los días de la vida, pero no es el caso de la intolerancia, puedes vivir toda tu vida siéndolo.

Estas conductas si bien tienen una condena social, son pocos los que están en conocimiento del daño que conllevan en sí. El investigador John Kekes hace un descarnado análisis a la intolerancia en su libro Las raíces del Mal.
En uno de los cinco capítulos relata el caso del comandante nazi Franz Stangl, quién estuvo a cargo del campo de exterminio llamado Treblinka, ubicado en Polonia. Este alto oficial vestía uniforme de color blanco y su casa estaba ubicada a 30 mt. del campo de exterminio, hizo abrir una gran ventana en el comedor de su casa para poder mirar el campo mientras almorzaba con su familia, daba sus caminatas diarias por el campo de exterminio acompañado de la mano de su hija de cinco años vestida también de blanco.
El campo de Treblinka fue uno de los dos campos de exterminio donde se exterminó al mayor número de prisioneros y se realizó también la mayor cantidad experimentos médicos. Una vez terminada la guerra Stangl fue juzgado y condenado. En este estado Kekes lo visitó en la cárcel solo dos meses antes de su fallecimiento a causa de una enfermedad terminal, sabiendo esto Stangl nunca mostró algún arrepentimiento por lo hecho. Siempre su excusa fue que “cumplió órdenes y en ese sentido fue un buen oficial.”

Al respecto agrega Kekes: Nunca el comandante Stangl mostró arrepiento, sino que se escondió bajo el pretexto de que un buen militar siempre acata órdenes, lo que omitió Stangl fue que antes que él, hubo 11 oficiales que no aceptaron el cargo y varios de esos oficiales fueron asesinados por el mismo régimen nazi.

El racismo siempre busca prolongarse con otras excusas, tentáculos bárbaros directo a las conciencias, pero con un origen claro y evidente... la intolerancia. Los extranjeros nos quitan el trabajo, son delincuentes, son sucios, son bulliciosos, etc. todas razones que por sí mismas se desarman como racimo de uvas, pero sí representan la bandera racista, intolerante llena de odio.
En la Alemana nazi, el problema no fueron solamente los judíos, antes de ellos habían ocupado los mismos campos de exterminio los comunistas, los gitanos, los enfermos mentales, las personas mutiladas, los intelectuales, los escritores, los polacos, y cuánto opositor había, etc. Todo el que no se ajustará al estándar racial de la raza pura y superior. 

Kekes escribe: todos aquellos que desempeñaron un papel en el drama se creían motivados por impulsos patrióticos y altruistas. Todos podían dar más valor a sus buenas intenciones que a la vida humana. Se instruyó a los ejecutores que asesinaran a dos o tres judíos con una misma bala, juntos; cabeza con cabeza, así se ahorraba decían, y si eras negro no merecías el gasto de una bala, se instruyó asesinar a esos seres humanos solo con machetes o golpes en la cabeza.
Refiriéndose al comandante Stangl señala, su descontrolada pasión no le permitió ver los simples requisitos de la razón y la moral y lo llevó a decapitar, ahogar, enterrar y destripar vivas a miles de personas simplemente porque sospechaba que podían no estar de acuerdo con las visiones a las que se aferraba.

Nadie (o la gran mayoría) dice a viva voz "soy racista", sino que es una excusa solapada, total cualquier motivo siempre será válido para promover el odio.


martes, 26 de marzo de 2019

ACOSTUMBRAMIENTO CEREBRAL

Naturalmente, reconozco que debe haber un ordenamiento del mundo. Pero con ello no digo ni remotamente que éste es algo estable, inmutable, independiente, porque no lo puedo separar de mis acciones, de toda mi historia como especie y como sistema.

Al ver al mundo tal como lo vemos, olvidamos fácilmente que hemos hecho todo lo posible para reconocerlo del modo como lo hacemos. Presuponemos que esto ha sido así desde los comienzos de la historia humana."

“En cuanto se combinan sistemas autónomos, sean estos personas, células o cualquier otra cosa, como si se tratase de unidades insumo-producto, determinadas externamente, aparece un resultado interesante: el sistema se vuelve inestable.”

Francisco Varela



Los procesos sensorio-motrices, la percepción y la acción, son fundamentalmente inseparables en la cognición vivida. Reproduce el antiguo estudio de Held y Hein, en el cual gatos criados en la oscuridad fueron expuestos a la luz.


A un primer grupo de animales se les permitió desplazarse enganchados a un carro que portaba al segundo grupo de animales. Por lo tanto, ambos grupos compartieron la misma experiencia visual, pero el primero era "activo" y el segundo "pasivo". Unas semanas después los gatos fueron puestos en libertad. El primer grupo se comportó normalmente, pero los que habían sido transportados se comportaban como si estuviesen ciegos: chocaban con los objetos y perdían el equilibrio.


Cuando nos sentamos a la mesa para comer implica entre otras muchas cosas como por ejemplo el manejo de utensilios, las posturas corporales y las pausas en la conversación, todas partes de un conjunto de actividades que están presentes sin que exista “deliberación". Podríamos decir ­que nuestro yo-almorzando se hace transparente a la misma acción. Pero, si en ese momento empieza un temblor de tierra, se produce un "quiebre" que nos saca de esa situación y nos pone en otra también de inmediatez. La situación primera, y la segunda, forman "micro-mundos" y "micro-identidades", y los quiebres son bisagras que "articulan" los "micro-mundos", y coherentemente las "micro-identidades" ya realizadas en cada micro-mundo. Estas articulaciones están en la base del carácter autónomo y creativo de la cognición en los seres vivientes.

La palabra autónomo se utiliza para designar la condición que una persona posee y que le permite desenvolverse correctamente en cualquier actividad sin la necesidad de una ayuda externa.

sábado, 23 de febrero de 2019

LO AUSENTE (Francisco Varela)

“Si algún autor nos interesa, 
es porque su pensamiento se ha atravesado en nuestro propio camino. 
Comprendemos un texto para mejor 
comprendernos a nosotros mismos, a nuestro mundo”

Eduardo Carrasco Pirard




"No es posible hablar de cualquier cosa sin bosquejarlo con lo que no es. 
Cada expresión de la vida es en relación a otra cosa."

Michael White


Al respecto al científico chileno Francisco Varela (fallecido el año 2001) expone:

El recuerdo es el acto inicial de la presencia de lo ausente. Esta presencia-ausente o presencia de lo "sido", estrictamente, es volver a hacer presente algo que alguna vez fue presencia plena (presencia-presente) en nuestra historia, por lo que esta vuelta, si bien trae lo “sido”, lo trae en tanto falta. La reunión de ayer jamás podrá volver a ser en el modo en que fue y cuando fue: de tenerla de nuevo, la tengo como recuerdo (como lo que ya no está).
No se trata de un concepto teórico ­construido como aquel que dice, por ejemplo, que "el cerebro mediante símbolos 'representa' el mundo exterior". La representación a la que nos estamos refiriendo aquí es algo que nos pasa de manera cotidiana: es una de las formas que tenemos de hacer presentes las ausencias, y sin lo cual, ni el "pensamiento" ni la inteligencia ni la comprensión ni los objetos percibidos, ni el mundo, ni la temporalidad, serían posibles.

Francisco Varela

domingo, 5 de agosto de 2018

TOTALITARISMO Y RACISMO, CARAS DE LA MISMA MONEDA


"La tiranía totalitaria no se edifica
sobre las virtudes de
los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas"

Albert Camus


Últimamente hemos sido testigos de diversas conductas racistas en el país (Chile), ejemplos hay muchos, van desde simples malas palabras a situaciones extremadamente agresivas con lamentables resultados.

Visto de manera superficial e histórico podríamos decir que es inherente a la especie, pero la verdad es mucho más compleja que eso. Existen muchas causas; comerciales, políticas, laborales, sociales, etc. Todas razones que repercuten en acciones enmascaradas tras estas variadas formas de representación del racismo.


Conductas individuales
Muchos hablan de la empatía como la gran solución a los problemas sociológicos de nuestra época (incluyendo el racismo) sin embargo la historia ha seguido escribiéndose de barbarie sin que se haya superado en lo más mínimo a través de los años; la crueldad y la ambición de la especie humana sobre la misma especie humana pasó de ser una consigna capitalista a una conducta casi normal en los hombres.  
Los humanos somos así? si bien la empatía, el amor, la compasión, la caridad son emociones importantísimas, también nos obliga a ser críticos, porque la conciencia humana hasta hoy solo no ha sido eficaz, sino que también se ha transformado en un espectador o administrador parcial de la ética y más aún, de la moral.

De las emociones humanas, la empatía y la compasión son tal vez los rasgos más importantes, pero si bien en nuestra actitud podemos ser sumisos y buenos, también podemos ser altaneros y agresivos, estás emociones son llamadas emociones destructivas. En este contexto si bien los hombres poseemos la capacidad de sentir emociones, no todas estas están en el mismo nivel, ni son comparables entre ellas, las hay primarias, secundarias y otras son mezclas entre ellas o mezclas de mezclas.


Emociones  destructivas
Las emociones más destructivas son la ira y la intolerancia, pero entre ambas la ira tiene por lo menos un "mejor diagnóstico" para su manejo. La ira se manifiesta de manera incipiente al principio, pero alcanza rápidamente el punto máximo hasta decaer nuevamente, si se graficara la curva y fijáramos el inicio de la emoción en la intersección de los ejes (x e y) veríamos que si bien comienza en cero, alcanza rápidamente el punto máximo (peak de la curva) y nuevamente decae.
Lo malo es que es una expresión de suma violencia donde no se miden consecuencias.
Lo bueno es que dura muy poco, a lo sumo un minuto, de acá el sabio dicho “antes de ponerte iracundo cuenta hasta diez” porque una vez superado el momento sin haberse dejado llevar al peak, se puede tener mayor control y no caer en los típicos exabruptos de la ira.


Intolerancia
Los seres humanos no andamos  nuestra vida permanente con ira o rabiosos, pero la intolerancia no es así, en este contexto es peor que la ira, porque un intolerante puede vivir siéndolo toda la vida, ahí está la diferencia y la gravedad.

En el libro Emociones Destructivas, escrito por Su Santidad El Dalai Lama, Francisco Varela y Daniel Goleman, aconsejan promover un ramo de empatía en la enseñanza primaria, concursos de debate a nivel de enseñanza básica y secundaria y por otro lado limitar al máximo los indicios de emociones destructivas, de modo de empeñarse en castrarlos desde su origen, de tal manera de no promover siquiera los chistes de intolerancia, xenofobia o bullying.

El racismo es uno de los aspectos más fuertemente vinculado a la intolerancia, pero aún más; el peligro no radica solo en eso, la intolerancia y el racismo son como una verdadera pandemia, está demostrado que se contagia rápidamente en las sociedades rebaño, si eres un racista incipiente no dudarás en sumarte al rebaño cuando se dé la oportunidad (tema conocido en los estudios de psicología de masas). La intolerancia espera hasta cuándo puede evidenciarse, vive en la mente de los intolerantes. Nadie anda por la vida diciendo "soy intolerante" o "soy racista" o "soy homofóbico" o "xenófobo", etc. pero al menor indicio, el intolerante se mostrará en cualquier faceta dónde pueda expresar su conciencia de odio.



El clásico ejemplo es el de la Alemania nazi, desde 1914 ya se vislumbra la intolerancia racista hasta despercudirse poco a poco de los ropajes políticos que de alguna forma lo hacían aparecer como legítimo y someterse al absolutismo fascista. El racismo corroyó en la segunda guerra a tal punto la conciencia de los alemanes que naturalizó el desprecio y la subvaloración de los seres humanos solo por su origen étnico. 


Cuando estás feliz, esa emoción es tuya y solo tuya, cuando sientes ira pasa lo mismo, la emoción es tuya hasta que se termina porque nadie vive con ira permanente todos los días de la vida, pero no es el caso de la intolerancia, puedes vivir toda tu vida siéndolo. Estas conductas si bien tienen una condena social, son pocos los que están en conocimiento del daño que conllevan en sí. El investigador John Kekes hace un descarnado análisis a la intolerancia en su libro “Las Raíces del Mal”, en uno de los cinco capítulos relata el caso del comandante nazi Franz Stangl, quién estuvo a cargo del campo de exterminio llamado Treblinka, ubicado en Polonia. 
Este alto oficial vestía uniforme de color blanco y su casa estaba ubicada a 30 mt. del campo de exterminio, hizo construir un túnel para transitar directamente entre ambos lugares. Abrió una gran ventana para poder mirar el campo de exterminio mientras almorzaba con su familia, daba sus caminatas diarias por el campo acompañado y tomado de la mano de su hija de cinco años vestida también de blanco.
El campo de Treblinka fue uno de los dos campos de concentración en donde se asesinó a más prisioneros y se hizo más cantidad experimentos médicos.

Una vez terminada la guerra fue juzgado y condenado. En este estado Kekes lo visitó en la cárcel solo dos meses antes de su fallecimiento a causa de una enfermedad terminal, sabiendo de su salud (Stangl) nunca mostró algún arrepentimiento por lo hecho. Siempre su excusa fue que cumplió órdenes y en ese sentido fue un buen oficial. Al respecto agregó Kekes: Nunca el comandante Stangl mostró arrepiento sino que se escondió bajo el pretexto que un buen militar siempre respeta órdenes, lo que omitió Stangl fue que antes que él, hubo 11 oficiales que no aceptaron el cargo y varios de esos oficiales fueron asesinados por el mismo régimen nazi.

El racismo siempre busca prolongarse con otras excusas, tentáculos bárbaros directo a las conciencias, pero con un origen claro y evidente... la intolerancia. Los extranjeros nos quitan el trabajo, son delincuentes, son sucios, son bulliciosos, etc. todas razones que por sí mismas se desarman como racimo de uvas, pero si representan la bandera racista, intolerante llena de odio.

En la Alemana nazi, los indeseables no fueron solamente los judíos, antes de ellos habían ocupado los mismos campos de exterminio los comunistas, los gitanos, los enfermos mentales, las personas mutiladas, los intelectuales, los escritores, los polacos, y cuánto opositor había, etc. Todo el que no se ajustará al estándar racial de la raza pura y superior. 
Kekes escribe: “todos aquellos que desempeñaron un papel en el drama se creían motivados por impulsos patrióticos y altruistas. Todos podían dar más valor a sus buenas intenciones que a la vida humana. Se instruyó a los ejecutores que asesinaran a dos o tres judíos con una misma bala, juntos; cabeza con cabeza, así se ahorraba dinero y balas decían, y si eras negro no merecías el gasto de una bala, se ordenó asesinar a esos seres humanos solo con machetes o golpes en la cabeza.
Refiriéndose al comandante Stangl señala, “su descontrolada pasión no le permitió ver los simples requisitos de la razón y la moral y lo llevó a decapitar, ahogar, enterrar y destripar vivas a miles de personas simplemente porque sospechaba que podían no estar de acuerdo con las visiones a las que se aferraba”.

Nadie (o la gran mayoría) dice a viva voz "soy racista", sino que es una excusa solapada, total cualquier motivo siempre será válido para promover el odio.

Todos en alguna medida, somos culpables.

Sin duda coincido con Albert Camus…"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas"