domingo, 17 de marzo de 2019

EL SÚPER HUMANO

“El hombre es ante todo un animal que juzga.”

Filosofía general
Nietzsche


“Lo que nosotros ahora denominamos mundo, 
es el resultado de muchas equivocaciones y 
fantasías que formaron poco a poco 
en la evolución global de los seres orgánicos,
 que han crecido entrelazándose 
y ahora las heredamos como 
tesoro acumulado de todo pasado.”

Humano demasiado humano
Nietzsche


En el último tercio del siglo XIX surge una nueva corriente filosófica, que coincide con las anteriores en la negación de la metafísica y que descubre la realidad radical de la vida: el “Vitalismo” o “Filosofía de la vida” que defiende lo irracional como característica del ser humano en oposición a la razón y a la experiencia. Friedrich Nietzsche es uno de sus máximos representantes. Nietzsche encarna la crítica más radical que se haya hecho en Occidente contra la “cultura establecida”, en todos los terrenos: filosofía, ciencia, moral, arte... etc.
Su pensamiento es contrario a todo tipo de razón lógica y científica; se le puede acusar de irracional, pero su filosofía puede ser definida como un “vitalismo”, su obra está determinada por ser una reacción contra la mediocridad y el convencionalismo de la moral tradicional, y una crítica implacable de todo su sistema de valores. Por contra, Nietzsche afirma la autonomía del hombre y rechaza toda trascendencia religiosa, a la que considera un obstáculo para crear un nuevo tipo de hombre; el súper humano o más conocido como el súper hombre.

Para Nietsche, la filosofía occidental, desde Sócrates y Platón, está corrompida. Con Sócrates comienza la tiranía de la razón sobre la vida y de la moral sobre la estética. Una de las razones que tiene en su contra es que siendo un "sabio" tenga una actitud tan negativa hacia la vida. También le reprocha la utilización de la dialéctica, que considera un arma de los plebeyos, al igual que la ironía.
La ecuación socrática: razón=virtud=felicidad, le parece extravagante y contraria a la vida; para él la felicidad equivale a instinto, si aceptamos esta ecuación: felicidad= instinto, haremos que la vida ascienda. La crítica que hace Nietzsche a la filosofía está estrechamente unida a la crítica que hace a la moral, la moral tiene su base en la filosofía platónica, con sus dos mundos diferentes y distanciados. El mundo de los sentidos es algo malo, causa de la perdición. La filosofía tradicional es dogmática, considera al ser como algo estático, inmutable,  pero ese ser no existe, no hay conceptos estáticos, sólo existe el devenir, sólo existe el mundo de las apariencias, los fenómenos.


Superhombre
El superhombre que todos conocemos es Superman, pero antes de que Superman volara por los aires y rescatara a seres indefensos, ya había aparecido en los libros de Nietzsche “el superhombre”. En realidad sólo tienen en común el nombre. Y ni siquiera. Nietzsche no dice exactamente “superhombre” sino “superhumano” y en lo que está pensando es en aquello que supera lo humano. En cambio, Superman es supernormal, un periodista, Clark Kent, normalísimo, que tiene poderes. O lo que haría un individuo normal que tuviera poderes.

Nietzsche piensa que lo humano tiene que ser superado porque el común denominador de la vida de los humanos es que esté asentada en la moral de rebaño y del resentimiento. El hombre tiene que ser superado, lo que significa que tiene que transformarse; el hombre no es un ser estático, inmóvil, sino que está dotado de una enorme capacidad creadora, y la manera de superarse es la “voluntad de poder”. La vida tiene una fuerza enorme, expansiva; está en proceso evolutivo constante que le hace ir hacia especies superiores. Este sentido de superación implica que para que el hombre llegue al Superhombre tiene que superar la moral tradicional, decadente y alienante y llegar a una nueva moral de acuerdo con la naturaleza.

El principal error de la moral tradicional es su “antinaturalidad”, es decir, el ir en contra de la naturaleza, de la vida. Es aquella moral que en virtud de leyes, decálogos, normas e imperativos, se opone a la vida, a los instintos primordiales. La base filosófica de esta moral es el platonismo: el mundo de las ideas sirve de “más allá” religioso para los cristianos, de tal manera que acaba convirtiéndose en la metafísica cristiana. Al afirmar que existe un orden moral del mundo lo que se ha hecho ha sido afirmar que alguien desde fuera del mundo, desde fuera de la vida, dirige a los hombres. Así han prevalecido los valores de los débiles: la compasión, la misericordia, el sacrificio, en los que se ve una decadencia y no una superación. Nietzsche critica a la moral porque mata la vida, la vida descansa sobre unas bases que están en contra de la moral tradicional, pero la vida es lo único real, la moral es ficción y calumnia. Nietzsche distingue dos tipos de moral:

Moral de los señores: es una moral caballeresca, propia de los espíritus elevados, que ama la vida, el poder, la grandeza. Es la moral propia del Superhombre.

Moral de los esclavos: es la inversión de los valores: el dolor, la humildad, la amabilidad. Es pasiva, no crea estos valores sino que los encuentra en sí misma. Representa la subversión de los valores reales.

En general a los humanos les gusta vivir en rebaño, haciendo lo que los demás hacen, siendo acogidos por los demás en el seno del rebaño. Sus valores están basados en el resentimiento: necesitan establecer bien claro lo que no son, o aquello contra lo que ellos son. No son vidas creativas, ni alegres.

Es ridículo pensar que los nazis eran superhombres en el sentido en el que Nietzsche empleaba esta palabra. Los nazis no superaban lo humano sino que lo llevaban a su máxima exageración. Eran supernormales: eran un rebaño cuya negatividad intolerante estaba dirigida contra los judíos y todo aquel que se distanciaba de los patrones de la supuesta superioridad.  Sus alegrías eran fruto del resentimiento. Supieron destruir, no crear.

Si queremos tener algún ejemplo de lo que es “el superhombre” o “lo superhumano” de Nietzsche hay que pensar que “superhumano” es más bien una cualidad de las acciones y no una identificación de este o aquel individuo. No hay superhumanos, sino acontecimientos, momentos, superhumanos.
Hay que poner los ojos sobre los creadores en cualquier territorio, en el arte, en la política, en la ciencia. Todo creador ha tenido que afirmarse a sí mismo, separarse del rebaño, creer en su propia potencia, avanzar con entusiasmo sin preocuparse de los demás. Picasso, Virginia Woolf, Nelson Mandela... todos ellos han hecho algo que ha superado a la humanidad.
Y la humanidad necesita gestos superhumanos. Paradójicamente en los últimos cien años muchas mujeres, conocidas y anónimas, han sido “superhombres”, han superado los límites del rebaño y no han luchado contra los hombres, no se han movido por el resentimiento sino por afirmación de ellas mismas.



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