“El
hombre es ante todo un animal que juzga.”
Filosofía
general
Nietzsche
“Lo que
nosotros ahora denominamos mundo,
es el resultado de muchas equivocaciones y
fantasías
que formaron poco a poco
en la evolución global de los seres orgánicos,
que han
crecido entrelazándose
y ahora las heredamos como
tesoro acumulado de todo
pasado.”
Humano
demasiado humano
Nietzsche
En el último tercio del siglo XIX surge una
nueva corriente filosófica, que coincide con las anteriores en la negación de
la metafísica y que descubre la realidad radical de la vida: el “Vitalismo” o
“Filosofía de la vida” que defiende lo irracional como característica del ser
humano en oposición a la razón y a la experiencia. Friedrich Nietzsche es uno
de sus máximos representantes. Nietzsche encarna la crítica más radical que se
haya hecho en Occidente contra la “cultura establecida”, en todos los terrenos:
filosofía, ciencia, moral, arte... etc.
Su pensamiento es contrario a todo tipo de
razón lógica y científica; se le puede acusar de irracional, pero su filosofía
puede ser definida como un “vitalismo”, su obra está determinada por ser una
reacción contra la mediocridad y el convencionalismo de la moral tradicional, y
una crítica implacable de todo su sistema de valores. Por contra, Nietzsche
afirma la autonomía del hombre y rechaza toda trascendencia religiosa, a la que
considera un obstáculo para crear un nuevo tipo de hombre; el súper humano o
más conocido como el súper hombre.
Para Nietsche, la filosofía occidental,
desde Sócrates y Platón, está corrompida. Con Sócrates comienza la tiranía de
la razón sobre la vida y de la moral sobre la estética. Una de las razones que
tiene en su contra es que siendo un "sabio" tenga una actitud tan
negativa hacia la vida. También le reprocha la utilización de la dialéctica,
que considera un arma de los plebeyos, al igual que la ironía.
La ecuación socrática:
razón=virtud=felicidad, le parece extravagante y contraria a la vida; para él
la felicidad equivale a instinto, si aceptamos esta ecuación: felicidad=
instinto, haremos que la vida ascienda. La crítica que hace Nietzsche a la
filosofía está estrechamente unida a la crítica que hace a la moral, la moral
tiene su base en la filosofía platónica, con sus dos mundos diferentes y
distanciados. El mundo de los sentidos es algo malo, causa de la perdición. La
filosofía tradicional es dogmática, considera al ser como algo estático,
inmutable, pero ese ser no existe, no
hay conceptos estáticos, sólo existe el devenir, sólo existe el mundo de las
apariencias, los fenómenos.
Superhombre
El superhombre que todos conocemos es
Superman, pero antes de que Superman volara por los aires y rescatara a seres
indefensos, ya había aparecido en los libros de Nietzsche “el superhombre”. En
realidad sólo tienen en común el nombre. Y ni siquiera. Nietzsche no dice
exactamente “superhombre” sino “superhumano” y en lo que está pensando es en
aquello que supera lo humano. En cambio, Superman es supernormal, un
periodista, Clark Kent, normalísimo, que tiene poderes. O lo que haría un
individuo normal que tuviera poderes.
Nietzsche piensa que lo humano tiene que
ser superado porque el común denominador de la vida de los humanos es que esté
asentada en la moral de rebaño y del resentimiento. El hombre tiene que ser
superado, lo que significa que tiene que transformarse; el hombre no es un ser
estático, inmóvil, sino que está dotado de una enorme capacidad creadora, y la
manera de superarse es la “voluntad de poder”. La vida tiene una fuerza enorme,
expansiva; está en proceso evolutivo constante que le hace ir hacia especies
superiores. Este sentido de superación implica que para que el hombre llegue al
Superhombre tiene que superar la moral tradicional, decadente y alienante y
llegar a una nueva moral de acuerdo con la naturaleza.
El principal error de la moral tradicional
es su “antinaturalidad”, es decir, el ir en contra de la naturaleza, de la
vida. Es aquella moral que en virtud de leyes, decálogos, normas e imperativos,
se opone a la vida, a los instintos primordiales. La base filosófica de esta
moral es el platonismo: el mundo de las ideas sirve de “más allá” religioso
para los cristianos, de tal manera que acaba convirtiéndose en la metafísica
cristiana. Al afirmar que existe un orden moral del mundo lo que se ha hecho ha
sido afirmar que alguien desde fuera del mundo, desde fuera de la vida, dirige
a los hombres. Así han prevalecido los valores de los débiles: la compasión, la
misericordia, el sacrificio, en los que se ve una decadencia y no una
superación. Nietzsche critica a la moral porque mata la vida, la vida descansa
sobre unas bases que están en contra de la moral tradicional, pero la vida es
lo único real, la moral es ficción y calumnia. Nietzsche distingue dos tipos de
moral:
Moral de los señores: es una moral
caballeresca, propia de los espíritus elevados, que ama la vida, el poder, la
grandeza. Es la moral propia del Superhombre.
Moral de los esclavos: es la inversión de
los valores: el dolor, la humildad, la amabilidad. Es pasiva, no crea estos
valores sino que los encuentra en sí misma. Representa la subversión de los
valores reales.
En general a los humanos les gusta vivir en rebaño, haciendo lo que los demás hacen, siendo acogidos por los demás en el seno del rebaño. Sus valores están basados en el resentimiento: necesitan establecer bien claro lo que no son, o aquello contra lo que ellos son. No son vidas creativas, ni alegres.
Es ridículo pensar que los nazis eran
superhombres en el sentido en el que Nietzsche empleaba esta palabra. Los nazis
no superaban lo humano sino que lo llevaban a su máxima exageración. Eran
supernormales: eran un rebaño cuya negatividad intolerante estaba dirigida
contra los judíos y todo aquel que se distanciaba de los patrones de la
supuesta superioridad. Sus alegrías eran
fruto del resentimiento. Supieron destruir, no crear.
Si queremos tener algún ejemplo de lo que
es “el superhombre” o “lo superhumano” de Nietzsche hay que pensar que
“superhumano” es más bien una cualidad de las acciones y no una identificación
de este o aquel individuo. No hay superhumanos, sino acontecimientos, momentos,
superhumanos.
Hay que poner los ojos sobre los creadores
en cualquier territorio, en el arte, en la política, en la ciencia. Todo
creador ha tenido que afirmarse a sí mismo, separarse del rebaño, creer en su
propia potencia, avanzar con entusiasmo sin preocuparse de los demás. Picasso,
Virginia Woolf, Nelson Mandela... todos ellos han hecho algo que ha superado a
la humanidad.
Y la humanidad necesita gestos
superhumanos. Paradójicamente en los últimos cien años muchas mujeres,
conocidas y anónimas, han sido “superhombres”, han superado los límites del
rebaño y no han luchado contra los hombres, no se han movido por el
resentimiento sino por afirmación de ellas mismas.
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